El Departamento de Territorio, competente en materia de inspección de vehículos pesados de transporte de viajeros y mercancías de la Generalitat de Catalunya ha adquirido 8 dispositivos de alta tecnología que permiten detectar si los tacógrafos han sido manipulados y si los conductores han respetado o no los tiempos máximos de conducción y descanso obligados por la ley.
Se trata de unos aparatos que ya se utilizan en algunos países europeos, pero que son los primeros en funcionar en España y tienen como objetivo promover una competitividad sostenible desde el punto de vista social, ambiental y económico, en el sector del transporte por carretera, así como de contribuir a garantizar la seguridad vial en las carreteras catalanas.
Los nuevos dispositivos, capaces de captar la señal de los tacógrafos en movimiento, pueden instalarse mediante trípodes en cualquier punto de la red viaria, o en los vehículos policiales.
Los agentes, por tanto, podrán comprobar en ruta si alguna persona conductora de vehículos pesados de transporte no está cumpliendo con los tiempos de conducción y descanso reglamentarios. De ser así, podrán detener, denunciar e incluso inmovilizar el vehículo.
Esta tecnología facilita la función de control en ruta de la policía. Hasta el momento, los controles de tiempo de conducción sólo podían realizarse deteniendo los vehículos previamente para comprobar los registros de los tacógrafos.
Puntos de control innovadores en los antiguos peajes
Aprovechando la misma tecnología, el Departamento tiene previsto instalar, entre finales de este año y principios de 2025, un total de 5 puntos de control digitales fijos de vehículos pesados de transporte en la red viaria.
Estarán situados en la AP7, donde estaban los peajes de La Jonquera, la Roca del Vallés, Martorell y Camp de Tarragona, y en la C-33, donde estaba el peaje de la Llagosta.
Se trata de un sistema pionero e innovador, con sensores que detectarán las manipulaciones del tacógrafo, el sobrepeso de los vehículos, el intrusismo profesional o las emisiones lesivas por el medio ambiente.
En caso de vulneración de alguna normativa, una cámara grabará y registrará la matrícula y un panel instalado unos metros más adelante pedirá al conductor que se detenga. Después habrá un control donde efectivos de los Mossos inspeccionarán las condiciones del vehículo y la persona que lo conduzca, en su caso, procederán a realizar la correspondiente denuncia.
La adquisición de los 8 sensores y el montaje de los 5 puntos de controles digitales tienen un coste total de 3.917.600 euros, financiados a través de los Fondos Next Generation de la Unión Europea.



