En plena ola de calor, esa que nos asoló durante el mes de junio, qué mejor sitio para resguardarse que bajo la sombra de estos gigantes de la carretera.
Pues eso. Solecito y camiones se unieron en una perfecta comunión en la concentración organizada en Parets de Vallès (Barcelona), en el aparcamiento Llevantpark.
Su propietario y alma mater, Ricard Bassart, lleva ya cuatro años dando forma a lo que viene a denominarse Fira del Motor. Una zona de stands comerciales, junto a un área de juegos infantiles a la que se suma un apartado de ocio para los más mayores con circuito de radiocontrol o simuladores de conducción de Fórmula Uno. Todo ello gratinado con una espectacular concentración de camiones que le da a esta reunión un sabor de los que dejan buen gusto en el paladar.
Alargada a dos días de fiesta, en Fira del Motor no tienes tiempo para aburrirte. A primera hora del sábado y con el sol pegando de lo lindo ya nos encontramos unos cuantos camiones aparcados, de los más de sesenta que al final se dieron cita. Como homenaje a la recién desaparecida Flora Biosca, los organizadores tuvieron a bien confeccionar un pañuelo con su F, un logo santo y seña de la aerógrafa que vemos en la chapa de los numerosos camiones pintados por ella. El homenaje fue más allá, ya que los vehículos decorados por Flora quedaron aparcados todos juntos y además fueron los únicos que desfilaron por las calles de Parets del Vallès en el desfile matutino.
Desfile por Montmeló
Más tarde y tras la comida llegaría uno de los puntos álgidos de esta reunión camionera. Como antaño, los camiones volvieron a desfilar por el circuito de
Montmeló, a escasos metros de donde se celebra la Fira del Motor. Buen trabajo el de Ricard y los suyos, que consiguieron dar vueltas por el famoso trazado barcelonés e incluso los camiones participantes (unos 50) tuvieron la posibilidad de parar en recta de meta. Allí bajaron de sus vehículos e inmortalizaron un momento mágico.
Por si fuera poco y cuando ya comenzaba a caer la noche, se llevó a cabo el tercer desfile del día. Aquí ya pudieron participar todos los camiones que acudieron a Llevantpark. El recorrido nocturno siempre es preciado por camioneros y público. Ese es, sin duda, el momento donde luces y neones salen a relucir. Con los vehículos de
nuevo aparcados empezó a sonar de lo lindo la música. Un DJ amenizó al respetable hasta altas horas de la madrugada.
El domingo abrió y poco a poco el público se fue acercando para contemplar los dibujos que decoraban las chapas de estos camiones, sus defensas, sus barras, sus cromados… Familias al completo se veían por todo el recinto. Para animar a los asistentes, los organizadores contaron con la presencia de un payaso que iba haciendo sonreír a grandes y pequeños. Además, acudieron los castellers de Parets, que configuraron una espectacular torre humana. Antes de poner el punto y final a la reunión, fue el momento de los premios, aquí nadie se va con las manos vacías. Hasta veinte trofeos se repartieron. Un detalle que viene a confirmar que aquí las cosas se hacen bien y que el trabajo bien hecho da sus frutos.



























