Los camiones clásicos se pasean por rutas pirenaicas de Catalunya y Aragón

  ·  Fotos:  Jordi Llop
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En esa inercia del afecto más sentido en la que nos ha sumergido la consecución del 400 de SOLO CAMIÓN, cuya resaca sosegada, sinceramente, esperamos que nos dure mucho; personas como Jordi Llop y otros padres (o hijos, según se mire) del transporte por carretera, son el filamento necesario de nuestra memoria.

Cada año se arremolina en un enclave de España lo mejorcito de sus camiones clásicos, pero que nadie espere una galería estática de modelos antiguos a la que fotografiar en su quietud, con un tipo como el abuelo de Heidi contándonos batallitas al lado de cada camión.

Este grupo de artesanos y caballeros (también canallas a ratos) ha forjado una amistad que cada año cristaliza en una ruta de fin de semana largo, transitando de perla en perla por esas carreteras secundarias del país, en las que nuestros vehículos históricos encajan como anillo al dedo.

A Jordi Llop, un barcelonés querido hasta la médula en la comunidad camionera, con una vinculación al mundo del transporte y a SOLO CAMIÓN solo a la altura de su exquisita  afabilidad; le tocaba este año apadrinar una ruta por los denominados Pirineo y Prepirineo catalán.

A fe nuestra, lo que ideó este hombre fue un trazado Premium, que abarcó unos 160 kilómetros en Lleida provincia, con alguna que otra veta interesantísima por territorio aragonés.

Antes, con su Loli

“En una caravana tan especial, con 28 vehículos de bella restauración, tráiler 8 de ellos, al azar no te puedes permitir dejar nada; así que mi mujer Loli y yo hicimos esta misma ruta en turismo pocas semanas antes, para estudiar a conciencia el estado del trazado, la altura de los puentes y, por supuesto, los lugares donde avituallarse, pernoctar y coger fuerzas”.

Jordi Llop deja claro con estas palabras su respeto por las personas que se subieron al carro de esta ilusión, muchas de ellas entradas en edad, como Ricardo Pintor, que arropado en sus 80 años llegó desde Almería, casi 1000 km mediante, en su Leyland de 90 CV.

“Dicho respeto, en lo que a mí atañe, descansa en mi compromiso de tenerles todo preparado como se merecen”.

21 al 24 de mayo, 2026

La ruta entre las localidades de Balaguer y Vielha se dibujó por puertos emblemáticos como los de Perves, la Bonaigua y Comiols; así como el Pont de Suert, el Túnel de Vielha y localidades de una belleza abrumadora, como Camarasa, Llavorsí, Artesa de Segre o  Vilaller; pactando comarcales como la C-13, con Nacionales como la N-230 o la 260.

Por ese entonces ya casi asomaba junio en el calendario, pero aún se divisaba nieve en las montañas, el verdor era hipnótico y lagos y riachuelos estaban de agua a reventar.

“La familia Bolea y Javier Vidal, como delegación valenciana de honor que son, nos hicieron una paella de la que no quedó ni rastro – nos recuerda un orgulloso Llop -.

La lealtad forjada entre nosotros, a base de tanta y tanta ruta compartida, nos hace querernos por encima de todo lo demás.

El politiqueo lo dejamos siempre a un lado. Lo nuestro son los camiones y la amistad. Eso sí – dice riendo a carcajadas -, a mí me suelen encargar el bote conjunto, porque dicen que los catalanes somos mejores para eso de administrarse”.

Quien haya compartido reportajes y vida con este grupo de virtuosos camioneros de ayer y hoy, sabrá que su sentido del humor deja siempre un gran surco en cualquiera de sus caminos recorridos.

Además de los citados Vidal, Dani y Andrés Bolea; entre los mejor acogidos estuvo el madrileño Javier Martínez “Marqués”, por ser uno de los fichajes de la temporada en esta comitiva de camiones clásicos, que dejaba a su paso hileras de bocas abiertas y muchos móviles en alto, con dedos tecleando con más o menos agudeza, porque ya se sabe que cuando quieres fotografiar algo que pasa rápido, bueno es aplicar aquello del “Vísteme despacio, que tengo prisa”.

Desde Almería arribaron Chema, Jesús Navarro, Pedro, Harry, Vicente y Antonio; de León, Rafa; de Albacete, Javier y Antonio; de Murcia, Luis Miguel Ros; de Barcelona, Juan Salvador y el propio Llop; de Alicante, Fran Agulló; de Málaga, Antonio Marcos; y de Tomelloso, Juan Antonio.

Apellidos como Savall, Guerrero, Marfil, Pintor, Montosa, Bolea o Parada tienen la enjundia de los Stark o los Lannister en esta Ruta de Tronos, que cada año este grupo de irreductibles paladea y nos hace paladear.

“Un castillo aquí, un puente allá… un pórtico, una calle empedrada, una iglesia… un bar, una plaza en la que descansen nuestros camiones por un rato. Ser felices – concluye Llop con naturalidad – se nos hace muy sencillo con un volante legendario entre las manos”.  

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