Es de ese modo como la división de vehículos comerciales de Fiat, Fiat Professional, desembarcó en el sector de los pick-ups, tras un acuerdo comercial con Mitsubishi. Exceptuando el propio fabricante Mitsubishi (L200), Toyota (Hilux), Nissan (Navara NP300) y Volkswagen (Amarok), que son autores de sus propios pick-ups, el resto de los modelos en liza del mercado europeo son fruto de acuerdos comerciales y alianzas de colaboración.

Podríamos decir entonces que el Fiat Fullback es un clon del Mitsubishi L200, puesto que ambos salen de la misma cadena de ensamblaje, pero de corte italiano, revestido en Turín acorde con la renombrada moda italiana. De hecho, frente al Mitsu L200, el Fullback registra únicamente algunos toques estéticos en su frontal. Cambia por ejemplo la parrilla, que le otorga un aire de familia a otros turismos de la gama Fiat, y también el paragolpes. Si continuamos con la estética, observamos que monta unas atractivas llantas de 17 pulgadas lacadas en negro mate.
¿Industriales, comerciales…?
También las siempre funcionales estriberas laterales, muy útiles sobre todo a la hora de acceder o descender de su interior. En la parte posterior no se registra cambio alguno. Nos quedamos en la parte posterior y el ya conocido espacio para la mercancía o carga del L200 no varía con respecto al Fullback. Es de dimensiones generosas: 1,42 metros de profundidad, 1,08 metros de anchura y 42 cm de altura. La caja viene totalmente guarnecida con un resistente material plástico para su protección.

Es capaz de cargar hasta una tonelada de peso. Pero como ya viene sucediendo desde hace unos años, este tipo de vehículos industriales ligeros, concebidos originariamente para el trabajo en las aplicaciones más variadas, está cambiando de alguna manera el concepto o el aspecto laboral, y cada vez son menos las unidades que se matriculan exclusivamente como vehículo de uso industrial. Los acabados y los equipamientos que ofrecen todos y cada uno de los modelos son de un nivel de sofisticación que van ganando espacio en el mercado a base de aventajar a los todoterrenos clásicos. También el cambio en la reglamentación de Tráfico, que les permite circular a 120 km/hora, ha ayudado a incentivar estas ventas.
Cada vez son más los modelos y versiones lúdicas, por así decirlo, que se matriculan en el sector del pick-up. Puede que resulte hasta normal, ya que nos hallamos ante un vehículo con cabida de hasta cinco pasajeros, que puede cargar una tonelada de peso, y está dotado de unas aptitudes todoterreno que nada tienen que envidiar a uno clásico. Por si fuera poco, lo mismo sucede con el sofisticado equipamiento y nivel de acabados o asistencias electrónicas a la conducción, que siempre son una garantía en materia de seguridad.

La motorización
Siguiendo con la tónica general, el propulsor que monta el Fullback es de origen Mitsubishi. Es un 2.4 DI-D de 2.442 c.c., que desarrolla una potencia de 181 CV, asociado a una caja de cambios de accionamiento manual y seis velocidades.
El sistema de tracción nos ofrece cuatro posibilidades. En conducción normal circulamos con la tracción posterior. Disponemos luego de un selector que giramos cómodamente y nos entrega la tracción total 4×4. Todavía dispondremos de la tracción integral con reductora y aún esa misma tracción con el bloqueo de diferencial central. Nos gustó la eficacia del motor, aunque quizás su rumorosidad es un tanto perceptible, pero empuja muy bien, tanto en carretera como fuera de ella. Otro aspecto mecánico destacable es el buen escalonamiento de la caja de cambios, que autodefinen como el mejor complemento para su motor.

Equipamiento y confort
Por su estructura y el espacio de la carga, las plazas posteriores de un pick-up solían pecar de una excesiva verticalidad de los respaldos de las plazas posteriores, ya que viene determinada por la pared posterior. Este aspecto lo van corrigiendo los fabricantes y en el Fullback ya se aprecia el cambio. Las plazas posteriores son amplias y acogen bien a tres adultos. La banqueta puede alzarse contra el respaldo y ganar puntualmente este espacio para equipaje o cargas específicas.
Claro que si lo que deseamos es protegerla de las inclemencias meteorológicas o de los amigos de lo ajeno, existen varias opciones de tapa de la caja de carga, desde correderas hasta hard-top. Es cuestión de echar un vistazo a la oferta. El Fiat Fullback está perfectamente equipado. Cuero interior, asientos calefactados; equipo de audio, que incluye el navegador y la cámara de visión posterior. El asiento del conductor es de regulación eléctrica. Entre su equipamiento cabe contar también de serie con el avisador de cambio de carril, los faros bixenón, el climatizador o los limpias automáticos.

Poco dejó Fiat Professional a los opcionales más allá de los accesorios para proteger la caja de carga o el bloqueo del diferencial trasero, que si no vamos a realizar desplazamientos muy exigentes, tampoco sería el caso.











