43 personas han fallecido tras el brutal choque frontal entre un camión y un autocar cerca de la localidad francesa de Burdeos. El accidente ha ocurrido en la mañana de este viernes y en el siniestro ha fallecido el conductor del camión y los pasajeros del autobús, en su mayoría ancianos que iniciaban un viaje de vacaciones. Cuando se creía que el número de muertos era de 42, los equipos de rescate han encontrado un niño de tres años en el interior de la cabina del camión. El hijo del chófer por lo que se ha elevado a 43 el número de fallecidos.

Aunque la causa del choque se está investigando, un residente de la zona ha señalado al diario local Sud-Ouest que este lugar era conocido por ser un punto negro. Según las primeras averiguaciones de la policía francesa puede que el camión atravesara la carretera tras haberse salido de una curva peligrosa y chocara contra el autocar. Los dos vehículos se incendiaron tras la colisión. El camión no llevaba ningún tipo de carga peligrosa o inflamable en el momento del accidente, por lo que la hipótesis de los bomberos es que el depósito de gasolina podría haber explotado.
El primer ministro francés, Manuel Valls, ha informado que los servicios de emergencia se han hecho cargo de ocho personas que han sobrevivido al siniestro. Cuatro de ellas se encontrarían en estado muy grave.
Este es el peor accidente de tráfico ocurrido en el país galo en los últimos 33 años.



