Los juegos, los bailes tradicionales, la música, los premios, el desfile, la tronada de un minuto en homenaje a los compañeros caídos en carretera. También el concurso de dibujo infantil. Los momentos fueron muchos durante todo el fin de semana en el que se celebró la tercera edición de la Barakaldo Truck Festival.
La concentración de camiones organizada por el Club Camión Euskadi, que tuvo lugar en las campas de Ansio, en Barakaldo, tuvo un ambiente de diez. Los camiones, unos 180, que allí se dieron cita brillaron por su calidad y no digamos cuando llegó la noche.






Fue ese el momento el punto álgido de la concentración. Y es que cuando se hace la oscuridad, una especie sobrenatural de camiones sale de su escondite. Y lo hace a lo grande, sacando a relucir todos y cada una de sus luces, decenas, cientos, en muchos casos.








La noche de Barakaldo, más que apetecible, dejó que las tractoras se lucieran. Los colores salieron a pasear, el crepúsculo esconde misterios en cada camión, que allí quedaron al descubierto.
Y así fue, hileras de luminosos recorrían el perfil de la silueta de cada camión. La trasera y los laterales iluminaban en muchos casos aerografías de altos vuelos.
Faros por doquier que dejaban el recinto como si el día hubiera hecho acto de presencia. Ni que decir tiene, el protagonismo que cogió el muñeco de Michelin que pudimos ver en más de una docena de camiones.






Nombres de marcas, del hijo, de la mujer, de la empresa, los rótulos bien iluminados en la parte superior de la cabina daban también un toque de color a esta noche vizcaína, que en esta tercera edición ha puesto el listón muy alto y como vemos no sólo de día sino también cuando la oscuridad hizo acto de presencia.



