Apenas unos meses atrás, la DGT llevaba a cabo una campaña de vigilancia para conocer el estado de los vehículos de nuestro parque automovilístico, cuyo objetivo era comprobar que los vehículos circulantes, lo hicieran en adecuadas condiciones de puesta a punto, prestando especial atención a los elementos de seguridad de los vehículos: lunas, neumáticos, alumbrado, ITV…
Una campaña que ponía de manifiesto las numerosas deficiencias que los agentes de la Guardia Civil habían encontrado en carretera, como circular con la ITV caducada, desfavorable o negativa, el mal estado de los neumáticos, así como las faltas en el alumbrado y la señalización de los vehículos.

Cabe destacar, que en tan sólo una semana de control, también se inmovilizaron cerca de 170 vehículos porque sus condiciones no reunían las garantías mínimas para que circulasen con seguridad. Algunas de las deficiencias más recurrentes estaban relacionadas con desperfectos en el parabrisas, un elemento fundamental para garantizar una total visibilidad de lo que sucede en nuestro entorno al volante, así como, las condiciones de la vía, contribuyendo de forma activa y pasiva a la seguridad vial.
En lo que a las lunas se refiere, el parabrisas es la que más roturas sufre del vehículo, pues es el principal elemento que debe protegernos de intrusiones de objetos desde el exterior, y garantizarnos un aislamiento, tanto térmico como acústico. El mal estado del firme de nuestras carreteras es una de las mayores causas de grietas en la luna delantera, a causa del impacto de gravilla proyectada mientras circulamos. Habitualmente viene cubierta por el seguro del vehículo y no se reparan por simple dejadez, falta de tiempo o la nimiedad del desperfecto por nuestra parte. Pero debemos recordar que con un impacto en el parabrisas no superaremos la Inspección Técnica de nuestro vehículo, y que disponemos de un buen número de centros especializados en arreglar la luna de nuestro camión.

La mayoría de los desperfectos ocasionados por el alcance de gravilla pueden repararse sin tener que recurrir a la sustitución completa del parabrisas, que suelen ser el 80 % del tipo de roturas que llegan a los talleres de reparación, pero no debemos descuidar que este tipo de impactos pueden disminuir su resistencia en un 70 %, ya no hablemos de un impacto de una rama u objeto mayor.
En nuestro caso, que en un solo día podemos recorrer cientos de kilómetros con diversos cambios meteorológicos, es fundamental prestar atención a cualquier anomalía que detectemos en las lunas de nuestro camión, pues reparando a tiempo podremos ahorrar dinero, sin necesidad de sustituirlas.
Probablemente, todos estaremos de acuerdo en que el adecuado mantenimiento del vehículo juega un papel fundamental en la seguridad vial, más aún cuando la antigüedad media de los vehículos en los que viajaban víctimas mortales de accidentes en vías interurbanas en 2018 fue de 13 años en turismo, 9,7 años en motocicleta y de 14,6 años en el caso de los camiones.

Más aún, si tenemos en cuenta que en la actualidad, todos estos datos puedan recrudecerse con la crisis sanitaria y económica en la que nos encontramos inmersos por la pandemia, pues como rezaba el título de esta noticia, el buen mantenimiento de nuestros vehículos sigue siendo la asignatura pendiente, a pesar de que todos estos elementos inciden de forma directa y activa en la seguridad de todos los usuarios de carreteras y vías urbanas.
Cuidemos nuestra principal herramienta de trabajo y activo. Si prestamos atención a nuestros vehículos y realizamos de una forma periódica y estricta, revisiones visuales del estado de las lunas, neumáticos, luces, y por supuesto, a la documentación vigente del vehículo, podemos salvar vidas en la carretera.
Si invertimos en un simple hábito antes y después de nuestras rutas, podemos ganar mucho en nuestra propia seguridad y salud, y en la del resto de usuarios, así como en la prolongación de la vida útil de nuestro camión en perfecto estado para enfrentarse al reto diario del transporte de mercancías.



