El uso de contenedores en el transporte cada vez cobra más importancia debido a sus ventajas.
Entre ellas, destacan la facilidad de carga y descarga, la posibilidad de combinar diferentes medios y modos de transporte sin necesidad de manipular las mercancías y, en consecuencia, menos mano de obra. Del mismo modo que el ahorro en embalajes, puesto que el contenedor está construido y concebido para ser reutilizado.
Los contenedores se transportan por carretera en portacontenedores, vehículos cuyo espacio de carga consiste en una plataforma diseñada para sujetar este tipo de cajas.
Existen diferentes tipos de contenedores, en función de lo que se quiera transportar. El más habitual y genérico es el box, cerrado y hermético, sin ventilación ni refrigeración alguna. También existen los contenedores que cuentan con sistemas de calor o de frío, los reefer, así como los abiertos por alguno de sus lados, open side, o incluso, por la parte de arriba, open top.
Entre los menos habituales, destaca el contenedor half heigt, con una altura reducida y con el techo abierto. Este recipiente está especialmente pensado para mercancías muy pesadas pero de poco volumen así como planchas, barras, entre otros.
Más específicos todavía, podemos mencionar el contenedor-cisterna formado por una cisterna anclada a una estructura de un contenedor para facilitar su estiba. Del mismo modo, el contenedor igloo con una forma adaptada al transporte aéreo, o el contenedor IBC fabricado con unas fibras que permiten plegarlo para facilitar su transporte en vacío.
La mayoría de los contenedores empleados están adaptados a las medidas aprobadas por la ISO (Organización Internacional de Normalización). La anchura de los contenedores es de 2,44 metros (8 pies), aunque su altura y longitud pueden variar. Su longitud puede oscilar entre desde los 10, 20 o 40 y 45 pies, aunque los más utilizados son los de 20 y 40 pies, es decir, 6,08 y 12,19 metros, respectivamente.
Precisamente, para estos últimos, los más empleados, se los ha identificado con las unidades de medida TEU y FEU. Un TEU equivale a la capacidad de un contenedor de 20 pies, mientras que un FEU a la de uno de 40 pies. Como referencia, un TEU cuenta con una capacidad de carga de 30 metros cúbicos, aproximadamente.
Todos los contenedores están identificados por una combinación de cuatro letras y siete números para facilitar su control.
En Europa, además de los contenedores también se usan las denominadas cajas móviles. Aunque optimizan mejor la capacidad de transporte de los vehículos de carretera y el ferrocarril, no están adaptadas para el transporte marítimo, puesto que no pueden ser elevadas ni apiladas, en su mayoría. Para evitar los inconveniente de las cajas móviles, se ha creado el contenedor euro-palé con capacidad adaptada para transportar dos palés de medidas europeas (1.200 mm x 800 mm).



