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Isuzu D-Max N60, el comienzo de una nueva era

Nos encontramos ante un modelo de pick-up totalmente renovado, con cambios drásticos tanto en el interior como en el aspecto estético. La apuesta del fabricante nipón afecta a motor, chasis, cambio, carrocería, multimedia y seguridad, con un cuidado especial a sus capacidades off-road. Tras quince años de andadura en el mercado europeo y casi cinco años sin variaciones, la tercera generación del Isuzu D-Max, presentada a finales del pasado año, ha supuesto una renovación absoluta en un vehículo que demandaba cambios y que, tras esta profunda remodelación, sitúa el modelo en un escalón de privilegio.

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El nuevo D-Max N60 presenta novedades en todos los frentes: motor, caja de cambios, chasis, dirección eléctrica, nueva suspensión, carrocería, sistema de infoentretenimiento, capacidades off-road.

En lo estético, el cambio más llamativo quizás sea el rediseño de la parrilla delantera, que le da al vehículo una mayor sensación de robustez y modernidad, y un paragolpes trasero integrado en la carrocería. En el interior, se gana espacio al techo, se mejora la rumorosidad y se apuesta por unos materiales y acabados de mejor calidad.

Esta unidad de prueba, la tope de gama, ofrece unas sensaciones en cabina impecables. Cambia el propulsor, que, pese a mantener el bloque motor de la versión anterior (1.9 litros y 163 CV de potencia), incorpora mejoras de consumos, reduce contaminación y se adapta a la normativa Euro 6d (incorpora depósito de AdBlue). Cambian también –y mucho– los sistemas de seguridad tanto pasivos como activos, presentes de serie en todos los modelos, que le han hecho merecedor de unos resultados excelentes en las pruebas de seguridad de la EuroNCAP. En cuanto al chasis, el renovado pick-up de Isuzu mantiene la capacidad de arrastre en 3.500 kg, mientras que incrementa su capacidad de carga por encima de una tonelada en cualquiera de sus versiones: cabina Single, Space y Crew.

Isuzu D-Max N60

Seguridad y capacidad off-road

En conducción sobre asfalto, tanto en su desempeño por ciudad como por carreteras nacionales y autovías, el nuevo D-Max ofrece una comodidad absoluta. Sus asientos delanteros no presentan fisuras en lo que a confortabilidad se refiere, con una sujeción de hombros y cintura muy buena, amplios, calefactados y con respaldos de estilo deportivo. Pese a su longitud (5,26 metros), las dimensiones del D-Max N60 no se hacen incómodas en ciudad. La sensación de pick-up compacto se consigue también gracias a los escasos 1,80 metros de alto, que permiten, además, un acceso al interior bastante cómodo.

Isuzu D-Max N60

Ya en circulación destaca la comodidad de la consola central con pantalla de 9 pulgadas (7’’ en acabados menores), la información que refleja la pantalla digital tras el volante (configurable y repleta de datos de conducción a tiempo real) y, especialmente, los asistentes a la conducción, que desde el primer momento se hacen presentes y marcan la manera de conducir (cuesta acostumbrarse en un primer momento, quizás por su alto grado de seguridad). El paquete de asistencia a la conducción ADAS que montaba la unidad de pruebas incluía advertencia de colisión frontal, freno de emergencia autónomo, reconocimiento de señales de tráfico , monitoreo de conducción, sistema de advertencia por cambio de carril y autocorrección por salida de carril, además de ocho airbags, monitor de punto ciego y freno multicolisión. No cabe duda de que, en materia de seguridad, Isuzu no ha escatimado esfuerzos.

Isuzu D-Max N60

Pese a su capacidad para adaptarse al asfalto, donde el Isuzu D-Max se muestra más ágil, es, sin duda, el terreno off-road. Probamos la unidad sobre una pista estrecha, algo rota y con zonas de barro para exprimir las capacidades del nuevo vehículo y el resultado es sensacional, tanto en lo que a agilidad se refiere como en su habilidad para absorber golpes, cambios de terreno e irregularidades. Isuzu ha incrementado la capacidad todoterreno del D-Max con la incorporación del bloque de diferencial mecánico trasero de serie (excepto en el N60 B), una capacidad de vadeo de 800 mm, una mayor altura libre al suelo y mejoras en los ángulos de ataque y salida.

Isuzu D-Max N60

Esta unidad se mostró solvente en todas las situaciones, haciendo gala de una eficacia mecánica exquisita gracias a la tracción trasera permanente con conexión manual del tren delantero, el modo de reductora (2,48:1) y el bloqueo trasero. Funcionales y prácticos, también, los controles de tracción y estabilidad y el control electrónico de descenso de pendientes HDC. El cambio automático de seis velocidad rinde más y mejor que en el modelo anterior. Se nota la gestión de la centralita motor y del cambio, y eso mejora sustancialmente el arranque del vehículo en parado y el intervalo de cambio de marcha cuando toca acelerar de manera inmediata.

Cambios necesarios y una estética más moderna para un vehículo que entra de lleno en una nueva era.