Es indiscutible la pasión que le suscitan los camiones a nuestro protagonista de este mes. Joxe Mari Sestorain no pensaba en otra cosa que en subirse al camión; ya fuere cuando era chico que esperaba las vacaciones para ir con su padre en la cabina, como cuando ha sido adulto para llevar el suyo propio. “Mi madre siempre me ha dicho que no nací en la cabina del camión de mi padre porque mi nacimiento fue por cesárea, que si no, habría nacido en el camión”, desvela entre risas. Comenzaría su andadura en el mundo del transporte como autónomo, con apenas 20 años, llevando máquinas y retroexcavadoras trabajando para un primo de su madre en una empresa dedicada a la construcción.
Algunos años antes, su madre, Ana, había convencido al padre, Joxe Mari, para vender su camión y trabajar en dicha empresa de construcción para dormir todos los días en casa, llevando una góndola. Así que trabajaban codo con codo, su padre llevando la góndola o la bañera y Joxe Mari las palas. Pero llegó la crisis de la construcción y la empresa se fue a pique, así que ambos se pusieron como autónomos, su padre con un Mercedes-Benz 450 y él con un Volvo 540, con el que andaba hacia Holanda y Bélgica todas las semanas, y algún viaje esporádico hacia Dinamarca.
Hace cuatro años apareció en sus vidas este Volvo FH, que en un primer momento llevó su padre: “Lo sacamos del concesionario justo el día del cumpleaños de mi madre, el 26 de noviembre –continúa Joxe Mari–. Llegamos tarde a la celebración de cumpleaños y nos cayó una bronca descomunal”. A pesar de que su padre siempre le ha dicho que el camión es una herramienta de trabajo, que sí, hay que cuidarlo, pero no lucirlo. “A mi siempre me ha gustado tener todos mis vehículos: coches, máquinas, bicicletas, etc., personalizados e impolutos”, remata Sestorain.
Pura Personalización a medida
Hasta hace unos meses, Joxe Mari Sestorain lucía este Volvo con cuatro años de antigüedad, con los colores de la cooperativa Bidasoa, en la que estuvo un primer año como alquilado y el resto como socio, al comprar una plaza de un compañero que se jubilaba. Y cómo los lucía, a pesar de tener que mantener los colores de la asociación, Joxe Mari, lo hacía en todo su esplendor, no en vano, le paraban allá por donde fuera para sacar fotos de Volvo, pues contaba con todo un estilo propio, tal y como muchos lo recordaréis. Pero ahora, apenas hace un mes, la transformación ha sido espectacular. Joxe Mari siempre ha confiado en Carrocerías Otxamari, y en concreto en sus dos socios, Martín e Iñaki, que le han transformado su Volvo FH en un auténtico titán de la personalización.
Sobre la base blanca del camión, se suceden los detalles en negro y rojo, las franjas negras de ambos lados en forma de cruz rota que le ha rotulado Aitor Senosiain, la parrilla en negro, también, y lo que antes eran cromados, ahora son detalles en rojo. Cabe destacar que estas cruces en ambos laterales, negras, y rojas en la plataforma, se prolongarán próximamente alrededor de un metro hacia la lona del remolque. Por su parte, Martín de Otxamari, masilla en mano, le ha detallado las letras de Volvo bajo los limpiaparabrisas, que ahora lucen en rojo sobre una franja negra. Escalones, llantas, el filete de la visera o su propio nombre bajo los focos, todo ello, pintado en ese rojo que hace que resalte la esbelta silueta del Volvo. Todo un trabajo, que se ha realizado en poco tiempo para que Joxe Mari pudiera volver al trabajo en esta nueva etapa en solitario, como autónomo, de vuelta a sus orígenes.
Y aunque guarda muy buen recuerdo y, sobre todo, experiencia de la cooperativa, así lo ha decidido, decisión que ha acompañado con este cambio de imagen que abrazará su máximo esplendor, cuando coloque el mataburros que ya le están preparando en Otxamari. Por lo que respecta al interior, Joxe Mari ha confiado en el portugués Miguel Teixeira de Torpedo TruckStyling para la tapicería, mientras que el estor con el nombre de su hija de tres añitos, Maddi, se lo prepararon Carlos Arroyo y Gaizka Mateos, de Araia Truck Center. Otros accesorios los ha ido comprando aquí y allá, desde Jaula hasta SCT Bélgica, como son lo pilotos o la visera, o los perfiles que son de Manolo González, de Galicia. Además del mataburros, nuestro protagonista también quiere acabar de poner el techo capitoné, cubrir todos los depósitos con chapa lagrimada y pintarlos de rojo. En definitiva, un no parar, para poder conducir un titán personalizado de cabo a rabo.





































