Con dinero no se compra la memoria camionera, la empatía emocional y todo el aprendizaje que uno recibe en un día como el que el Team Truck Olot nos brindó en San Cristóbal.
Aceptarnos a nosotros mismos como somos significa valorar nuestras imperfecciones casi (casi, tampoco nos vengamos tan arriba) al mismo nivel que nuestras perfecciones.
Eso, que leído así puede parecer algo incorpóreo e inmaterial, se transforma en puro cuerpo y materia si vives una jornada como la que el Team Truck Olot confeccionó en este municipio gerundense Olot el día de San Cristóbal.





Los que llevamos entre las lides del camión más años que los frisos de las cuevas de Altamira sabemos que detrás de todo esto se encuentra el incombustible hombre de Manutrans, Manu Maza, pero aún sabemos mejor que un lío así no te lo puede montar una persona sola.
A Manu, o se le unen los (por citar algunos) Toni, Ernest, Josep, Escapa, Prada, Font, Gelada, Planelles… y hasta la madre de Planelles, o la hija de Grabulosa; o esto no podría tirar para adelante.




“Es mucha responsabilidad y un trabajo incesante casi todo el año – nos explica Maza -, pero hay que seguir luchando para que nunca falte este día, porque es el nuestro y el de nuestro oficio”.
Unos 200 camiones
Entre 180 y 210 camiones se emplazaron el 13 de Julio en el recinto ferial de Olot, donde no hubo tregua para las emociones camioneras:
Encuentro de decorados, tuneados y clásicos; concurso de sonido de motores, rúa callejera (para la cual estuvieron una hora en ámbar los semáforos del centro de la ciudad), bendición de vehículos, exhibición nocturna, maquetas, radio control de camiones y muy variadas pruebas de habilidad.










En palabras para SOLO CAMIÓN de Josep Maria Font y Toni Grabulosa, también coorganizadores cada año de este evento,
“La densidad camionera en esta tierra es muy alta, pues hay muchas industrias para las que la conexión viaria es vital. Por eso – subrayan ambos – la notable presencia de jóvenes durante todo el día nos fue muy grata. El relevo generacional es necesario. Un día como este no arregla lo que sólo puede conseguirse mejorando nuestras condiciones laborales, pero sí que nos empuja un poco hacia el corporativismo más necesario».



