Sus seis décadas de historia, trazando ese trayecto en el que sólo los actos marcan los buenos hábitos, son la constatación de que nada puede vencer a quien nunca se rinde.
Un accidente que tuvo 6 meses en coma a Josep, hijo de Salvi Moradell, cofundador de TransMoradell, marcó hace 20 años el punto de inflexión para una firma que navegaba tranquila en eso que ahora está de moda definir como zona de confort.

Un minuto antes de aquel fatídico instante en que Josep quedara atrapado dentro de un camión, Transmoradell transitaba de forma serena a los mandos del MAN TGA que él mismo conducía y un Renault Premium que llevaba su hijo David Moradell.
Por durísimas que puedan volverse las circunstancias, no sabemos lo fuertes que somos hasta que eso de ser fuertes resulta ser la única opción que tenemos. “Yo por aquel entonces tenía 27 años – habla David, quien ha tenido a bien compartir de forma sincera la historia de la empresa –, y no hacía ni 4 años que había acabado la Universidad. Apenas llevaba un año probando con el camión, pero este accidente lo cambió todo.

Con mi padre inconsciente en el hospital, y rota la familia por dentro; mi hermana, mi mujer y yo decidimos apretar los puños. El mundo seguía dando vueltas y no paraba para nadie, y menos para nosotros. Me subí de nuevo al Premium, después de un parón de 15 días – lo dice levantando la cabeza, como si reprodujera aquel momento en que volvió a ponerse al volante – , y ya nada nos paró.
A los seis meses salió mi padre del coma, algo que quiero hacer venir aquí para ser conscientes de que tenemos una sanidad pública de la que podemos estar muy orgullosos, y al poco todo devino en aquella alegría laboral del sector de la construcción, de forma que los 3 o 4 siguientes años todo fue faena, faena y faena”.



Los inicios y 40 primeros años de esta empresa tienen mucha miga, pero os prometemos que cuando hagamos un reportaje específico en nuestra sección “Rutas de la memoria” a Josep Moradell, escrutaremos a fondo esta empresa creada a principios de los 60 por Salvi Moradell y Pere Bertran, con la idea de dedicarse al transporte de yeso con un Pegaso Barajas.

Hasta que se dé tal reportaje nos otorgamos el permiso de dar un salto en el tiempo y situarnos en fechas posteriores a la entrada del nuevo milenio, cuando se incorpora la tercera generación Moradell y se abre paso a un crecimiento progresivo, derivado de su diversificación en dos ramas de negocio: carga general con pisos móviles y transporte de pienso a granel.



Esta especialización ha ido posicionando a esta firma como referente de su sector en el ámbito geográfico de Catalunya y el sur de Francia. En la actualidad, bajo el paraguas de 15 camiones y otros tantos chóferes, Transmoradell aplica la política de cambiar sus vehículos cada 4 o 5 años.
“Vamos cargados a granjas que no siempre tienen los mejores accesos, y con la cuba de pienso el camión está encendido a 900 vueltas durante casi una hora. Cuanto más nuevo el camión, menos riesgos”.

Quien toma la palabra en estos últimos compases de la entrevista es Cisco Puig, camionero desde hace más de 20 años, suscriptor de SOLO CAMIÓN desde no creemos que mucho menos; y gran hombre de confianza de Transports Moradell i Bertran.

“Cuando entré aquí me dijeron ‘Aquí nadie es un número. Aquí somos Cisco, Carles, David…’. Esa frase se me quedó clavada. Tengo 44 años y el destino nunca sabes cómo va mezclando las cartas, pero al final somos nosotros los que las jugamos, así que espero estar por mucho tiempo aquí”.



