Este Land Rover de escala 1:18 del fabricante Revell comparte exactamente el mismo molde que la maqueta del Land Rover Santana que localizamos en una feria y que publicamos en el número 229 de Solo Camión.
Como en aquella ocasión, lo armaremos sin instrucciones, pero envejeceremos la lona y le daremos un aire más envejecido y perjudicado por alguna que otra tormenta del desierto, los rayos de sol, etc., puesto que la réplica cobra realismo con el desgaste.
Nadie imagina este Land Rover nuevo a estrenar e impoluto en mitad de las dunas del Sáhara, sino cargado con grandes depósitos de agua potable en la parte trasera, con la carrocería algo descolorida y con más de un golpe en la chapa.

Pero para conseguir este aspecto vayamos paso a paso al armar esta maqueta.
Para comenzar el montaje, empezaremos por el motor y la caja de cambios. El propulsor está seccionado con un corte longitudinal que uniremos y colocaremos los órganos auxiliares, como la culata, los colectores de admisión y el escape, así como el alternador, los filtros de aceite y gasoil.
El siguiente paso sería el chasis, compuesto de dos largueros y cuatro travesaños. Es importante seguir el orden que os indicamos, el tubo de escape con salida en los colectores, el apagallamas y el silencioso trasero, los ejes trasero y delantero motrices y este último directriz, y las ballestas traseras y delanteras que presentan unos machos para acoplarlos en el chasis.
Continuaremos por los amortiguadores y el parachoques delantero, que monta dos hierros en forma de D para que se puedan enganchar dos estribos para sacarlo de algún atolladero. Aunque, modestamente, pensamos que lo lógico es que montara su propio cabrestante para sacar a otros de zonas difíciles.
Las piezas las pintamos de negro mate, porque aunque ya vienen coloreadas en el kit, no nos acaban de convencer. Las llantas serían el tercer módulo a montar, ya que al contar con neumáticos de goma, hay que armarlas como en el modelo real. En esta ocasión las pintamos de amarillo arena.
Mínima expresión
El interior del todoterreno es la mínima expresión con una austeridad que raya el minimalismo. Una banqueta que representa los tres asientos delanteros, perfectamente delimitados por unas sencillas costuras.

Una palanca de cambio, la reductora y el freno de mano comparten el espacio con el salpicadero con tres orificios, en los que insertaremos el reloj e indicadores de velocidad y cuentarrevoluciones, una vez pintados y secos.
Continuamos por la carrocería, que se complica un poco más. Comenzamos por la puerta trasera, que abre en modo de portón con dos cilindros que se alojan con el estañador en la estructura.
Las puertas delanteras incluyen unos soportes de escuadras que permiten la función de apertura y cierre. Aprovechamos para montar los cristales a modo de corredera. El capó se abre y se puede fijar abierto con un par de varillas. A base de aguadas de pintura del color base rebajado con blanco le echaremos los años.
Más trucos
Para que la lona parezca que está hecha de tela, en primer lugar hay que pintar toda la superficie con una textura mate, azul, verde o negra.
Posteriormente, con el pincel seco, sacar las luces a base de pasadas con el negro (el color que escogimos para la lona) rebajado mediante un tono tierra siena tostada, con el que le daremos también la profundidad a los valles de los pliegues de la tela.
Muy sutilmente, con el gris mate resaltaremos los bordes de la tela. Cuanto más aclaréis la pintura base, más añeja parecerá la lona.



