Ya conocimos la ilusión de Padilla Leyba y parte de una colección top de camiones en miniatura. Pero eso no era todo. Ahora os mostramos el resto de maquetas.
El arrojo juvenil y la vitalidad de este malagueño de 30 años, que fue profesional del camión de los 21 a los 24, es materia que, como periodista, uno no se cansaría nunca de difundir a los cuatro vientos, para impulsar a generaciones venideras e insuflar ánimo en todos aquellos jóvenes que dudan de las oportunidades que les depara el futuro.





El futuro, eso por lo que el cineasta Woddy Allen decía estar muy interesado, por ser el sitio en el que pensaba pasar el resto de su vida, seguro que nos va a dar muchas más alegrías si lo encaramos con paciencia, templanza y contemporización; y todo ello son herramientas que se requieren en la creación de manualidades como las que aquí mostramos.

Huir de la tentación del todo aquí, ahora y en mi pantalla es el espíritu con el que Daniel Padilla encara cada uno de sus trabajos.
Daniel, que por más señas es suscriptor de SOLO CAMIÓN desde hace mucho tiempo, reúne en su colección maquetas trabajadas por él mismo, así como miniaturas de casas de contrastado bagaje, como Joal, WSI o Tekno.







“Trabajo en Córdoba como conductor de trenes – nos explica –, pero mis cuatro años de camionero están siempre presentes. Es difícil que vuelva, porque el ferrocarril, que es el sector que ahora me ocupa, también es un mundo que atrae.
No obstante, hay vocaciones primigenias contra los que no se puede ir, ni tampoco tengo yo la intención de hacerlo, así que el trabajar con mis maquetas llena este hueco que deja mi vocación.
De momento vivo en una casa de alquiler en Córdoba, así que no dispongo de una habitación montada para mis trabajos, tal y como sí tenía cuando vivía en la casa de mis padres en Málaga, a la que vuelvo los fines de semana que tengo fiesta.


Estoy deseando contar con mi propia vivienda, supongo que como todo el mundo. Ahora monto mi chiringuito en la mesa del comedor y cuando hay que comer recojo pinturas y herramientas”.
La escala 1/50 es en la que Padilla se siente más cómodo, aunque todas tienen su atractivo. Para él, además, es un incentivo el ir cambiando de una escala a otra.
Este andaluz se reconoce hábil para aprender cosas nuevas rápidamente, así como humilde para dejarse aconsejar (su amigo Joaquín “Chatarra” lo sabe bien) y ordenado para manejar sus tiempos con el trabajo y con sus aficiones.




El CrossFit, una suerte de entrenamiento militar, es una de ellas. “Cuando me noto algo nervioso elaborando una maqueta, sé que es el momento para dejarlo para otro día. Un trabajo más físico con tu cuerpo también ayuda a trabajar después con la cabeza”.



