La Federación Empresarial de Auto Transportes de la Provincia de Tarragona ha convocado una reunión de crisis en la sede del Servei Català de Trànsit para abordar la preocupante situación de accidentabilidad en la AP-7, especialmente en el tramo de las Comarcas del Ebre.
El encuentro, liderado por el Director de Tránsit, Ramón Lamiel, ha reunido a representantes de las principales asociaciones de transportistas para buscar soluciones inmediatas a un problema que pone en riesgo la seguridad de miles de profesionales y usuarios de la carretera. Todo ello debido a los últimos accidentes en esta vía, el último el pasado martes donde un camionero falleció tras el siniestro en el que se vieron afectados hasta tres camiones.
El problema: insuficiencia de capacidad en el Corredor Mediterráneo
El diagnóstico es claro y preocupante: la autopista AP-7 en su tramo de dos carriles, sin vía alternativa disponible, no tiene capacidad suficiente para gestionar con seguridad el volumen de tráfico diario. Aproximadamente 12.000 camiones circulan diariamente por el Corredor Mediterráneo, una cifra que trasciende los límites operacionales de una infraestructura de solo dos carriles.
La situación se agrava porque los camiones tienen prohibida la circulación por la N-340, la única vía alternativa que podría aliviar la carga en la autopista. Esta restricción canaliza todo el tráfico pesado por una única ruta, generando cuellos de botella, congestión y, consecuentemente, incrementando el riesgo de accidentes.
Medidas adoptadas: parches, no soluciones
Durante la reunión de crisis, han surgido nuevas propuestas centradas en la reducción de velocidad, que se sumarían a las restricciones ya existentes de adelantamiento entre camiones. Sin embargo, la Federación es categórica en su evaluación: «Todas las medidas adoptadas hasta ahora y las que puedan ver la luz en breve, no son sino parches, y no soluciones reales y verdaderas».
Esta postura refleja la frustración del sector ante décadas de promesas incumplidas y soluciones parciales que no atacan la raíz del problema.
Las demandas de los transportistas
La Federación ha presentado un reclamo firme a las administraciones competentes:
- Ejecutar las obras para convertir la N-340 en autovía, permitiendo que circule tráfico pesado de manera segura y alternativa a la AP-7
- Ampliar la autopista AP-7 con un tercer carril en el tramo crítico del Ebre, aumentando su capacidad operativa
Estas infraestructuras, aunque llevan años en el debate político, son consideradas esenciales para garantizar tanto la seguridad vial como la fluidez del transporte en una de las arterias más importantes de la economía española.
El sector se reivindica como parte de la solución
La Federación ha aprovechado para recordar el papel fundamental de los transportistas profesionales: «Somos los transportistas los primeros interesados en mantener la seguridad en las carreteras. Cuando circulamos, estamos trabajando para garantizar el buen funcionamiento de la economía productiva y abastecimiento a la población».
Este mensaje busca contrarrestar la narrativa que a veces responsabiliza al sector de los accidentes, subrayando que los transportistas son actores comprometidos con la seguridad vial, pero que necesitan infraestructuras adecuadas para operar.
Solidaridad con las víctimas
La Federación ha expresado su pésame por las víctimas de los accidentes, reconociendo que entre los fallecidos se encuentran conductores profesionales.



