Casintra, la batalla del día a día

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No estamos ante la fórmula de la Coca-Cola en clave de cooperativismo, porque aquí no hay secretismos que valgan. Es más, si Casintra Grupo es hoy sin duda una referencia obligada como empresa de transportes a escala nacional, seguramente lo debe precisamente a su transparencia.

Los tonos dorados que identifican la imagen corporativa de sus camiones irradian un brillo que hoy es oxígeno puro en nuestras carreteras.

280_profesion_casintra_03Sus cerca de 275 asociados y casi 400 camiones consagrados al transporte comarcal, nacional e internacional subliman la cualidad de estar en cooperativa, y es esa alma en la que hemos querido bucear durante toda una jornada en sus oficinas centrales en Granda-Siero (km 8 de la carretera Oviedo-Santander), donde un encapotado cielo, que va destilando agua a discreción, nos recibe a la manera asturiana.

Sus 4.000 metros cuadrados de envergadura, con zona de taller mecánico, lavado, almacén y un espacioso aparcamiento al que acudimos con nuestra cámara de fotos en los breves interludios que la lluvia nos va concediendo, son el emplazamiento de una actividad frenética que se coordina en unas oficinas de administración centrales cuyos tonos blancos y azulados se divisan a lo lejos.

La dulce entonación del acento asturiano de las cerca de 40 personas que pueblan los distintos departamentos de esta sede nos llevan hasta el despacho de Francisco Álvarez, presidente de Casintra, aunque a él le pruebe más la denominación de transportista profesional, tal vez por aquello de que en lo primero se está, pero lo segundo se es; puntualización para nada insustancial.

Alma cooperativa

280_profesion_casintra_15El asociarse a un grupo de iguales suele adoptar ciertas pautas universales, que en el caso del sector del transporte suelen traducirse en ventajas concretas que muchas veces, y más cuando vienen mal dadas, marcan la diferencia entre vivir relativamente tranquilo o estar con el corazón en un puño.

El adscrito a Casintra se beneficia de una entidad de compras única, y aquello que ya se puede imaginar el lector en cuanto a las condiciones de tramitación de viajes, seguros de todo tipo y negociación del precio del combustible, ya sea despachado desde sus tanques propios, o a través de sus tarjetas a nombre de esta cooperativa en distintos puntos de España.

No obstante, hay una prerrogativa que trasciende, y mucho, en el día a día de un profesional del transporte: no pender permanentemente de los hilos que manejan las agencias de transporte.

En ese sentido, son particularmente reveladoras las circunstancias en las que nació Casintra, año 1971, cuando la crisis que por aquel entonces 280_profesion_casintra_18azotaba la economía, y de la que el colectivo transportista era una víctima más, fulminaba a diario a muchos autónomos que operaban en Asturias y alrededores.

“Las agencias te atracaban en aquellos tiempos. Reducían los precios a su antojo y te hacían polvo. Quien habla así de claro, porque más alto no le hace falta, aunque cuando hable de dinero lo haga en “eurinos”, es el ya presentado con anterioridad Francisco Álvarez.

Con él repasamos los inicios de una sociedad en aquel agosto de 1971, días convulsos para el devenir de la economía mundial en el que el patrón oro se cambió por otro más dado a la riqueza especulativa; aunque bien es cierto que por aquellos tiempos de conmociones políticas en nuestro país, por España ya veníamos más que convulsos de casa.

CasintraEl proyecto se fue consolidando a un ritmo pausado, pues tampoco era fácil disociar el cooperativismo de entonces de una cierta sensación de pérdida de independencia.

La intermediación obligada de Casintra conllevaba una disciplina que tal vez a alguno pudiera echar para atrás en un principio, pero el tiempo, aliado casi siempre incondicional de la sensatez, acabó dando razones más que suficientes para que calara esa mentalidad cooperativista de negociar en grupo y crear tus propias circunstancias.

Todo ello cuajó definitivamente en los años 90 con el nacimiento de la sociedad Casitran S.A., participada al 100 % por Casintra, y cuyo reconocimiento como mejor empresa asturiana del año en 1995 supuso su modernización definitiva.

A partir de ahí todo fue llegando de una forma más o menos rodada, pues la consolidación de un sistema de gestión profesionalizado fue generando una red comercial cada vez más estable, así como la necesidad de bifurcar su actividad hacia un par de delegaciones más en Madrid y Barcelona.

Entrar y salir

Que el éxito de una iniciativa mantenga siempre las proporciones adecuadas está 280_profesion_casintra_09en la base de que hoy por hoy el Grupo Casintra se incline por mantener una cuota estable de entre 250 y 300 cooperativistas, con un máximo de 4 camiones por cabeza.

“En un mercado tan variable como en el que nos movemos -nos explica el responsable de Casintra- se puede regular mucho mejor nuestra actividad en base a camiones que a chóferes.

Aumentar en demasía el número de socios tiene sus peligros, porque parar un día un camión es un mal menor, pero que tenga que parar un cooperativista ya son males mayores, así que desde hace tiempo aquí sólo se puede entrar para cubrir una jubilación. Francisco Álvarez habla con el conocimiento de causa que lleva implícito el llevar aquí desde los 23 años.

Era el año 1992, dígito mágico para lo bueno y lo malo, pero antesala también de esa burbuja económica que explotó en los años posteriores a las Olimpíadas y la Expo, y tras la que nos tocó torear con un mercado laboral patas arriba. “Sí, entré aquí en plena crisis, pero de ella salimos al final reforzados.

Si algo aprendí de entonces aplicable a la actualidad es mantener siempre una mentalidad de administrar los recursos con cabeza. Hay quienes por tener cuatro contactillos van como si fueran una agencia por la vida. Se desmoronan esos contactos, y todo cae.

En Asturias en estos años de crisis han 280_profesion_casintra_08cerrado muchas empresas, lo que nos hace movernos en una economía que yo entiendo casi como de subsistencia, así que prefiero que vayamos saliendo de esta crisis poco a poco, porque ahora si de repente creciera la economía un 4 % o un 5 %, resulta que no tendríamos suficientes camiones para absorber la faena, habría que pillar otra vez camiones deprisa y corriendo, y ya estaríamos empezando mal otra vez de nuevo”.

En esta pequeña sala de la facultad de económicas en que se convierte el despacho de Francisco Álvarez, éste lanza una alegación que hace que levante el bolígrafo del papel para asegurarme de que estoy escuchando bien.

“No nos conviene que baje el precio del gasoil, porque en cuanto el proveedor se entera de que baja el precio del combustible, me baja automáticamente el precio del porte. Luego el gasoil vuelve a subir, y el porte se queda igual. Lo que tenemos que pedir es que el precio se estabilice y podamos trabajar todos bajo un criterio fiable”.

Plan de expansión

El efectivo resultado de esa filosofía de apostar por medios propios en constante adaptación a las necesidades del mercado está más que a la vista. Los indicadores de Casintra en cuanto a cifras de negocio se mueven en parámetros (empleados, camiones, consumo de combustible, etc.) similares a los280_profesion_casintra_14 de antes del comienzo de la crisis que empezó en 2007-2008; con el aliciente añadido de que Casintra Grupo ha pasado a diversificar su actividad económica con la entrada reciente en el capital social de la empresa Intercargo Asturias, S.L.; participada en triunvirato junto a las sociedades Asturcoop y Cooperativa Avilesina de Transportes.

En este operador de logística integral ha desplegado ilusiones renovadas, desde no hace más de un par de meses, una Casintra que gestionará en conjunción con sus socios un Depot (depósito y almacenaje de contenedores) en el puerto de El Musel de Gijón.

Ofrecer nuevos servicios que cubran las necesidades de todo tipo de clientes está en la base de esta nueva aventura que el presidente de Casintra defiende con perspicacia y discernimiento de futuro.

«El transporte intermodal -afirma, para epílogo de tan provechosa mañana- puede ser un buen arreglo para la sociedad civil, pero no tanto para el transportista, porque el cliente ya ha aprendido de sobra a ofrecerte un precio más barato si utilizas el barco, y otro si llevas la mercancía sobre ruedas. Pero hay que estar ahí, y en la medida de lo posible una cooperativa de la que dependen tantos y tantos trabajadores debe saber adelantarse a los acontecimientos.

CasintraEstá claro que Francisco sabe el terreno que pisa. Fue camionero antes que gerente, y de hecho a la cooperativa aporta un Volvo de su propiedad que conduce por lo general su chófer asalariado Francisco José Cuervo, pero cuyo volante ha de ir palpando de vez en cuando.

Tener bien atendidos los orígenes de cada uno es garantía de preservar el futuro. No hablamos de principios (que también), por si alguno le tiene tirria a la palabreja; hablamos sencillamente de mantener la esencia de un cooperativismo en el sector del transporte que haga que, como propusimos en el titular, pueda afrontar con seguridad la batalla del día a día.

Con esa mentalidad salen a la carretera cada jornada los más de 350 camiones-soldado de Casintra.

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