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Soy camionera: Andrea Nájera, la vida como un reto

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A sus 51 años, la carretera ya no tiene secretos para Andrea. Siempre con prudencia, pero sin miedo a nada. Como ella dice “me lanzo a la vida”. No hay muro que pueda parar el anhelo por conseguir un sueño, el de nuestra camionera es la recompensa a una travesía dura de trabajo. De esfuerzo.

Camionera Andrea Nájera

Andrea llegó hace 22 años de su Ambato natal, en Ecuador, para labrarse un futuro en nuestro país. Lo hizo huyendo de la crisis que por aquel entonces castigaba al país sudamericano y, como se dice, con una mano delante y otra detrás.

Sin conocer a nadie y lo que es peor, dejando en su tierra a tres niños pequeños (Alejandra, Andrea y Andrés). Los dejé con mis padres, pero no te puedes ni llegar a imaginar lo duro que es”, nos cuenta una emocionada Andrea que nos continúa explicando: “El principio no fue nada fácil, pero soy de mucho riesgo, no tengo miedo a nada, me lanzo a la vida.

Camionera Andrea Nájera

Nuestra camionera de este mes nos explica sus primeros pasos en España. “Cuando vienes y más si no tienes papeles, la mujer llega para hacer labores de limpieza. Mi primer trabajo fue en Madrid en una casa.

Era como en las películas –recuerda entre sonrisas–, con uniforme, me llamaban con una campanita. Sin papeles es muy difícil. Es duro. Pero tuve la suerte de que esta familia me permitió a los diez meses traer a mis hijos.

Camionera Andrea Nájera

Historias de película con final feliz, pero no siempre ha sido así. Andrea desgraciadamente también ha tenido que lidiar con gente que ha querido aprovecharse de su situación para que directamente no le pagaran después de un mes trabajando duramente.

Después de Madrid llegó Granada, lugar donde se le abrieron las puertas para iniciarse en este mundillo del camión.

Andrea Nájera camionera

 

Mi exmarido trabajaba de camionero. Un día, su jefe le dijo que me veía muy apañada y me propuso hacer reparto con la furgo que tenía. Él hacía el reparto para Andalucía de Michelin. Yo estaba encantada.

Me animó para que me sacara el carnet de rígido. Trabajaba con el reparto de 5 a 15 horas y por la noche me iba a la autoescuela. Hasta la 1 de la mañana haciendo test porque era el único momento que tenía. Logré sacármelo y al día siguiente de tenerlo ya tenía cargado el camión con ruedas. José Luis era buena persona. Muy cumplidor. Estuve tres años, y en ese tiempo ya me saqué el de tráiler también trabajando para él”, nos cuenta nuestra invitada.

Camionera Andrea Nájera

Ya con el carnet de tráiler en el bolsillo, Andrea comenzó a trabajar de dobles con su expareja. “Íbamos a Cáceres, a Holanda, subiendo y bajando con la fruta. Mi primer viaje sola fue con las ruedas y a Zaragoza, hace memoria.

Pero hace cinco años, Andrea decidió volverse a su país. Sus hijos que ya han echado raíces en España se quedaron. En este tiempo se divorció y como si de un viaje de ida y vuelta se tratara hará ahora tres años volvió a nuestro país.

Camionera Andrea Nájera

Vine por el nacimiento de uno de mis nietos. Pero al tiempo me pregunté, qué hago yo aquí sin hacer nada. Entonces decidí volver a los camiones porque eso es lo mío. Puse un anuncio y a los dos días me llamó Lucena Martín, empresa con la que empecé sola haciendo internacional. A Holanda con una lona.

Me costó mucho. Me costó lágrimas, por eso admiro a todas mis compañeras que van con una lona, remarca nuestra protagonista, que nos apunta que quiere “dedicar esto a mis compañeras camioneras. Quiero que se valore el trabajo que hacemos. Hay muchas mujeres que les toca incluso más duro, por ejemplo en Sudamérica”.

Camionera Andrea Nájera

Después de dos años, Andrea volvió a cambiar de empresa. Fue en plena pandemia. Recibió una llamada para hacer internacional. Había que ir a Italia, en los meses más duros de la pandemia. ¿Quieres ir?, le pregunto Raúl, el que ahora es su actual jefe.

“Le respondí que no tenía problemas, que había que servir a la gente”. Ahora Italia es su ruta habitual, ya sea en barco o por carretera, es un destino por el que siempre transita.

Camionera Andrea Nájera

Ahora, a sus 51 años, nuestra camionera pasa muy pocas horas en su casa. Verdaderamente su hogar es su camión. Kilómetros y kilómetros que tienen un objetivo, un deseo.

“Se lo he pedido a Dios. He trabajado toda la vida y después del divorcio me tocó un poco más. Me quedé sin vivienda y ese es mi propósito. Tener mi pequeña casa en Ecuador. Me he podido comprar un terreno y en el momento que pueda me haré mi pequeña casita. Será el momento de bajarse del camión.

Camionera Andrea Nájera

Ahora hago mucho para hacer dinerito y cumplir mi sueño. Por eso lo hago con mucho cariño. Hay días buenos y días malos, pero me subo al camión y me olvido de todo. La satisfacción que una tiene es de cargar, de llegar a tu sitio de destino sin ninguna incidencia.

Camionera Andrea Nájera

Mis hijos ya tienen su vida. No estoy jovencita, pero todavía puedo valerme por mí misma, puedo vivir. Estar en casa, a gustito”. Ojalá, Andrea, que más pronto que tarde cumplas tu deseo. Te lo mereces. La vida te lo debe.