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Los nuevos sensores que abrirán el camino a la conducción autónoma

Los sistemas de seguridad ADAS (Advanced Driver Assistance Systems), siguen evolucionando y sentando las bases para la conducción autónoma del futuro. Estos sistemas necesitan de “ojos” que “vean” todo lo que sucede alrededor del vehículo y que recojan esa información, para luego actuar en consecuencia y ayudar al conductor a tomar decisiones con seguridad.

ADAS TriEye y Outsight

Cada uno de esos sensores ADAS (cámaras, radar, sensores de ultrasonidos y sensores láser LIDAR) dispone de unas capacidades y limitaciones por su tecnología y naturaleza. El “cerebro” del vehículo se encarga de fusionar la información relevante aportada por todos ellos para generar un reconocimiento fiable del entorno. Pero, hasta la fecha, siguen teniendo limitaciones de “visión”, por ejemplo, para “ver” a través de la niebla, polvo o humo; para diferenciar entre un recorte de cartón de una persona y un ser humano real; o para detectar la presencia de hielo en la calzada a cientos de metros de distancia.

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Dos importantes avances van a contribuir a limitar estas carencias en un futuro cercano. El primero es una nueva cámara de infrarrojos de onda corta creada por TriEye, que ha conseguido abaratar esta tecnología para que todos los vehículos puedan montarla. Además de poder “ver” a través de la niebla, esta cámara mejora la detección de imágenes con poca luz y distingue mejor a personas, animales y las líneas de la carretera.

ADAS TriEye y Outsight

Otro gran avance es la cámara láser 3D “semántica” de Outsight, que permite detectar la composición material de los objetos y detectar de forma fiable a los humanos, los vehículos, el agua, el hielo, la nieve o el aceite en la superficie de la carretera. Este sensor es capaz de detectar hielo, agua o aceite a cientos de metros de distancia, determinar su profundidad y decidir si estos elementos representan un riesgo. «Si un coche fuera capaz de detectar o evaluar el hecho de que hay hielo negro en la carretera, hoy en día se podrían salvar 5.000 vidas por año, y evitar 200.000 accidentes por año», asegura Raúl Bravo, cofundador de la empresa.

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