La Fundación CNAE celebró un webinar «Fármacos y conducción de vehículos» en el que se ponía de manifiesto la necesidad de mantener informados a los conductores que están recibiendo algún tipo de medicación, así como de los peligros de la automedicación al volante.
El presidente de CNAE y de su Fundación, Enrique Lorca, abría el certamen invitando a sensibilizar a la población sobre los efectos de los fármacos al volante y para que, bajo ningún concepto, utilice un medicamento sin prescripción facultativa. «No somos conscientes de los peligros de la automedicación» añadía.
Elena Valdés, responsable de la Unidad de Programa de Aptitud Física de la DGT, insitía en este mismo sentido: «Nos preocupa el envejecimiento de la población, también de la conductora, ya que eso hace que aumente el consumo de fármacos. Aproximadamente el 30% de los conductores se medican sin dejar de sentarse al volante, pero lo verdaderamente inquietante es que el 25% de la población española se automedica«.
Para Valdés, «la relación entre fármacos y conducción es, en principio, positiva, ya que es preferible que quien padece una enfermedad esté bajo tratamiento. Pero, si bien algunos trastornos, como la epilepsia, son incompatibles con la conducción, parte de los fármacos que se utilizan para tratar a los pacientes de dolencias que les impedirían conducir inciden negativamente en el comportamiento al volante. Por lo tanto, es importante advertir al conductor de los efectos adversos del medicamento que está tomando».
«Si sabemos que la medicación que estamos tomando constituye un factor de riesgo para manejar un vehículo, no debemos por ello dejar de tomarla. Es preferible no conducir y, en todo caso, lo indicado es consultar a nuestro médico« concluía la responsable de la DGT.
En general, se hizo especial hincapié en que es esencial evitar que la persona que se medica consuma bebidas alcohólicas. Y no sólo porque el alcohol ligado a la conducción ya es un factor de riesgo en sí mismo, sino a causa del efecto multiplicador que tiene combinado con muchos fármacos, especialmente con los que afectan al sistema nervioso central.
Por su parte, Ignacio Varela, comandante de la Guardia Civil del Área de Operaciones de la Agrupación de Tráfico, recordó las instancias en materia de vigilancia, control y sanción que ejercen los cuerpos y fuerzas de seguridad con respecto al consumo de alcohol y drogas ligado a la conducción, desde la respuesta administrativa hasta la penal. Describió concretamente los controles de consumo de sustancias prohibidas.
Jesús María Rodríguez, licenciado en Farmacia y máster en Prevención de Riesgos Laborales, ponía de manifiesto que «la automedicación es muy significativa en España, incluso entre los jóvenes. Además, las tres cuartas partes de la población no lee los prospectos de los fármacos. Ahora bien, aproximadamente el 5% de los accidentes tienen que ver con la ingesta de medicación. Los fármacos más peligrosos son los que producen síntomas como: la somnolencia, que es muy común, la merma en los reflejos, la visión borrosa, la dificultad para concentrarse, la irritabilidad, los vértigos y mareos…».
Otro aspecto a considerar son las interacciones entre los medicamentos destacó Rodríguez. «La mayoría de los que se medican no consumen un único fármaco, sino combinaciones de ellos. Ojo con la ingesta simultánea de varios medicamentos«, previno Rodríguez, quien recalcó: «El acto de conducir no es trivial ni rutinario; de ahí que las condiciones psicofísicas bajo las que lo hacemos sean muy importantes».
Por último, Roberto Ramos, director de Formación de FCNAE, enfatizaba la urgencia de combatir la desinformación. «Riesgo que no se percibe no existe; la solución es más divulgación; sin embargo, muchas veces el problema no es tanto la ignorancia como la falta de sensibilidad». El ponente puso como ejemplo a los ciclistas y a los usuarios de Vehículos de Movilidad Personal (VMP), «los cuales –afirmó– se ven a sí mismos más como peatones sobre ruedas que como lo que son: conductores de un vehículo«.
Ramos se declaró partidario de «reforzar la formación al respecto entre los aspirantes a conductores y de poner más preguntas sobre medicamentos y conducción en el examen teórico del permiso de conducir», y concluyó con un consejo: «Debemos, por una cuestión de prudencia elemental, informar sobre nuestros hábitos y pautas de conducción al médico que nos va a recetar un medicamento».






