Este toledano atesora unas 45 maquetas a escala 1: 50, 1: 43 y 1:24, pero es en esta última donde más cómodo ejerce su arte y experiencia.
“El poder agrandar los detalles en 1:24 te permite trabajar el interior a niveles que en otras escalas es muy difícil. También pueden acoplarse mayor cantidad de accesorios, ya sean comprados o hechos por ti”.

Oyendo las palabras de este illescano (de acuerdo, Dani… Illescas es el pueblo más bonito del mundo, sin discusión), le viene a uno a la mente su abuelo, transportista de toda la vida, que seguro que nunca soñó con que un nieto acabaría, dos generaciones después, con un doble grado en Ingeniería Mecánica y del Automóvil y un Máster de Máquinas y Transporte de la Universidad de Madrid, ciudad a la que él llegó, desde Extremadura, subido en la vaca de un camión.
En la casa de los García siempre se respiró a fondo el camión. Dani recuerda que su primera foto es en la litera del Pegaso de su padre, que hoy sigue en activo con un Volvo FH 500.
“En verano hacía internacional con él y yo no quería ser otra cosa que no fuera camionero. Por suerte – explica Dani–, mi madre me frenó y he de darle la razón, porque la vida del autónomo no es ahora igual que en aquellos primeros tiempos. Ejercí durante cuatro años de Responsable de Producto de Volvo, coordinando las reformas y homologaciones que cada cliente quería en su vehículo.
Ahora –continúa Dani– trabajo en Suzuki en un ámbito muy parecido, cuadrando las necesidades de cada comprador, y mi horizonte laboral se ha ensanchado mucho. Eso sí, el camión me sigue entusiasmando. Me gustan las concentraciones de camiones nacionales e internacionales y sigo Solo Camión desde que compraba la revista en el kiosco que estaba al lado de la parada del bus que nos llevaba a la escuela”.
Influjo paterno
Su padre montó y puso en la estantería de casa las maquetas de un americano y un Magnum, y ahí se despertó el gusanillo de Dani. Su primera experiencia fue un fiasco, porque quiso cambiar de azul a blanco un Volvo FH 16, a la brava, con pintura Titanlux.
La maqueta acabó en la basura. “Lejos de tirar la toalla, probé luego con un Scania y hasta la fecha. Mi punto fuerte – concluye– es que estudio a fondo el camión antes de ponerme en faena, para saber si tiene equipo hidráulico, compresor de aire o hasta el más mínimo detalle. También diseño digitalmente e imprimo en 3D”.














