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Ramón Delgado, de Grúas Pedro; a la retaguardia del camionero

“A menudo sueño con el trabajo. Estoy enfermo”, explica Ramón entre risas desde su despacho en la base de Vilafranca.

Esta es una de las tres dependencias que la empresa Grúas Pedro tiene diseminadas en la zona sur oriental del Catalunya, su radio de acción. Las otras dos son las de Tarragona y la de Igualada (la sede central).

Grúas Pedro, Ramón DelgadoExceptuando un “impasse” de casi 10 años en los que se dedicó a tocar varios palos del transporte por carretera, el currículum de nuestro protagonista ha estado ligado al cien por cien al mundo del auxilio en carretera.

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Con 16 años empezó en Grúas del Penedès, el negocio de su tío, Pere Planas, y toda un aula de formación en lo que a asistencia se refiere.

Después se forjó un año al volante de las ambulancias Seat Supermirafiori que la Cruz Roja usaba a principios de los años noventa; hizo líneas urbanas en autobús, transporte de pasajeros en autocar y transporte internacional por Europa, para regresar de nuevo al negocio familiar y ya no moverse. Hoy es un experimentado gruista de vehículo pesado.

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Su tío Pere se jubiló y las instalaciones de Vilafranca pasaron a formar parte de la empresa Grúas Pedro. Y aquí estamos ahora.

Sentados en la oficina de Ramón, al final de una nave enorme donde descansan —de momento— una góndola extensible, una caravana de apoyo logístico, una furgoneta, un MAN F 2000 con motor de 460 CV y el imponente caballo de batalla de nuestro entrevistado, un Iveco Eurotrakker 440 con nueve años de antigüedad y un equipo de rescate con una pinza capaz de arrastrar hasta 70 toneladas y una pluma con envergadura para levantar a peso una cabeza tractora.Grúas Pedro, Ramón Delgado

A la espera de que salten los avisos y haya que salir pitando, charlamos con nuestro protagonista sobre un oficio al que no todo el mundo se adapta, y en el que, además de sangre fría, hace falta tener mucha rapidez mental.

Además de la pantalla del ordenador, nuestro protagonista se pasea por las instalaciones con dos teléfonos móviles: el personal y el de la empresa (por ambos llegan emergencias).

Hoy en día, la información vuela por las redes, por lo que ya no basta esperar sentado a que suene el teléfono. Hay que adelantarse a la llamada lo antes posible. Y para eso Twitter funciona de maravilla. “Veo el aviso a través de redes sociales”, explica Ramón.

En la actualidad, tanto el Servei Català de Trànsit como Emergències de Catalunya, Autopistas, etc., informan casi al segundo de todas las incidencias que acontecen en las carreteras de la comunidad.

“Si estoy cerca, llamo y pregunto qué necesitan. Si aún no saben qué ha pasado exactamente (a menudo en el centro de control de autopistas ven a través de las cámaras que hay un camión parado, pero no saben qué tipo de problema ha sufrido), me monto en la furgoneta y me meto por los caminos de la zona hasta llegar al punto exacto, y luego informo de lo que ocurre”.

Grúas Pedro, Ramón DelgadoEn el auxilio en carretera de vehículos pesados, robarle minutos al cronómetro es vital, tal y como nos explica nuestro protagonista:

“Tenemos que ir un paso por delante para evitar más problemas en la circulación. Cuando hay un incidente con un camión, lo normal es que la carretera se colapse.

En mi mente siempre llevo la idea de que tengo que liberar la vía cuanto antes, ese es mi papel y lo tengo asumido. Abrir el camino. Cuando un camión vuelca puede ocupar dos o tres carriles, así que lo primero que hago es arrastrarlo para que ocupe solo un carril. Después, de madrugada, cuando el tráfico baja, se retira el vehículo”.

Los años de internacional por Europa le han servido a nuestro entrevistado para comprender las particularidades del transporte por carretera, así como las deficiencias en nuestro país respecto a otras culturas.

“En España echo en falta un buen servicio de información de carreteras por radio –asegura Ramón–. Es cierto que tienes la información vía Twitter, pero uno no puede andar conduciendo y mirando el móvil. Se necesita un canal de radio como el 107.7 que hay en las autopistas de Francia”.

El modo de comportarse ante un incidente es también diferente según el país. En Italia, por ejemplo, pese a que la conducción es más caótica que aquí, los vehículos de señalización de accidentes se respetan de inmediato.Grúas Pedro, Ramón Delgado

“Todos aflojan, como cuando sale el safety car en la Fórmula 1. Cuando se marca un peligro, la gente lo respeta, no como aquí, que solo se reduce cuando hay luces de los Mossos.

La gente no se lo toma en serio. En uno de los últimos accidentes a los que asistí, los propios conductores grababan con el móvil cuando pasaban a la altura del incidente, ¡con los Mossos delante de ellos!”.

Uno de los grandes problemas del colectivo de asistencia en carretera, destaca Ramón, es la dificultad para acceder al lugar del siniestro. Cuenta nuestro protagonista que los turismos bloqueados únicamente se retiran cuando escuchan las sirenas de los bomberos o la policía y que luego recuperan su lugar, sin pensar que detrás de ellos vienen las grúas.Grúas Pedro, Ramón Delgado

“Es una lucha personal. Siempre lo pongo en Twitter: ‘Atención, detrás de los vehículos de emergencia vienen los de servicio’.

Pero nada. Cuando tienes que llegar tú, los turismos ya no tienen sitio para apartarse. Vas a bocinazos, abriéndote paso, la gente, incluso, te mira mal”.

Pese a las deficiencias, Ramón también destaca el nivel de desarrollo de equipos que existe en España. Durante años, nuestros gruistas siempre tenían un ojo puesto en las novedades que aparecían en Europa.

Ahora, parece que las cosas han cambiado. “Resulta que son ellos los que nos miran a nosotros ahora. Somos un referente. Mi grúa, por ejemplo, se ha fabricado toda en Polinyà (Barcelona)”.

La empresa Grúas Pedro cuenta con una plantilla de aproximadamente 17 personas (dos de ellas, aquí, en Vilafranca; una en Tarragona; y el resto, en la central de Igualada) y cubren un radio de acción de aproximadamente 50 km.

La flota conjunta está formada por cuatro vehículos remolcadores (el Iveco Eurotrakker de Ramón, un Renault Magnum tres ejes en Tarragona, un Renault Premium tres ejes y un Scania con chasis nuevo en Igualada.

Además, tres góndolas, una grúa todoterreno, una 20 toneladas y varios camiones de bajo tonelaje para remolcar turismos (solo en Igualada).Grúas Pedro, Ramón Delgado

En estas instalaciones, la flota está formada por una grúa autopropulsada Mercedes 6×6 (20 toneladas) que se usa para desvolcar camiones; la tractora MAN F 2000 460, que se encarga, principalmente, de remolcar los tráilers de los vehículos averiados; otra cabeza Scania 420; la góndola extensible Broshuis, con capacidad para subir un frigorífico entero; y el Iveco, un mastodonte 8×4 de 26 toneladas con tres ejes, el primero de ellos direccional.

La herramienta perfecta para sacar de en medio al vehículo averiado o accidentado. “Cuando se trata de averías, lo normal es que separes el conjunto. La cabeza se va al taller (con el Iveco) y la carga se remolca a algún centro logístico (con el MAN). Lo habitual es que la mercancía corra más prisa que la cabeza”.

Las averías suelen copar el día a día de Ramón y sus compañeros. Llamadas de conductores extranjeros —normalmente solo chapurrean algo de español— que a duras penas pueden explicar dónde se han quedado tirados.Grúas Pedro, Ramón Delgado

Pese a todo, las salidas por accidente han empezado a repuntar de nuevo, explica Ramón.

Y los despistes suelen ser la principal causa. Las carreteras nacionales son las que generan más accidentes graves, por el hecho de que los choques son frontales.

La N-340, por ejemplo, es “una fábrica de viudas”, tanto en la zona de Vilafranca como en Amposta. Una posible solución sería, para nuestro protagonista, obligar a los vehículos pesados a circular por autopista.

“Como se hace en Francia. Primero, por seguridad; segundo, por consumo; y tercero, porque los vehículos extranjeros participarían en la economía, porque ahora circulan gratis. Los accidentes siempre van a existir, pero circular por autopista reduciría, al menos, la gravedad”.

Dejamos a Ramón pegado a su ordenador. La mañana ha sido tranquila, pero nuestro gruista no baja la guardia. Antes de irse a comer echa un último vistazo al móvil. Todo en orden… de momento.

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