Dos camiones Saviem 1:43 de la casa Altaya y un Volvo 1:50 del fabricante Joal son las maquetas de las que hemos echado mano en esta ocasión para este trabajo reconvertido en un Saviem volquete.
Del primer galo rígido de tres ejes recuperamos el chasis y todos sus elementos, mientras que del Volvo, algo más pequeño, aprovechamos la caja del volquete, y de un Saviem tractora, su cabina completa.
Desmontamos los tres vehículos con destornillador especial, en el caso de las maquetas de Altaya, y destornillador de estrella con la Joal.
Nos iniciamos con el chasis del Saviem de obra, al que extraemos las ruedas, junto con las llantas, y acotamos para cortar con la rotaflex el chasis por la parte trasera, pues presenta demasiada distancia desde el último eje hasta el voladizo del volquete, y no nos parece una configuración muy acertada.
Acto seguido, recortamos los ejes traseros y los unimos más entre ellos, a las nuevas cotas. Tras estos pasos, procedemos a pintarlo todo en color rojo granate.
Con el chasis secando, pasamos a la caja del volquete, que aprovecharemos de un Volvo, pues la de la maqueta original no nos convence tampoco. El único problema es que la maqueta del Volvo está escalado a 1:50, por lo que es más pequeño.
Sacamos los costados del volquete con la rotaflex, pues recordad que es de hierro, y fabricaremos en plasticard el fondo y el techo del volquete, que hará las veces de hipotético protector del techo de la cabina en caso de caer alguna piedra durante la carga.
Del mismo modo, también elaboramos la tapa de la trasera, por donde se realiza la descarga del volquete. Después lo pintamos en azul.
Para la cabina, le desmontamos el interior, en esta ocasión para pintarlo en tonos negros y eliminar así la sensación de plástico que
ofrecen. P
ara el exterior le hemos reservado una serie de lavados en colores tierra, desgastes en las partes con volumen y técnicas de pincel seco para sacar las luces y sombras de los relieves.
Una vez finalizados todos los pasos anteriores, fabricamos las faldillas antilodo traseras en plasticard también, de las que fabricamos seis unidades, cuatro para proteger las ruedas y dos para colgar matrículas.
Después de fabricar todos los elementos de cosecha propia, pasamos a ensuciar la maqueta combinando colores tierra con los colores base que hemos empleado, azul, naranja y rojo, mezclándolos con blanco o negro en función del acabado que queramos alcanzar en cada zona.
Más trucos
El Saviem es un camión francés, por tanto, las dos luces delanteras vienen tintadas en color amarillo, aunque aquí en nuestro país las montaban en color blanco o transparente.
Para dejarlas con el aspecto nacional, debéis raspar con un cúter de cuchilla afilada por la parte que se ve de las parábolas. Es una operación delicada, porque a la vez que quitáis el teñido amarillo, se rayan, o mejor dicho, se matizan.
Si posteriormente queréis que vuelvan a brillar, basta con aplicar unas pasadas de barniz transparente en tono brillante y volverán a lucir con esa transparencia que montaba la maqueta original.







