A principios de los años noventa se celebraron en Asturias las dos primeras fiestas del camión con carácter no solo regional sino también nacional, pues acudieron a ellas camiones de todo el país… Después de aquellas dos pioneras fiestas, de las que no hubo continuidad, tuvieron que pasar 22 años para que volviera a realizarse una fiesta del camión a lo grande, como el transporte asturiano se merece.
Lo que pocos saben es que esto se ha debido principalmente a la afición y pasión de un joven aficionado a los camiones como es José Luis González. Y lo curioso es que José Luis, más conocido como “José el Pego”, no tiene ninguna tradición camionera en la familia. A pesar de ello, su afición al camión le viene ya desde muy pequeñito. Debemos tener en cuenta que José Luis,, en la actualidad tiene 26 años, y que tan solo tenía 22 cuando él solito comenzó a concebir la idea de organizar una concentración de camiones que reuniera como mínimo a lo más granado del transporte asturiano.
Hemos de imaginarnos a un guaje de 23 años picando en puertas de empresas del transporte y ayuntamientos para conseguir patrocinios y un lugar donde celebrar una fiesta donde entraran decenas de camiones, que más de uno y de dos se preguntarían: ¿de qué va este? Pero José Luis “El Pego” no estaba dispuesto a rendirse, tenía mucha fe en que lo conseguiría, y así fue.
José Luis tiene una afición desde hace muchos años, fotografiar camiones. Esta afición le llevó a conocer a muchos profesionales del transporte, uno de ellos, y que fue el primero en unirse a su proyecto, fue Alejandro Corte. Alejandro es la tercera generación de una conocida familia de transportistas asturianos en Transportes Corte, hijo de Luis Corte, uno de los pioneros en las carreras de camiones en España, pues unos pocos todavía se acordarán de aquel Scania de la Guipuzcoana preparado para correr en los circuitos, camión que todavía conserva la familia Corte.
Tras la unión de Alejandro al proyecto, con Guillermo Arias y Eladio Sordo, son los cuatro pilares del Club Camión Astur y los responsables del éxito de una fiesta del camión que empieza a ser un referente en el Norte de España.
Después de cuatro años de celebración anual consecutiva, la fiesta está más que consolidada. A la primera edición acudieron 125 camiones; a la segunda, 180; , la tercera, 210, y a la cuarta, 246. En las primeras ediciones empezaron a asomar algunas de las grandes empresas del transporte de la zona, sobre todo por la asistencia de algunos asociados de las cooperativas más
representativas con sus camiones, pero en esta edición, la cuarta, han estado presentes todas las grandes empresas del transporte asturiano, así como prácticamente todas las grandes marcas de camiones y empresas vinculadas al transporte.
Siero vivió durante tres días, en su recinto ferial del mercado de ganados, una fiesta donde casi toda la comunidad del transporte asturiano acudió a disfrutar de unas jornadas llenas de actividades lúdicas, autónomos con sus camiones y sus familias, empresarios del transporte y público en general que llegó atraído por tan singular fiesta. También se acercaron camiones de muchos puntos de la Península, camiones de última generación customizados con un sinfín de accesorios, otros decorados, camiones americanos y las joyas restauradas de otra época, de aquellos tiempos en que el transporte tenía un aura de romanticismo.
El domingo, como cierre al fin de semana, se celebró la entrega de premios para algunos de los participantes a la concentración y sobre todo a sus camiones. De este modo, Prisco, de Valladolid, se alzó con el galardón de mejor iluminación; el Scania de David Miranda, de Málaga, se hizo con el camión llegado del punto más lejano; el Scania de Javi Gómez, de Galicia, con el premio al más espectacular; mientras que el mejor decorado regional fue para el Volvo de Elías Iglesias.
Casintra fue galardonada como flota con mayor número de participantes en el certamen, y la segunda fue para la Cooperativa Avilesina. El mejor rígido fue para Garikoitz, de País Vasco; mientras que el americano más espectacular fue para el Peterbilt de morro negro de Fernando. El clásico más antiguo se le otorgó al Ford de Felipe, y el clásico con más piezas originales fue para el Thames de Duro, de Galicia. La fidelidad por su participación en todas las ediciones recayó en Flori Fandiño y su Peterbilt, y VASCOOP recibió un galardón por su 25 aniversario.

















