Operadores de Transporte Granadinos

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A la rotulación le pasa a veces lo que al algodón: que no engaña. ¿Qué se puede esperar de cuatro Scania azules de 580 CV decorados con la silueta almenada de la Alhambra, el motivo más granadino de cuantos se pueden OTGimaginar? La respuesta es más que evidente.

“Teníamos unos camiones con una rotulación que compramos en su día, que se registró, eran unas garras que diseñó un amigo nuestro, pero otra gente en Granada provincia más o menos la copiaron, y por eso decidimos cambiarla por un dibujo de la Alhambra”. El resultado no puede ser más espectacular: una vista panorámica de esta maravilla de la humanidad -tenga o no el dichoso título- enmarcada por el verde de la colina y por las canas de Sierra Nevada.

El contraste con el azulón de la cubierta también hace que la pintura, que ocupa, de izquierda a derecha, todo el lateral de los Scania, reluzca más al primer golpe de vista.

Por cierto, ¿por qué esta obsesión con Scania? “Ahora mismo solamente tenemos Scania, porque vemos una fiabilidad en la marca, en el concesionario que hay en Granada, que no hemos visto en otros centros. Antes, comprándolo todo nuevo no nos correspondieron, y con Scania, comprando camiones usados, nos han respondido bien”.

OTGQuien habla es Antonio Jesús Muñoz, uno de los tres hermanos que hoy por hoy marcan el paso de OTG, o lo que es lo mismo, de Operadores de Transporte Granadinos, la empresa que fundaron en 1998 como resultado de uno de esos procesos de renovación a que estamos expuestos todos los curritos y que tan en boga están en nuestros días por la nombrada crisis.

“Siempre hemos estado de conductores. Trabajábamos de asalariados en una empresa que hacía internacional en Granada y la empresa cerró y, entonces, la solución de vida fue comprar camiones. Empezamos comprando los cuatro hermanos -tristemente ya no está con nosotros Manuel, el mayor de los Muñoz- dos camiones y luego fuimos ampliando a más”.

Y así hasta crear una empresa de transportes que, en la actualidad, da trabajo a unas 60 personas; la gran mayoría, por no decir todos, autónomos de la zona aledaña a Cijuela, que es la población en la que OTG ha establecido su base logística. Seguramente no sea la mayor nave que hayamos visitado, pero de lo que no cabe duda es de que en ella se respira la seriedad y la dedicación de las buenas empresas familiares, sin renunciar al gracejo propio de estas tierras.

De las primeras señas de identidad dan fe unas oficinas pulcramente ordenadas, con mobiliario que recuerda a “Cuéntame” y unos cuantos objetos (una colección de maquetas de Scania, varios cuadros con fotos de los primeros camiones de la familia) que revelan el amor que los Muñoz profesan a su profesión. En cuanto a la alegría andaluza, quizás el mejor ejemplo resida en la nota simpaticona de Juan de Dios, que no ha tenido el menor reparo en señalar su mote –El Fideo, para más señas- en la parte superior de su Scania. “De pequeño era el más fideo, el más delgado, pero ahora estamos todos bien de cuerpo”, bromea Antonio.

Hora de diversificar

OTGChistes al margen, la actividad de OTG se podría resumir en un escueto, aunque práctico, “hacemos lo que nos echen”. Es decir, mercancía general, refrigerados, almacenaje, contenedores marítimos, paletizados, campañas agrícolas, espectáculos, eventos, construcción, graneles e incluso transportes especiales. Todo tiene cabida en esta empresa.

“Ahora lo que más se lleva son las instalaciones termosolares dentro del transporte que se hace de grúas para llevar piezas sobredimensionadas”. Los destinos más frecuentes son Francia, Portugal y la península Ibérica en toda su extensión, y cuando decimos “en toda su extensión” lo decimos con todas las letras.

Un caso que puede servir de referencia es el de la cumbre más famosa de Granada. “A Sierra Nevada rara es la semana que no subimos. Allí llevamos abastecimiento a hoteles, a obras; subimos piezas de maquinaria y de grúas para plantas eólicas. Más de 24 toneladas a lo mejor otros te pueden decir que no es normal, pero nosotros, con los permisos que tenemos, genéricos y específicos, podemos llevar 35 ó 32 toneladas con bastante frecuencia”.

OTGJavier Prieto y Raúl Serrano son dos de los conductores que han recibido este tipo de encargos un tanto peliagudos, sobre todo para aquellos que sentimos escalofríos cada vez que nos cruzamos con un transporte especial, véase piezas para formar Legos de energía eólica. El primero resta importancia al riesgo que entraña una carga así. “El tema es que tienes que llevar unas medidas de seguridad que no llevas con otros, pero a mí particularmente me gustan”.

Por su parte, Raúl, que comparte con su colega el hecho de ser organizador de la concentración de camiones de Atarfe, pone más el acento en el componente humano de la familia que gestiona OTG. “No es gente que te diga: ‘Mira, esto es lo que hay, o lo tomas o lo dejas’. Son gente que trata de que sus chóferes estén bien: ‘Pues mira, bueno, vamos a hacer este viaje, luego ya lo compensaremos con otro…’. Para mí, no es por echarle flores, es una de las mejores empresas en las que he trabajado. Además, me conocen desde que era pequeño porque mi padre y el hermano que se les murió estuvieron juntos de conductores”.

OTGTanto uno como otro, y presumimos que también lo hacen los demás conductores, valoran positivamente la política que sigue OTG cuando se topa con una empresa cargadora que sólo busca márgenes de beneficio. “Muchas veces te quedas sorprendido. A lo mejor es un viernes y Antonio Jesús está buscando un viaje de retorno para un camión que tiene en Barcelona y si le dan un precio que no le cuadra no lo hace”. “El problema -defiende el propio Antonio- es que no se puede realizar un transporte bajo coste. Es imposible porque es abocarse a una muerte segura”.

Como le pasa a cualquier familia, y que tiren la primera piedra quienes estén libres de pecado, los hermanos Muñoz también han tenido sus más y sus menos en su vida profesional. “Siempre hay alguna desavenencia, no te voy a decir que no, pero las intentamos solucionar y, en general, lo llevamos bastante bien. Mis dos hermanos mayores llevan dos camiones y yo gestiono más o menos la empresa desde fuera: el transporte, las contrataciones…”.

OTGPreguntado por los objetivos que se marca a medio plazo, Antonio Jesús no oculta, como buen empresario, que no se conforma con lo hecho hasta ahora, y eso que su empresa factura, tal y como él asegura, una media de 50.000 euros al mes. “Tengo la mentalidad de que la empresa que no crece va hacia atrás. Yo quiero crecer y me gustaría controlarlo todo, no quiero que otras personas se involucren en mi trabajo, aunque haya días en que no doy abasto”.

Con lo difícil que es que unos pocos hermanos se pongan de acuerdo -ahí tenemos el caso musical de Noel y Liam Gallagher, de Oasis-, los Muñoz tienen el doble de mérito al conseguir que la sangre y la razón de familiares y de no familiares converjan en una sola causa.

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