Banderas para José Luis Poyo y su Mercedes-Benz

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José Luis acaba de descargar su mercancía del Mercedes-Benz Actros. Para la ocasión quiere mostrarnos su camión lo más reluciente posible. Está ilusionado, se le nota en su rostro. Mientras lavan tractora y cisterna aprovechamos para charlar un rato. Resguardados del calor de mediodía en un Mercedes-Benz José Luis Poyoimponente Nissan Patrol, nuestro invitado no sabe por dónde empezar, tiene tantas cosas que contarnos, que se muestra nervioso. “Aparecer en la revista siempre ha sido mi sueño”, nos confiesa, mientras asegura que su “única pasión ha sido el camión. De hecho, todos mis juguetes debían llevar ruedas. Toda la vida he sido antifútbol, así que cuando mis amigos se iban a darle patadas a un balón, yo me entretenía en casa con mis camiones”.

Normal que nuestro protagonista tenga esta fiebre por el olor a gasolina y el ruido de poderosos motores, la afición-trabajo la ha tenido en casa. El árbol camionero de los Poyo sienta su sólida base con el abuelo de José Luis, Eulogio. Vecino de la localidad navarra de Cascante, a finales de los años sesenta creó una sociedad junto a dos amigos: Sagüesa y Alecha, que dieron origen a la empresa SAP, siglas de las iniciales de los apellidos de los tres Mercedes-Benz José Luis Poyofundadores. Con el tiempo, la compañía se disolvió, aunque la amistad quedó intacta. “Mi abuelo llevaba paja, alfalfa, ladrillos por Madrid, Valencia, Barcelona,… Su primer camión fue un Reo ruso, luego llegaron los Barreiros de tres y más tarde de cuatro ejes”, nos cuenta José Luis. Al trabajo de Eulogio se sumó el padre de nuestro invitado, con el que comparte nombre. “Mi abuelo falleció en 1980, mi padre continuó con la profesión hasta que le salió la oportunidad de entrar en Transportes Bidasoa. Entre él y yo hemos estado 29 años en esa empresa, principalmente moviendo acero y piezas de automoción de Mercedes por Barcelona, País Vasco y norte de Navarra”.

Mercedes-Benz José Luis PoyoA sus 31 años, José Luis Poyo lleva desde los 21 en esto del transporte. Antes había trabajado haciendo reparto en furgoneta por Navarra para Aceites Urzante, precisamente la empresa para la que trabaja en la actualidad.

Al cumplir los 21, carnet y camión al canto. “Mi primer viaje lo recuerdo perfectamente, fue cargado de tomates desde Rincón de Soto en La Rioja hasta la zaragozana Villanueva de Gállego. Una ruta corta y fácil para entrenarme. Estuve tres días viajando con mi padre hasta que me dijo que ya estaba preparado. Desde entonces me tocó moverme sólo”. Corría el año 2000 y José Luis heredó la plaza de su progenitor en Bidasoa. Llevaba un Mercedes-Benz 2044 con una plataforma que cambió después de tener un accidente. “Compré una nueva de aluminio con portabobinas, mucho mejor preparada. Con ella estuve hasta marzo del año pasado. En ese momento me salió la oportunidad de cambiar de trabajo. La situación del sector estaba muy parada, incluso empecé a salir al extranjero. En Aceites Urzante necesitaban dos camiones, así que mi padre y yo no nos lo pensamos. Vendí la plataforma y la plaza en Transportes Bidasoa y compré dos cisternas para llevar aceite alimentario. La ruta más habitual es Tudela-Reus, aunque también hacemos Tudela-Jaén”, nos relata José Luis.

Ferviente seguidor

Mercedes-Benz José Luis PoyoLa charla se prolonga, tanto que el Mercedes-Benz ya está más que reluciente, listo para ser fotografiado. En plena sesión llega el mayor de los Poyo, que acaba de cargar. A José Luis no le llama la atención esto de las decoraciones en los camiones, pero lo que sí siente con fervor es una profesión en la que ya lleva más de cuarenta años, tiempo suficiente para haberlas visto de todos los colores.

Su hijo, en cambio, sí que disfruta con las aerografías. “Llevo con este Mercedes-Benz Actros 1850 seis años. Lo compré estando en Bidasoa; como las piezas que llevaba eran para la Mercedes, te obligaban a entrar con los camiones de la estrella. Igualmente es un vehículo que me gusta mucho. Con esta empresa también había que respetar una imagen corporativa, así que no podía decorarlo. El día que me marché lo primero que hice fue ir al rotulista y ahí empezó todo”, confiesa.

El Actros de José Luis luce banderas de fin de carrera por los cuatro costados. “Llevo 18 años acudiendo a las carreras del Jarama. Tengo auténtica pasión, también por los camiones Mercedes-Benz José Luis Poyodecorados. Un día fui a Montmeló y conocí a Félix Espinosa, de Calahorra, que acabó de convencerme para entrar en este mundillo”. Y tanto que entró y por la puerta grande. Aparte de las banderolas y del logo de Mercedes-Benz, Poyo ha tapizado el interior y lleva por fuera múltiples detalles cromados, varios pilotos y, que no se nos olvide, la inscripción en el frontal de Ana, su novia, y de Sergio, su sobrino en el lateral. Ahora sólo falta añadir en el otro costado el de Daniela, su otra sobrina.

La Torreta, Torrelavega, Granada, Iniesta, Jarama; Arrás, en Francia, José Luis pasea con orgullo su Mercedes-Benz Actros por las concentraciones de media España. Su camión se lo merece, ahora piensa en decorar la cisterna y seguir poco a poco dando juego a esta fiebre. Confiesa que siempre hay algún detalle por añadir, que nunca pararía, y eso que su trabajo le cuesta, ya que los accesorios los compra y se los monta él. Para ello cuenta con la colaboración de su amigo Bazo, que pone a su disposición su taller, más conocido como Talleres Bacito, en Cascante.

Llega el momento de las despedidas. Aquí José Luis se pone serio. Luego nuestro protagonista se emociona dándole las gracias a su padre por todo su apoyo y por haberle enseñado todo lo que sabe en esta profesión: “Toda mi familia me ha ayudado para que yo esté en el transporte”. Dicho queda.

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