IV Quedada de Camiones Clásicos en Almería

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Aquella primera Quedada de Clásicos en Almería de hace unos años fue como ver el inicio de un mar y el principio de una amistad. Hoy, como pasa con el mar, el horizonte está ahí, pero no hay manera, ni queremos que la haya, de que se vea el final.

Ser un buen amigo te otorga un poder que no se encuentran en los tutoriales: el don de saber hacerlos para siempre.

La idea de promulgar una concentración de clásicos no es algo nuevo. Por suerte, en muchos lugares de España se promueve esta manera de homenajear los orígenes de la automoción y de nuestro oficio. No obstante, lo más común es que dichos vehículos se exhiban en batería, como un museo estático sobre el que vamos evocando nuestros más dulces (mezclados con alguno amargo) recuerdos.

La idea de esta Quedada, que va ya por su cuarta edición, ha cuajado del todo, y la prueba es que cada vez más conductores de camiones clásicos acuden a la llamada de sus organizadores. Hacer cuatro noches por el sureste de Andalucía, con dos grandes etapas por carreteras de La Alpujarra o Cabo de Gata, recorriendo Almería y Granada, es algo que engancha.

Una quincena de clásicos se unieron a esta bella caravana, a la que se añadieron camiones de otras naturalezas, sobre todo en la jornada del sábado 25 de febrero. La comitiva más numerosa, como era de esperar, fue la originaria de Almería, pero la presencia de unidades provenientes de Palencia, Catalunya, Asturias y otros puntos de Andalucía,le otorga a esta Quedada un cariz especial.

“De mi casa en Barcelona hasta Adra hay 900 km, pero la ilusión de saber lo que me iba a encontrar allí me llevaba en volandas”. Estas palabras son de Jordi Llop, nuestro gran amigo de Solo Camión e infatigable explorador de emociones camioneras.

Como ya se ha convertido en tradición, la caravana dio el pistoletazo de salida en la campa de José Reyes “Harry”, otro viejo conocido de esta revista, y no solo por los reportajes que ha protagonizado, sino también por el premio que su Pegaso Comet recibió en uno de nuestros Solo Camión Festival.

La expedición partió de Adra hacia Trevélez, pueblo ubicado en la Alpujarra de Granada. Trevélez forma parte del Parque Nacional de Sierra Nevada y está a casi 1.500 metros sobre el nivel del mar. Toda una puesta a prueba de los camiones quedaba por delante. “Visitamos un secadero de jamones, quesos y otros embutidos –explica Llop–, e hicimos noche allí, sin que el termómetro bajara de los 5 o 6 grados”.

La hoja de ruta del día siguiente marcaba la localidad de Laroles, donde se hizo frente al puerto de la Ragua, que une las provincias de Granada y Almería, y que está situado a unos 2.000 m de altura.

Por la autovía de Guadix se llegó a la almeriense Tabernas, donde la caravana apreció esa basta y mítica zona desértica donde tantas escenas de películas del Oeste han sido rodadas.

Uno de los eventos que más gente concentró durante el fin de semana fue la visita en La Alpujarra de la Bodega Cuatro Vientos, donde unas botellas de vino etiquetadas con la foto de algunos protagonistas de la Quedada, bajo la leyenda “malafollá”, se fueron pasando de mano en mano, entre las risas de la concurrencia.

A la caravana de ediciones anteriores se sumaron en esta ocasión otros modelos de gran potencia visual, como el Pegaso 1065 de José Manuel Bonilla, con su cisterna impecable; el Pegaso 2181 de Manuel Díaz o el Volvo americano de Porta.

Cabe en este punto hacer una mención especial el autobús camperizado del leonés Rafa, que transportó a tres matrimonios de León y otro de Asturias, que, junto a un amigo común, llevaron a cabo todo el trayecto en este vistoso bus, carrocería Castrosua, con chasis Renault.

Uno de los acontecimientos más esperados del fin de semana fue presenciar cómo la empresa Veinsur, fundada en 1990, y que es concesionario de Volvo Trucks en Barcelona, Girona y buena parte de Andalucía (su sede en Almería es el mayor concesionario de Volvo en Europa), llevó a cabo una lúcida presentación de su Volvo N 88 restaurado.

Este modelo, que abre las páginas de nuestro reportaje, fue baza muy señalada es esta IV Quedada, ya que se trata de un Volvo de morro, con caja pescatera, del que muy pocas unidades llegaron en su día a España.

En la Almazara de Tabernas (Almería), propiedad del Grupo Veinsur, se rindió tributo a este clásico restaurado de mediados de los sesenta, con 260 CV de potencia.

En las instalaciones del Castillo de Tabernas, de donde sale uno de los aceites de oliva extra más prestigiosos de España, las fotos junto al N 88 y los enormes depósitos de aceite del lugar fueron constantes.

Por carreteras secundarias se circuló por Cabo de Gata, hasta recalar en el Hotel Los Escullos, donde nuestros protagonistas se desempeñaron muy a gusto trazando los compases finales de su periplo camionero. De vuelta a Almería, la campa del Nervios, así conocido cariñosamente por sus más allegados, puso el broche final en Campohermoso.

Llegan las despedidas y los camiones se preparan para el retorno. Todo fue cabal, apacible y magnífico.

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