Casi medio centenar de conductores profesionales se dieron cita en el valle de Camprodón, concretamente al pie de la carretera comarcal entre Sant Pau de Segúries y Molló para recibir la bendición de San Cristóbal para que les augure trabajo, salud y alejar cualquier probabilidad de accidente al volante. Además, esta consagrada fecha se proclama como excusa ideal para reunir amigos, familiares y compañeros de profesión de dichas localidades vecinas, y que ahora suma empresas y transportistas también del otro lado del valle. Desde que comenzara espontáneamente esta reunión casi diez años atrás, con el transcurso del tiempo, la organización recae en siete personas que en esta ocasión han conseguido agrupar hasta 40 camiones.
Con motivo de la fiesta pequeña de Molló, El Roser, los allí congregados desfilaron hasta la localidad para disfrutar de un refrescante aperitivo ofrecido por el ayuntamiento, que sofocó el calor de la jornada antes de regresar en procesión hasta el punto de partida y compartir las viandas con la familia del transporte.
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