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El transporte según la Cooperativa Castyltrans, de Valladolid

¿Y qué es la calidad de vida? (por seguir con la vena preguntona). Pues si se lo planteas a alguno de los 12 socios activos de Castyltrans, es posible que apelen a conceptos tan básicos como éstos: saber con antelación dónde vas a cargar y descargar, dormir casi siempre en casa, tener una facturación media decente o poder faltar un día por motivos personales, sabiendo que alguno de tus compañeros te va a cubrir.

Hacer del trabajo una balsa de aceite donde fluyen las rutas con comodidad es la pretensión de los que integran esta cooperativa, que incluso ha declinado abrir su abanico de operaciones cuando el trabajo ha bajado de intensidad, para no abarcar un día lo que tal vez no se puede apretar otro.

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Pero ojo, porque integrarsCastyltranse en este océano laboral, que en lenguaje marinero podría calificarse como de calma chicha, no es algo para lo que valga todo el mundo.

De hecho, hay quien se ha acabado saliendo de Castyltrans en busca de, llamémosle, otro ritmo de competición, con rutas internacionales y más variedad de cargas.

Si ese momento llega, no hay problema alguno, y ésa es otra de las ventajas de esta sociedad, donde no se está sujeto a permanencias mínimas y uno puede hacerse la cuenta cuando quiera.

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Chatarra, hierro y granel

Esta cooperativa surgió en el año 2000 de la cabeza de un grupo de transportistas que operaban para la firma de recuperación de chatarras Lajo y Rodríguez, implantada en toda España, y que opera en el polígono industrial vallisoletano de San Cristóbal.

Tras una pequeña selección, en aras del espíritu cooperativo común, cada autónomo venía con su propia clientela bajo el brazo, algo que poco a poco tuvo que irse depurando, pues la tendencia ya sabemos que pasa por que sean cada vez menos los clientes que solicitan sólo un camión.

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CastyltransPara conocer la manera de funcionar de Castyltrans nos acercamos al polígono industrial de El Carrascal, en la parte nueva del ya citado polígono de San Cristóbal, para charlar en un apacible día de trabajo con Roberto García y David Sendin, responsables de todas las áreas administrativas de la cooperativa y jefes de tráfico.

Cuando el trabajo abunda, los problemas decrecen, pues el transportista tiene más opción de elegir, pero si éste escasea, es cuando más se espera de David y Roberto que apelen al denominado “espíritu cooperativo”, ése según el cual todos han de facturar parecido y con rentabilidades de vehículos a la par.

“Hay quien se ha ido –habla Roberto– porque no llevaba bien el que se le mandara repartir en un momento dado su trabajo. No hay problema, aquí el que no está de acuerdo con lo que firmen la mayoría de socios no tiene por qué estar ni un día a disgusto.

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Como miembro integrante de Castyltrans, el que se va ya sabe que no puede volver, pero sí que se le puede otorgar algún porte puntual cuando ejercemos como agencia”.

Además de la docena de socios en activo, alguno con hasta tres vehículos, otros cinco miembros están en “stand by” por circunstancias varias. En junio y diciembre se reúnen de manera más oficial, para aprobar cuentas, hacer las lecturas económicas que convengan, cerrar balances anuales y (eso que no falte) hacer una comida de hermandad.

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“A esta última –nos dice un simpático Roberto– yo no voy, para evitar así la tentación de que se hable de trabajo”.

CastyltransSegún nos admiten sus jefes de tráfico, los admitidos en Castyltrans pagan una cuota de 170 euros mensuales y otro 4 % en comisiones (se agradece tan nítida transparencia en los días que corren) para los gastos derivados de oficina y gestión.

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A cambio, el cooperativista no tiene que preocuparse de buscar porte ni de gestión burocrática alguna. Lo único que no se lleva a cabo es la centralización de las compras de gasoil y las ruedas, que cada uno negocia por su cuenta como autónomo.

“En su día nos planteamos comprar una nave con depósito propio –afirman los responsables de Castyltrans–, pero el descuento que muchos negocian con firmas como Galp o Repsol ya hace que no se justifique en nuestro caso tamaña inversión.

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También se centraliza el teléfono como otro servicio al socio –prosiguen–, pues hoy en día es en la reducción de gastos donde uno puede medrar económicamente, porque los portes están como están y son difíciles de tocar.

El futuro se ha de ir labrando poco a poco, pero juntos se aguantan mejor las embestidas. Un grupo de Ruiz Mateos –se sincera nuestro interlocutor– nos dejó a deber más de 100.000 euros, que difícilmente cobraremos, aunque no será porque no los vayamos a pelear.

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Pero en situaciones como ésta, al menos conseguimos que el palo recaiga en la cooperativa y no el cooperativista. El misterio de que esto funcione es que todos estén cómodos”.

Chatarra limpia

Los camiones de Castyltrans cargan chatarra en Valladolid para Santander o Bilbao. De ahí, o se vuelve a la capital castellana, o se va a distintos destinos, como Madrid o Sevilla, normalmente con varilla o graneles (soja, colza, cereal, etc.), que se cargan en los distintos Castyltranspuertos.

Desde hace años se trabaja con chasis de aluminio, que admiten alrededor de una tonelada más.

Curiosamente, descargar chatarra asegura que la caja quede bien limpia, pues al bascular el remolque, toda la carga hace el mismo efecto que si se pasara un estropajo de metal por el mismo.

Luego se lava y descontamina con jabón especial y una manguera a presión, antes de cargar el granel. Según los protocolos marcados, si se carga cristal, el siguiente viaje no puede ser de grano.

Es precisamente en el capítulo de las reglamentaciones donde más elevan su disconformidad los portavoces de Castyltrans, pues su labor les hace enfrentarse a distintas legislaciones, en función de la comunidad autónoma en la que operen.

“Y lo malo –apunta Roberto García– es que se nota a la legua que sólo hay un afán recaudador, porque una vez te ponen la multa, te dejan seguir. En el fondo, seguro que piensan que ojalá mañana vuelvas a pasar por ahí para poderte poner otra receta”.

CastyltransA pesar de su espíritu cooperativista, en el capítulo administrativo nuestros interlocutores no descartan constituirse en sociedad limitada en un futuro no muy lejano.

“Antes –afirman– las cooperativas tenían unos beneficios fiscales que poco a poco han ido desapareciendo, sin darnos tampoco mayores explicaciones.

De hecho, el IVA podría desgravarse si nos constituyéramos en ese tipo de sociedad, mientras que en la actualidad, la cuota de mantenimiento del transportista en una cooperativa no puede figurar ni como coste añadido a la declaración.

Además, para nosotros la ventaja sería que podríamos hacer auditoría y cerrar balances anuales mucho antes. Pero nosotros sólo mandamos después de obedecer. Evidentemente, son los socios y sólo los socios los que tienen la última palabra en este capítulo… bueno, en este capítulo y en todos”.

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