El transporte pesado por carretera sigue siendo una de las asignaturas pendientes en cuanto a la reducción de su impacto medioambiental, en lo que respecta eficiencia y rentabilidad para las empresas que se dedican al transporte.
Se han propuesto cadenas cinemáticas y combustibles alternativos como el gas natural, ya sea comprimido o licuado, o el biogás, pero la electromovilidad solo se había aplicado, a día de hoy, a camiones destinados al reparto urbano y la recolección de residuos en núcleos urbanos debido a su limitada autonomía. Tras numerosos estudios de mercado, y todavía con reservas en el ámbito de la autonomía, Volvo Trucks muestra sus concept trucks en los que aplicar la transmisión eléctrica a nuevos segmentos, como son la construcción o la distribución regional para reducir en mayor medida las emisiones de CO2 en el transporte por carretera.

Aplicación en otros segmentos
Tras varios estudios y estadísticas con clientes, Volvo Trucks ha decidido ampliar el desarrollo de sus vehículos pesados eléctricos a otros segmentos, como el de la construcción, que suele estar enmarcada en ciudades y núcleos urbanos, así como, el transporte de mercancías de ámbito regional, pues en muchos casos, la media anual en kilometraje no supera los 80.000 km, una cifra que bien puede cubrir un camión eléctrico. Eso sí, siempre y cuando exista la infraestructura adecuada para la recarga.
En el caso de estas empresas, que recorren alrededor de 260 km por día, seis días a la semana (el 63 % de los vehículos en Suecia recorren distancias inferiores a 300 km), se trataría de aprovechar los tiempos de inactividad, durante la carga y descarga de mercancía o los tiempos de descanso de los conductores como tiempos de carga para los vehículos. De ahí, precisamente, la necesidad de una amplia infraestructura, pública y privada, para abordar esta ambiciosa empresa en pro de la reducción de emisiones de CO2. Según los mismos estudios, Volvo Trucks ha establecido una media de 200 km para el segmento de la construcción urbana, así como, entre 200 y 300 km en el transporte regional.

“La velocidad de la electrificación dependerá de varios factores. Por un lado se necesita una amplia expansión de la infraestructura de carga y, por otro, es necesario garantizar que las redes de energía regionales puedan ofrecer una capacidad de transferencia suficiente a largo plazo. Se necesitan incentivos financieros para instar a más transportistas a invertir en vehículos eléctricos, aunque sus clientes también pueden contribuir, ofreciendo contratos más largos y con disposición de pagar por transportes sostenibles” matizaba Lars Martensson, director de medioambiente e innovación de Volvo Trucks.

Europa necesita estaciones de carga para vehículos pesados para los próximos años. Según informes de ACEA (European Automobile Manufactures Associaton) presentados en enero de este año, entre 2025 y 2030 se precisarán unos 20.000 puntos DC 150-500 kW, y otros 6.000 en autopista DC>500 kW. La misma asociación ha estimado esta inversión europea en 200 millones de euros la instauración de estos 26.000 puntos de carga.
Nos subimos a los eléctricos
El primer paso para la electrificación de los vehículos pesados fueron los destinados al transporte urbano, pues era uno de los focos en los que la concentración de gases nocivos llega a cifras perjudiciales para la salud de sus habitantes. Henrik Sundberg, transportista con ocho años de experiencia en el reparto urbano, estrenó hace ocho meses un Volvo FL eléctrico que después de habituarse a este nuevo vehículo que no emite ruido alguno, y que carga sus seis baterías durante el descanso de la comida, ya no lo cambiaría por otro de combustión. Henrik reparte en la ciudad de Göteborg y sus alrededores, realizando rutas semanales de entre 80 y 100 km al día.

Los concept trucks a los que nos subimos, tanto de obra como el de caja para el transporte regional, también montan seis baterías que pesan cerca de 2 toneladas que en estos prototipos nos ofrecen 150 km de autonomía pero que los camiones futuros que se comercialicen ampliarán hasta los 300 km de autonomía, lo que incluso, permitiría a muchos transportistas realizar la jornada sin necesidad de recargar durante los descansos diurnos, o en las operaciones de carga y descarga. En la cabina de estos camiones, ya al volante, el silencio nos embarga, el motor eléctrico no emite ruido alguno, lo que propicia una conducción relajada, por la mejora del entorno laboral.
No nos cabe duda de que la electrificación ha llegado a los camiones de gran tonelaje y que las aplicaciones y ámbitos en los que puedan trabajar, cada día serán más amplios. Aunque tampoco tenemos duda alguna de que para que la electrificación se lleve a cabo antes o después, Europa debe ponerse las pilas en sus infraestructuras e incentivos a uno de los sectores que siempre es el gran olvidado para las estrategias de desarrollo de los políticos.












