Llevar a cabo una concentración como la que organiza la asociación Rock House Osona no resulta nada fácil. A la cantidad de escollos que la organización tiene que ir sorteando día a día, hay que sumarle la manida crisis que nos viene afectando estos últimos cuatro años.
Para poder realizar una concentración cuyas actividades son gratuitas, la asociación sólo cuenta con las aportaciones de sus socios y la colaboración de entidades y pequeños comercios, un aporte importante pero insuficiente. Olvidemos por un momento los sombríos aspectos económicos actuales, tan habituales en los últimos telediarios y en las portadas de los periódicos.
Entrando en materia, la tercera edición del Motor-Fest Manlleu sólo puede calificarse de éxito, tanto de participación como de público. La sencilla fórmula de reunir camiones, motos y música funciona sobradamente. Y si a eso le añadimos una buena dosis de un sol casi veraniego, qué más se puede pedir…
Así, el fin de semana reunió en la zona deportiva del paseo del Ter de Manlleu, en la provincia de Barcelona, a un buen número de aficionados al motor, curiosos y familias que pudieron disfrutar de un amplio abanico de actividades, todas gratuitas.
El programa incluyó desde exhibiciones de vehículos, stunt bike show y skate, hasta desfiles de moda pin-up y show burlesque, pasando por una interesante muestra fotográfica de Lords of Castelldefels. Todo ello amenizado desde el escenario central por una decena de bandas de estilos que iban del rockabilly de V59 (Vic), el swing de The Big Jamboree (BCN) o el rock de Forraje (La Coruña) y Star Mafia Rock (Madrid) al heavy metal de los ochenta que ofreció Por Tutatis (Sabadell) el sábado por la noche.
Sin olvidar, evidentemente, la parte más importante del Motor-Fest: la concentración de camiones tuneados, motos custom y Harley-Davidson, que se remató con la entrega de premios a los mejores vehículos, elegidos por votación popular.
La antigua pista de atletismo de la villa barcelonesa fue convirtiéndose desde primera hora del sábado en un majestuoso escaparate al aire libre de camiones. Unos cincuenta vehículos, según la organización, mostraron hasta dónde puede llegar la imaginación de sus propietarios para personalizarlos.
Cada uno de los gigantes de la carretera expuestos ofrecía un detalle que hacía que el visitante se detuviese a admirarlo. Los extraordinarios trabajos de aerografía que lucían la mayoría de ellos brillaron especialmente.
Además de mirar, los visitantes tuvieron la oportunidad de votar la máquina que merecía llevarse el trofeo, en forma de enorme pistón, con el que la organización premió al camión más elegante.
El “pesado” honor -sin exagerar, ¡hacía falta haber desayunado tres veces para levantar semejante trofeo!- recayó en esta ocasión en el Scania del miembro de Trucker’s Team, José Manuel León, de El Vendrell. El segundo premio fue el Pegaso naranja con alerón trasero de Juan Salvador Cazorla, de Ballestas Egara; seguido del Scania “Star Wars” de José Monsolís.
La organización también quiso premiar al camionero (Juan José Castilla de Valencia) y la camionera (Marina Cañadas de Girona) venidos desde más lejos. Por último, la gente de Scatuning entregó el premio al camión más nuevo a J. Pagès, un joven que acaba de constituirse como autónomo y que, como dijeron al entregarle el divertido galardón en forma de volante, “no sabe dónde se ha metido”.
Una vez repartidos los premios, camiones y motos realizaron una ruta por las calles de Manlleu, en las que protagonizaron un espectacular desfile de color y bocinazos, por si quedaba alguien en el pueblo que no supiera que ese día se celebraba la que puede ser la última edición del Motor-Fest… o quizá no.
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