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La mano del maestro, así se da forma a una aerografía

En Solo Camión ya son muchos años los que llevamos mostrando camiones decorados en nuestras páginas. Tantos como que en el número uno (llevamos 378) ya apareció el primero en aquel reportaje titulado “Asturias se viste de gala”, con el Volvo F12 de Conan el Bárbaro en la portada. Corría abril de 1989. Todavía éramos Mundo Camión. En ese reportaje del número uno aparecía José Carlos Velasco, uno de los pioneros en nuestro país en esto de las aerografías en vehículos.

Con él, hemos vuelto a hablar, treinta años después, para que nos cuente algunos de los secretos (los que se puedan contar) de cómo se plasma una aerografía en un camión.

Aerografía

Para darle forma a este reportaje también contamos con la opinión de Raúl Romero. A él lo pillamos en plena faena. En este caso está pintando las paredes de un Escape Room en la localidad barcelonesa de Gavà con temática vikinga.

Con esos mismos motivos conocemos el Scania que decoró no hace mucho y que también pasó por nuestra revista hace unos meses.

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Tanto José Carlos como Raúl coinciden en cómo comienzan todo esto: “La idea, conocer al cliente, pensar en lo que quiere. Indagar en sus gustos. En función de eso y del presupuesto, trabajamos en un boceto y con el ordenador acabamos de confeccionar la imagen final del camión.

Cuando voy al vehículo, ya sé cómo va a quedar. En el camión se trabaja con el vehículo a tamaño real para evitar que detalles importantes queden, por ejemplo, en la maneta de la puerta”, nos cuentan.

José Carlos nos continúa explicando que precisamente el dinero “nos limita. Y mucho. Por este motivo se está trabajando mucho más las franjas. Está claro que se puede hacer algo económico con un diseño muy potente. También se hace mucho en otros países de Europa y queda muy bien”.

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Raúl Romero

Aquí, tenemos que salvar la primera dicotomía: la elección de la decoración. Franjas y formas o ilustraciones, dibujos (un guerrero, un paisaje, un animal…). A partir de ahí, a prepararse. Cinta adhesiva, lija, pintura, compresor, barniz y, claro está, la herramienta a través de la cual se transmite el arte del maestro: el aerógrafo.

Con el sí del cliente sobre la mesa, tiramos para adelante. A partir de aquí, Raúl y José Carlos vuelven a coincidir. “La preparación del vehículo es importantísima para el resultado final. Aunque es laborioso acondicionar el camión a nuestro trabajo resulta vital para que todo quede bien”.

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José Carlos Velasco

Raúl Romero trabaja más las ilustraciones, pero en el caso de Velasco también está trabajando mucho las franjas.

“’Un franjeado son líneas perfectas que solo se consiguen empleando unas máscaras, un adhesivo que cortas con un plotter. Para ello, lo vas pegando y destapando en la superficie que decorar para crear las líneas y los colores. La experiencia de muchos años me da técnica, así como soluciones a problemas que van surgiendo. Aquí, 2+2 no siempre son 4, nos cuenta José Carlos.

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Antes de nada, eso sí, a la superficie que pintar se debe matizar, quitarle el brillo. Es el momento de lijar. Con una lija fina, hay que abrir el poro a la chapa. Quitarle el barnizado para que coja bien la pintura. Una vez se ha lijado, le toca el turno al dibujo. “Pongo cinta de carrocero para no manchar la chapa.

Yo normalmente uso unas cuadrículas, para poner cada cosa en su sitio. Con un lápiz o con el aerógrafo muy fino voy marcando los primeros trazos y vas haciendo la estructura del dibujo. Cada uno tiene su forma de trabajar, yo empiezo de colores claros a oscuros. Voy metiendo sombras o tonos de negros. Al final te centras en los detalles.

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En los ojos, en los cabellos, en las pestañas, y continuamente voy limpiando para que todo quede perfecto para la parte final del proceso”, nos va detallando Raúl.

El asturiano José Carlos también sigue la misma dinámica. “Primero marco suave con el aerógrafo. Los contornos, los trazos principales y después voy definiendo. Y si te equivocas, rectificas, borras con pintura y a volver a empezar. Se trabaja con pinturas que secan muy rápido.

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Dependemos del tiempo, de si hace frío o calor. Existen aerógrafos de gravedad que llevan un tanque arriba y los de absorción que los llevan abajo. La calidad del dibujo está en la mano del artista”.

Tenemos la idea, el sí del cliente, hemos preparado el vehículo, hemos lijado, pintado. Por último nos queda barnizar. “El barnizado le da el brillo y la protección necesaria. Le da el acabado correcto. Es una parte muy delicada del proceso. Hay que saber hacerlo. Todo lo bueno que has hecho antes, con el barniz lo puedes estropear, puntualiza Velasco.

Como bien nos cuenta José Carlos, cualquier paso tiene su dificultad. Quizás, técnicamente la del barnizado es compleja, pero también es muy importante la idea, la creación del dibujo. “Es un proceso creativo donde tienes que estar inspirado para que todo fluya”.

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Aparte de la técnica, del pulso del aerógrafo, lo que está claro es que en cualquiera de los procesos de elaboración de una decoración en un camión requiere del uso de las mejores calidades y de una limpieza exquisita.

La pintura, el barniz… “La gente invierte mucho dinero en este tipo de decoraciones, así que el uso de barnices y pinturas debe ser con las máximas calidades”.

La aerografía es un trabajo agradecido porque el resultado se aprecia y, cuando gusta, la gente te demuestra que le ha gustado. Pero el trabajo que hay detrás de un dibujo casi no puede cuantificarse. Hay inspiración, técnica, preparación. Muchas horas echadas para disfrutas de esas decoraciones rodantes.