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El Museo Aguinaga, el otro Guggenheim de Bilbao

Cuando oí hablar por vez primera del Museo Aguinaga me pregunté y trasladé mis inquietudes al responsable de prensa de Mercedes-Benz en España, Enrique Aguirre de Cárcer, que quién era la familia Aguinaga.

Al fin y al cabo era él la persona que me había invitado a contemplar estas joyas y darme un detallado paseo por la historia de la marca alemana en nuestro país.

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Museo Aguinaga Mercedes-Benz

Entonces me contaron que es una familia de largo arraigo y tradicionalmente vinculada por completo al automóvil en España, y más concretamente en Bilbao y a una marca: Mercedes-Benz. El abuelo José Aguinaga es procedente de un caserío del municipio de Markina, una localidad de apenas cinco mil habitantes.

De allí partió, sin haber cumplido todavía los 16 años, a un Bilbao que prometía más oportunidades que el ámbito rural de su Markina natal.

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Museo Aguinaga Mercedes-Benz

Se empleó en muchos y en los más diversos trabajos, vinculándose casi siempre al mundo de la mecánica y la automoción. Consiguió abrir un taller propio y con el paso del tiempo hasta importó los camiones de origen suizo, Saurer.

Tercera generación

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Juan Aguinaga, el actual responsable de la representación comercial de la marca Mercedes-Benz en la provincia vizcaína, es la tercera generación dedicada al mundo del automóvil.

Museo Aguinaga Mercedes-Benz

Su padre, José, se empleó en la empresa familiar fundada por el abuelo José Aguinaga Laka. El joven mostró desde sus primeros compases profesionales cierta visión de futuro.

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Tal es así que en el año 1945 estableció uno de los primeros concesionarios Mercedes-Benz en nuestro país. Aquel primer embrión de la marca estuvo localizado en el Puente de Deusto, entre este barrio y el de Abando.

Museo Aguinaga Mercedes-Benz

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Con el paso de los años y el crecimiento de la empresa familiar acabarían ubicándose en Barakaldo, donde también han establecido el propio museo. Mantienen instalaciones en Deusto, muy próximas a las originales; en Leioa y en Amorebieta.

La mayor exposición

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Sin duda alguna es la mayor exposición abierta al público en nuestro país y dedicada a la marca de la estrella, a Mercedes-Benz.

Museo Aguinaga Mercedes-Benz

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Cuando aseveramos esto (y dicho sin ningún tipo de chanza), no cabe «bilbainada» alguna, como en los chascarrillos que se suelen contar de leperos, catalanes, bilbaínos, etcétera. Son más de 2.000 metros cuadrados dedicados a la marca Mercedes y sobre este espacio puede uno recorrer los últimos noventa años de la historia de la misma.

En ella convergen una serie de unidades propias, de Aguinaga Comercial, S.L., junto con algunas piezas cedidas por coleccionistas privados o de la propia firma de Stuttgart, que van desde los años veinte hasta final de la década de los ochenta.

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Museo Aguinaga Mercedes-Benz

Precisamente fue en el año 1926 cuando se fusionaron las dos compañías Daimler-Motoren-Gesellschaft y Benz & Cie. Tal como nos cuenta Enrique Aguirre de Cárcer. director de comunicación de Mercedes-Benz España, «nosotros hemos querido participar de la iniciativa de la familia Aguinaga, cediendo una de las 100 réplicas que existen del triciclo que patentó Carl Benz en 1886, una patente inscrita en el registro comercial de Manheim, que se convirtió así en el primer automóvil de la historia».

Museo Aguinaga Mercedes-Benz

Este modelo está reconocido por la UNESCO como patrimonio industrial de la humanidad. Pasear por el particular Guggenheim de la familia Aguinaga es contemplar una fidedigna reproducción en madera y a escala real del extraordinario W196R, conocido popularmente con el sobrenombre de la Flecha Plateada.

Con él, el Chueco, Juan Manuel Fangio, fue el piloto más laureado y el que más premios mundiales ganó hasta la llegada del desafortunado Michael Shumacher.

Museo Aguinaga Mercedes-Benz

También guarda una interesante colección de fotografías en blanco y negro de aquella época en que la Flecha Plateada con el Chueco al volante eran los dueños y señores de los circuitos de medio mundo.

El museo que está abierto al público los sábados de 10 a 13 horas, incluye piezas extraordinarias, como el Pullman Limousine W03, con motor de seis cilindros y 2.968 c.c., que curiosamente fue diseñado y desarrollado por Ferdinand Porsche.

Museo Aguinaga Mercedes-Benz

Del ingeniero Hans Gustav Rörh se expone un sedán W153/230 del que se fabricaron un total de 4.210 unidades. Lo habremos visto en infinidad de películas de la Segunda Gerra Mundial, porque fue un vehículo muy utilizado por los altos mandos.

Museo Aguinaga Mercedes-Benz

Estuvimos un buen rato contemplando un W136 Kombi que podría considerarse un precursor de la marca en los vehículos comerciales ligeros, tipo Citan. Se tienen datos de que entre 1936 y 1939 se vendieron más de 75 mil unidades, ya que fue un vehículo que podía utilizarse como limusina, taxi para carga o adaptado a servicios sanitarios o ambulancia.

Un total de 53 mil unidades se fabricaron de W136 ID, que contaba con un motor de dos cilindros, 1.697 c.c. que, con 38 CV de potencia, alcanzaba una velocidad de 102 km/hora. Existió también una versión diésel, pero su precio lo limitó a un sector muy concreto.

Museo Aguinaga Mercedes-Benz

Curiosamente este coche se rebautizó en España con el sobrenombre de Mercedes Lola Flores, no porque ella tuviese uno, sino porque el peculiar sonido de su motor recordaba al de las castañuelas de nuestra faraona.

Es también de una gran espectacularidad la colección de convertibles o descapotables de la marca, coupés y cabriolets de dos puertas que harán las delicias de los aficionados… un roadster Pagoda o los V8 de 219 CV fabricados entre 1968 y 1971.

Podríamos seguir hablando o escribiendo sobre el museo, pero el papel designado para tales menesteres se nos acaba.

Museo Aguinaga Mercedes-Benz

Si quieren un consejo, no duden en escaparse un fin de semana al gran Bilbao y acercarse donde los Aguinaga tienen el museo.

Porque, además, los impulsores de este museo tampoco se han olvidado del vehículo comercial e industrial que tanta importancia ha tenido y tiene para la marca de la estrella.

Los Aguinaga también le han destinado un importante espacio en las instalaciones, susceptible de aumentarse, según nos comentaron, a medida que lleguen nuevas piezas. Nosotros les hemos dedicado la atención en imágenes y comentarios que merecen.

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