A primera hora de la mañana, en los muelles de carga y descarga de la sede de Gestión Agroganadera (GAG), hay una actividad incesante. Dos camiones descargan sus cisternas cargadas de leche de oveja mientras Zacarías de la Calle acula su Renault Trucks T520 y se dispone a cargar.
Cada año, esta empresa de Fuentesaúco (Zamora) recolecta 20 millones de litros de leche proveniente de explotaciones ovinas de toda la comunidad. Esta leche se transporta en cisternas isotermo por los propios vendedores y en las instalaciones de GAG se almacena y se carga en la flota propia, formada por tres Renault Trucks. Uno de ellos es el T520 de Zacarías.
Los otros dos son el Magnum 500 DCi y otro T520 de sus hermanos Felipe y José Antonio.
“Llevo once años trabajando aquí”, explica Zacarías mientras Sergio, su sobrino, enchufa las mangueras y empieza a bombear leche hacia la cisterna.
En total, 25.000 litros de leche de oveja que partirá en breve rumbo a Portugal. “Cargo a primera hora de la mañana y salgo hacia Portugal, donde me esperan 3 o 4 queserías.
Cuando termino, vuelvo a la base”, explica Zacarías mientras se encarama a la parte trasera de la cisterna. “Recorro las zonas de Seia, Guarda y Oporto, mientras que mis dos hermanos distribuyen más en la zona de Alentejo, hacia el sur. Hago unos 600 km al día”.
Cada uno de los vehículos de la flota de GAG recorre aproximadamente 145.000 km al año, la mayoría de ellos para dar servicio a clientes de Portugal.
El 70 % de la producción sale fuera de España, principalmente al vecino luso; aunque Francia y Holanda también contratan suministro (estos destinos mandan sus propios vehículos para recoger la leche).
España representa una parte pequeña de su actividad. “Casi siempre hago la misma ruta a Portugal, pero en ocasiones me toca hacer algún reparto por aquí cerca o Castilla-La Mancha”, cuenta el chófer. Las mangueras siguen bombeando leche hacia la cisterna de Zacarías, que ahora se mueve por encima del remolque, controlando las trampillas de los diferentes compartimentos.
Hoy la carga tardará cerca de hora y media. Una vez en las instalaciones del cliente, la operación contraria se alargará aproximadamente media hora gracias a la bomba con la que el T520 está equipado (los tres vehículos cuentan con este equipamiento extra para ganar velocidad en la descarga).
GAG nació hace 23 años, de la mano de Fernando Fregeneda y de Jesús Cruz. Ambas familias están ligadas al mundo de la oveja desde hace varias generaciones.
El suegro de Jesús pastoreaba; y en el caso de Fernando, él mismo empezó de pastor, siguiendo los pasos de su padre y de su abuelo.
Quien nos explica el árbol genealógico de los fundadores es Sara Fregeneda, la hija de Fernando y encargada del área de comunicación y marketing de la empresa. “Esta es una empresa muy familiar –cuenta–. Además de mi padre y de yo misma, mi madre echa una mano de vez en cuando colocando pegatinas en los quesos. Alberto y Cristina, los dos hijos de Jesús, también trabajan en la empresa”.
Ambas familias han estado muy ligadas a este mundo, desde siempre. Fernando, sin ir más lejos, trabajó hasta los 25 años como pastor en un pequeño pueblo de Salamanca.
Sara nos explica que su padre dejó el pastoreo para entrar a trabajar en una fábrica de quesos de Salamanca. Cuando esta cerró, en 1994, Fernando y Jesús empezaron su propia aventura fundando GAG.
Hoy, la empresa recolecta un producto fresco y natural por toda la comunidad castellano leonesa, para más tarde comercializar leche de oveja en sus versiones cruda, termizada y pasterizada entre sus clientes (fábricas de gran volumen y empresas medianas y pequeñas). “En Castilla y León, el 7 % de la leche de oveja la movemos nosotros; y en el conjunto de España movemos cerca del 5 %”.
El paso natural tenía que ser la elaboración propia de quesos, y ese momento llegó en 2002. En el pueblo zamorano de Fuentesaúco, una quesería echaba el cierre y los dos socios de GAG no dudaron en recuperar las instalaciones para elaborar quesos propios.
Nacía Quesería La Antigua, un proyecto más íntimo y delicado, enfocado en exclusiva a una linea de producto gourmet. “Empezamos con una producción muy pequeña –explica Sara–. Pero a partir de 2007 fuimos aumentando paulatinamente. El negocio sigue siendo la gestión y el transporte de leche, no la elaboración de quesos”, confiesa la jefa de comunicación.
No obstante, esta segunda faceta de la empresa, pese a ser pequeña, aporta ese plus de artesanía y tradición que impregna a las dos familias.
Es, quizás, un capricho, más que una línea de negocio para diversificar. Un producto premium a base de leche cruda de oveja y elaborado siguiendo la tradición artesana de antaño; en el que todos los detalles cuentan, desde la producción hasta el empaquetado.
Volvemos a los muelles de carga y encontramos a Zacarías ajustándose ya el cinturón de seguridad y listo para poner rumbo a Oporto. Le lanzamos una última pregunta: ¿es dura esta faena? Nos responde con una media sonrisa: “Duro no, pero te tiene que gustar. Te pasas el día entero en la carretera”.



















