Vehículos de conducción autónoma ¿un futuro realista?

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La última noticia apareció en los medios hace apenas tres meses, el pasado mes de agosto. Reuters anunciaba que el fabricante norteamericano Tesla estaba ultimando detalles para probar un semirremolque con cabeza eléctrica y totalmente autónoma que conduciría en convoy y sin necesidad de chófer. Antes, las agencias de noticias ya habían anunciado las iniciativas de otros constructores de conducción autónomavehículos comerciales en materia de conducción autónoma. Cada mes, durante los últimos años, ha habido un incesante goteo de pruebas, demostraciones y anuncios de conducción autónoma sin que falte prácticamente ningún fabricante.

Aquí unos cuantos ejemplos: un camión cargado de cerveza recorre en Estados Unidos 160 km sin conductor; una docena de rígidos viaja en caravana de Stuttgart a Rotterdam de manera autónoma durante una semana; Singapur empieza una prueba piloto para enlazar dos de sus puertos comerciales con convoyes de camiones sin conductor; el Gobierno del Reino Unido aprueba los tests en vías rápidas con camiones semiautónomos. La lista sigue y sigue.

Si a estas noticias añadimos las que se publican en relación con la misma tecnología aplicada a utilitarios –el coche de Tesla, el de Google, el de Uber–, uno diría que el futuro ya está aquí, la ciencia-ficción se ha hecho realidad y la tediosa tarea de conducir es cosa del siglo XX. Lo difícil, en estos casos, es saber discernir entre realidad y maniobra de marketing, o lo que es lo mismo: ¿es realista el paisaje que dibujan los constructores?, ¿está nuestra tecnología lo suficientemente avanzada como para plantearse un futuro próximo en el que el transporte de mercancías y personas se efectúe sin necesidad de chóferes?

Bucear entre dudas

No y depende. Ahí están mis respuestas a las preguntas de más arriba. Si uno bucea entre las decenas de cientos de páginas que se han publicado y se siguen publicando sobre los vehículos autónomos, es conducción autónomafácil terminar aplastado entre dos pilas de datos: a la derecha, los hechos contrastables, el estado real de la tecnología; y a la izquierda, la idealización del futuro, la satisfacción que nos provoca imaginar un mañana mejor. Y en medio, tú. Y un mar de dudas.

La incertidumbre no se disipa tampoco cuando la explicación la extraemos de la experiencia personal y no solo de lo que leemos. En estas mismas páginas os hemos contado presentaciones y pruebas in situ de algunas de las firmas que desarrollan vehículos robotizados, como Scania o Mercedes. Hemos viajado a ver los camiones, los hemos visto circular sin conductor, nos han explicado cómo lo logran y hacia dónde va la tecnología. Pero las dudas siguen.

conducción autónomaHace apenas un año, por ejemplo, Scania nos invitó a presenciar en Suecia una demostración de vehículos de obra totalmente autónomos en entornos cerrados y supervisados desde un centro de control. Fascinante. Pero el gran reto del que hablan los gurús es lograr fiabilidad en entornos menos predecibles, como una carretera abierta al tráfico.

Otro caso de demostración in situ, este de hace ya más de tres años –para que se entienda que el desarrollo de esta tecnología lleva trabajándose desde hace tiempo–: viajamos a Magdeburgo, a 150 km de Berlín, en Alemania. Allí, Mercedes-Benz nos muestra sobre el terreno el Future Truck 2025, un camión de gestión autónoma –aunque con supervisión de chófer–, capaz de moverse por una autopista sin nadie al volante gracias a su capacidad para comunicarse a través de una red inteligente con otros vehículos y conducción autónomacon las señales viales. El futuro… puede. Pero lo cierto es que, tres años después, esa red inteligente que permite a los chóferes desprenderse del volante sigue siendo un proyecto.

¿Significa esto que la conducción autónoma en entornos realistas continúa hoy en el mismo punto que, digamos, hace diez años? No. Sin duda que no. El pasado año, varias caravanas formadas por vehículos DAF, Mercedes, Iveco, MAN, Scania y Volvo viajaron por carreteras europeas de manera autónoma, interconectados, siguiendo al vehículo líder de cada convoy (el proyecto se llamó 2016 European Truck Platooning Challenge). Y funcionó.

conducción autónomaNo hay duda de que se han hecho avances, de que las herramientas con las que contamos –la tecnología de asistencia en carretera existente hoy (detección de objetos, control de distancia de seguridad, autofrenado, autoestacionamiento, etc.)– eran inimaginables hace quince años. Pero… siguen aflorando los peros. ¿Está la conducción autónoma a la vuelta de la esquina?

Falsas creencias

Como decía antes, aparecen noticias nuevas casi a diario. El tema está de moda. El problema, que tal cantidad de información ayuda, a menudo, a engordar mitos, a dejarnos llevar únicamente por la intuición rápida. Aquí van algunas certezas y falsas creencias que los expertos en tecnología ya han empezado a señalar.

conducción autónomaPrimer mito: el mercado de los utilitarios será el primero en asentarse. Pese al ruido que provoca en los medios cada noticia de los Tesla, los expertos coinciden en que no será en el mercado de los vehículos privados donde primero se imponga la tecnología de conducción autónoma. El hecho de que los coches particulares circulen por un abanico de carreteras mucho más amplio que un vehículo de reparto o de transporte de pasajeros hace que la tecnología existente se adapte mejor a las características de, por ejemplo, una flota de vehículos de reparto. Mismas rutas, mismo tipo de carreteras. Un ambiente más controlado, en definitiva.

Segunda falsa certeza: se tardarán décadas hasta que la mayoría de los vehículos en las carreteras sean autónomos. Se suele acudir a un ejemplo del pasado: el airbag o el ABS tardaron décadas en saltar de los vehículos de gama alta al común de los mortales. Según los expertos, el caso de la conducción autónoma es diferente, ya que los beneficios económicos que este tipo de vehículos generarían a sus conducción autónomapropietarios –empresas, principalmente, como hemos visto en el punto uno– facilitaría el descenso del precio y se lograría una implementación más sencilla y rápida.

Otro mito: los vehículos autónomos tendrán que tomar decisiones éticas y morales. Ante una situación con varias alternativas, ¿qué debe hacer un vehículo robotizado? Mucha de la discusión sobre los dilemas éticos a los que se enfrentará un camión en determinadas circunstancias está fuera de lugar, ya que no se le puede exigir a una máquina tomar decisiones correctas cuando no las hay para nosotros mismos. ¿Qué es mejor dar un volantazo a la derecha y matar probablemente a un anciano o dar un volantazo a la izquierda y llevarte por delante a un adolescente? No hay una respuesta correcta, por tanto no hay dilema. Lo único que se le debe pedir a un vehículo autónomo es que no tome decisiones erróneas.

Mientras se afina la tecnología, a nosotros nos toca aprender a discernir cuán lejos o cerca estamos del futuro que nos cuentan. Desconfiar de toda noticia futurista nos aboca a una negatividad que no parece recomendable. Pero ojo, dar por sentado que el futuro ya está aquí es, sinceramente, poco realista. Así que, como suele ocurrir en otros ámbitos de la vida, el punto medio quizás sea el lugar más inteligente desde donde observar el desarrollo de esta fascinante tecnología. Que ya llega… o que está por llegar.

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