AutoRetro Barcelona, que cumplió su trigésimo cuarta edición, todo un logro sin precedentes para un salón destinado al vehículo clásico, congregó durante sus cuatro días de apertura en el pabellón 2 de Fira de Barcelona hasta 48.000 visitantes que pudieron disfrutar, además de los vehículos expuestos para su venta, de varias exposiciones monográficas destinadas a tractores de antaño, camiones de bomberos, autocares y un buen número de vehículos militares que daban la bienvenida en el exterior del pabellón en la plaza Universo, junto con todos los
food trucks y el grupo musical que amenizaba el ambiente durante el desayuno o la comida, o simplemente, durante algún breve break para descansar las piernas después de recorrer la moqueta de AutoRetro.
La oferta expositiva incluyó diversas exposiciones monográficas, como la de Bomberos de Barcelona, que realizaron, además, una exhibición con una bomba de vapor de 1896; la de Vehículos Militares de la Asociación de Vehículos Históricos y Altas Prestaciones; la de tractores de la colección del Museu del Tractor d’ Época de Castellbisbal, o los dos autobuses de Segalés, entre otros.
Comenzaremos nuestro recorrido por los tractores expuestos, entre los que se encontraban un Oliver Standard 70 del año 1945 dotado con un motor gasolina de cuatro tiempos y 3,29 litros, combinado con una caja de cambios de cuatro velocidades, además de la marcha atrás. El estadounidense con ruedas neumáticas compartió recinto con el galo Renault PE de 1926 con un motor de cuatro tiempos, también, pero con cuatro cilindros y 1.500 c.c., que montaba ruedas de hierro rutero y frenos de polea con argolla Ferodo.
Bomberos de Barcelona, por su parte, aportó a la exposición dos camiones autoescaleras de 30 metros Magirus K20, ambos de 1929 y que se mantuvieron en activo hasta mediados de los sesenta. Uno de ellos, completamente restaurado y en plena forma, mientras que el otro, recuperado este mismo año, todavía estaba a media
restauración; aun así nos dio la oportunidad de ver el antes y el después de uno de estos vehículos que se mantuvieron al pie del cañón más de treinta años en una de las aplicaciones más exigentes como es la extinción de incendios.
Otro de los habituales en esta muestra fue la Empresa Segalés, que aportó en esta ocasión un magnífico Chevrolet T Utility que se puso en línea regular en 1934, con 21 plazas y cuyo motor de 3,4 litros eroga 80 CV. Esta carrocería que luce, posiblemente, según aseguraba la empresa de transporte de viajeros, es la segunda que llevaría este vehículo realizada por Víctor Valls y que se cambiaría a principios de la posguerra con un estilo muy moderno para la época, que incluía una baca en el techo para equipajes del pasaje. Otra joya del transporte de personas es el Hispano Suiza 12/15, con 15 plazas y que inició su servicio en 1909, pues la producción de este chasis comenzaría el año anterior. Era el más pequeño y económico de este fabricante, y así lo publicitaba en su catálogo. Esta empresa contó con hasta ocho unidades iguales o parecidas a este modelo de Hispano Suiza.
En el exterior
En la plaza Universo se congregaron un buen número de food trucks que cada uno a su estilo sirvieron durante el desayuno y la comida sus mejores menús, mientras que un grupo musical llegado en una mítica Volkswagen T1 amenizó el ambiente en las horas punta de concurrencia.
Pero en el lado derecho, según se entraba, hasta cinco vehículos militares con actuación destacada en los últimos conflictos bélicos, incluida toda una rareza de encontrar. Una unidad anfibia del Gama Goat, el cabra, según el ingeniero francés que lo diseñó, pues podía atravesar cualquier terreno como las cabras montesas. Este vehículo 6×6 fue diseñado para la guerra del Vietnam, donde el Ejército estadounidense debía vadear campos de arroz, pantanos y montañas. Esta unidad concreta estaba destinada para el transporte de personal y como ambulancia, conocida como M792, que podía llevar hasta cuatro literas. Junto a esta ambulancia estaba el Jeep Viasa, fabricado en España, réplica del M606 americano, y que empezaron a ser producidos por la planta de Zaragoza en 1960, después de conseguir la autorización del Kaiser Willys para construir una versión del CJ-38.















