Para este navarro, afanosamente leal, una vida dedicada al camión es una vida bellamente empleada. Su DAF así lo rubrica.
La pasión con la que este chicarrón habla de su oficio da gozo al ser escuchada. “Lo tuve claro desde muy pequeñito, y sabía que nadie me iba a sacar esa idea de la cabeza. Mi padre no tenía camión, pero sí trabajó de chófer en ocasiones.
Vivíamos junto a un tío mío camionero, y para mí y mis primos aquel ambiente era el mejor parque de atracciones. Sé que decepcioné un poco a mis padres – reconoce Luis -, porque querían que estudiara más, pero mi vocación camionera era un tifón emocional imparable.

Hoy, sin embargo, les doy la razón en que no me hubiera venido mal el haber estudiado algo más, porque cuando tuve que formarme para sacar el Título de Transportista y el posterior CAP sudé de lo lindo para ejercitarme sobre leyes, contabilidad, capacitación, etc.
Al final aprobamos, de mi hornada, 21 de 163 aspirantes. Fue duro, pero lo conseguí, aunque en mi opinión se tendría que suavizar este procedimiento si en verdad se quiere poner solución a esa tan comentada falta de relevo generacional que vive el sector del transporte”.







Mi DAF tuneado
Camino de Holanda, con el frigo repleto de carne de la firma Almameat, nos encontramos con un Luis limpiando a conciencia su camión, para dejarlo en perfecto estado de revista. “No sé llevarlo de otra manera – nos dice, sin soltar la manguera -. El que posee un camión personalizado es muy difícil que no quiera tenerlo siempre impoluto”.
Poco de lo que luce este camión (cortinas, cubre-asientos, tele, suelo…) viene de serie. El “Holland Style”, tal y como reza en el frontal, es el que inspira su DAF de principio a fin.



“La decoración con aerografía me gusta admirarla, pero no es lo mío – reconoce este navarro de 49 años -. A mí lo que me llena del todo es el estilo holandés, porque siempre va un paso por delante en cuanto a innovación y elegancia, sin traspasar el umbral de lo que podría considerarse superficial.
Para ello es difícil encontrar un cómplice mejor que Talleres Jaula, pues se dedica en exclusiva al tuneado de camiones y jamás le verás que te ponga pegas a una idea que tú tengas. Te puede matizar la idea, pero nunca se opondrá a ella”.
Luis supo hacer virtud de la necesidad cuando tuvo que parar el carro al romperse una pierna por tres sitios. “Mi mujer, Cristina, que es pilar fundamental, no sólo de mi vida, sino también de mi afición por el camión, me dijo al momento:

Como estés parado, sé que la vas a liar. Y así fue. En Talleres Erkuden, concesionario de DAF en Navarra, me dejaron desmontar enterito el camión, y mi amigo y pintor de confianza en Talleres Iturbide, de Aranguren, me lo dejó niquelado al 100%”.
En sus viajes por Francia, Italia, Grecia o la propia España, Luis sigue adiestrando su inspiración y cultivando su genio natural. Su camión es como un eco que resuena allá donde las palabras a veces no llegan.

EL PROPIETARIO
Padre de rafa, Nora e Irea; primer admirador de Cristina, su mujer; y diestro organizador del Barakaldo Truck Festival, como miembro del Club Camión Euskadi; Luis, por coyunturas laborales paternas, nació en Alemania. “A veces pienso que parte de mi talante meticuloso me viene por ahí”.



