El GMC CCKW 6×6 se fabricó durante la primera parte de la década de los cuarenta, en pleno auge para la industria automovilística militar, pues el mayor conflicto bélico de los últimos tiempos se había desatado e implicaba un despliegue sin igual de tropas, alimentos, armas y, en general, todo tipo de material.
Para ello, el gigante en la automoción fabricaba estos camiones de tres ejes de 2,5 toneladas para garantizar los diversos suministros de las tropas estadounidenses y sus aliados necesarios para el combate.

Nosotros, como veis en las imágenes, no lo cortaremos, pues se lo montaremos. Así que cogemos los largueros y travesaños correspondientes al chasis y nos disponemos a armarlos. Acto seguido, montamos las ballestas traseras junto con los ejes traseros motrices, el depósito de gasolina y las cajas de las baterías. También es de ley colocar las ruedas y los neumáticos, aunque en el caso de estas últimas nos aseguraremos de que estén perfectamente pintadas.
Desobedecemos un poco
Es el momento, según las instrucciones de la maqueta, de colocar el fondo de la cabina, pero no la colocaremos debido al esquema de pinturas, por lo que nos reservaremos hasta el montaje y la pintura de la cabina. Pasaremos directamente a colocar las transmisiones en los ejes motrices, la caja transfer y los sistemas de frenos traseros, entre otros detalles.

Es hora de pasar a las manguetas y los bujes, para continuar con el montaje de la cabina y el fondo que habíamos reservado, además de la trasera, las puertas y los costados del morro.
Pintamos toda la cabina de color verde militar mate, al igual que haremos posteriormente con la caja de carga y el chasis. La zona de carga cuenta con un fondo, un frontal que sirve a su vez para proteger la cabina de posibles golpes o impactos, los costados y la portezuela trasera, y otros complementos como las faldillas antilodo.

Una vez montados y convenientemente pintados cabina, chasis, caja, llantas… lo reservamos durante 24 horas para que seque bien, antes de colocar los cristales, las ruedas, las llantas, los faros, etc.
Para acabar con el trabajo, y si se quiere, se puede ensuciar la maqueta para darle mayor realismo, o bien, si se prefiere, se puede conservar como pieza de colección, como vehículo emblemático protagonista y testigo de la Segunda Guerra Mundial, entre otras batallas.

Más trucos
Para la fabricación del toldo necesitaremos papel higiénico sin dibujos ni grabados, alambre, cola de carpintero, un pincel plano de cerdas muy blandas, un recipiente y agua.
Fabricamos con el hilo metálico la estructura que soportará el toldo. Acto seguido, en el recipiente mezclamos cola de carpintero con agua para rebajarla, prácticamente debe parecer leche.
Cogemos el papel higiénico, por las porciones, es decir, de pliegue a pliegue, lo colocamos encima de los cerquillos de alambre y con el pincel, lo untamos con la solución de cola que hemos preparado. Repetimos la operación tantas veces como sea necesario, hasta conseguir el cuerpo de la lona que deseamos. Una vez seco, lo pintamos de verde como el resto del conjunto.



