En febrero de 2019, la Unión Europea alcanzó un acuerdo para que los fabricantes reduzcan las emisiones de dióxido de carbono de los nuevos camiones una media del 15% a partir de 2025 y del 30% a partir de 2030, en comparación con los niveles de 2019.
Queda claro que sobre las empresas de transporte de vehículos pesados están bajo una presión legislativa, comercial y de consumo cada vez mayor para ser más sostenibles y reducir su huella de carbono.
En respuesta a estos desafíos, el sector del transporte tiene que buscar fórmulas para mejorar la eficiencia energética y la sostenibilidad de sus vehículos a largo plazo y cada vez más recurren a tecnologías 4.0 como el Internet de las cosas, la telemática avanzada y el análisis de datos para lograrlo.
En este sentido, según el estudio «Sector del transporte y mantenimiento inteligente: en busca de una ventaja competitiva” , elaborado por Lubricantes Shell, el 75% de las flotas a nivel europeo ya usan una de estas tecnologías emergentes, pero el 61% afirma que la falta de conocimiento impide que se puedan adoptar más en la actualidad.
Aún con estas dificultades, el 91% de los gestores de flota esperan que las tecnologías emergentes ayuden a minimizar los costes de combustible y, por lo tanto, a conseguir el objetivo de reducción de emisiones a la atmósfera.
De este modo, el 25% de los gestores de flota confirmaron durante esta investigación que aumentar la eficiencia del combustible será una prioridad para ellos el año que viene, y esto supone todo un desafío ya que los avances en la tecnología de los motores han multiplicado la potencia y el estrés al cual se someten los pistones, que concentran el 60% de la fricción del motor.
Para las empresas de transporte es esencial que los vehículos pesados mantengan un funcionamiento eficiente durante todo el año. Así pues, es fundamental usar la combinación adecuada de lubricantes para sacar el máximo partido de motores, transmisiones, sistemas hidráulicos y componentes lubricados.
De este modo, el lubricante ha dejado de ser un consumible y ha pasado a ser un componente clave del motor. Por esta razón, fabricantes como Shell cuentan con gamas de productos de alto rendimiento, diseñados para satisfacer las necesidades de todos los componentes del vehículo, y que permiten maximizar la eficiencia, la rentabilidad y la competitividad de las flotas comerciales.



