El milagro de Fátima

Tiempo de lectura: 4 min.

Por delante vaya, querido lector, que no pretendo de ningún modo molestar a nadie con nuestro titular, creyentes o no creyentes. Un buen amigo de esta casa y de muchos años atrás, José Medina, el párroco de Somosierra, impulsor del Apostolado de la Carretera, con el que no hablamos tan a menudo como sería nuestro deseo, nos conoce bien y sabe que no estamos por mofarnos o por caricaturizar la cuestión doctrinal.

La Fátima a la que nos referimos es mucho más terrenal. Lamentablemente la padecemos, como a tantos otros políticos, diariamente en nuestras carnes. Se trata de la señora Báñez, la ministra de Empleo. No sé ustedes cómo lo ven, pero a este columnista le resulta tan chocante como increíble que una persona de talla y responsabilidad como la suya, al frente de un ministerio tan en entredicho en los tiempos que corren, se arranque como los otros días soltando la bestialidad que largó, sin ni siquiera despeinarse. No habían transcurrido ni tres días después de conocerse las últimas y escalofriantes cifras del paro. Se supo a finales del pasado octubre que uno de cada cuatro españoles en edad laboral estaba desempleado. Que la cifra alcanzaba ya los cinco millones setecientas mil personas registradas en las listas del INEM. Que la economía enlazaba el quinto mes consecutivo de vertiginosa caída y que son distintos los analistas que predicen que todavía se tardará más de un año en crear empleo. Claro que por lo que venimos viendo, analistas y economistas sólo son capaces de vaticinar el pasado. Pues con las cosas de este modo y el patio hecho unos zorros (no hay más que ver la respuesta popular del 14-N), Fátima Báñez debió pensar que, a pesar de los 5,7 millones de parados, ella no quería ser menos que su predecesora en el cargo, la socialista Elena Salgado. ¿Se acuerdan de ella? Es fácil recordarla: fue la ministra que proclamó aquello de los famosos “brotes verdes” durante la legislatura de Zapatero.

Pues la sucesora, ni corta ni perezosa, va y suelta en un acto público aquello de “que estamos viendo señales muy esperanzadoras en un entorno de crisis muy dura”. Para argumentarlo añade lo del aumento del “empleo por cuenta propia”, cuando quien más quien menos conoce que esa salida no es más que un síntoma de desesperación entre la población inactiva que, al no hallar colocación o empleo, tira por la vía de Caspe echando mano de la economía sumergida o se buscan la vida del mejor modo que pueden. ¿Es ése el optimismo de Fátima Báñez, la ministra de Empleo? Claro que esta chica, ministra, devota y rociera, ya tuvo la osadía de mezclar el pasado mes de junio a la Virgen del Rocío y su manto divino con las listas del EPA (Encuesta Población Activa) y la crisis. No dudó en aseverar de la Virgen Almonteña que “nos ha hecho un regalo en nuestra salida de la crisis y en la búsqueda del bienestar de todos los ciudadanos”. Ya ven ustedes, y ella ahí sigue como ministra de Empleo.

Me llama la atención un anuncio de una entidad financiera catalana cuyo spot sólo, creo, se ve en esa comunidad. En él varios progres de firma se van sucediendo en la imagen tratando de definir la palabra “seny”. Algo así como sentido común, en castellano. Cada uno se enzarza en el guión que le han marcado, soltando su parrafada. Al día siguiente de ver la publicidad por primera vez, leo que ese banco está llevando a cabo dos desahucios. Pensé, entonces, ¿será eso el “seny”, el modo de hacer banca?

Un buceador explora el fondo marino cerca de un iceberg, lo que pone de manifiesto que siempre hay más por descubrir bajo la superficie de lo que se ve desde arriba: perfecto para tu banner A, posición 01 en la versión de escritorio.
Advertisement
Un camión Volvo con el motor suspendido aparece en un entorno oscuro, en el banner A, posición 01. El texto dice: «Volvo Trucks. Driving Progress». Ideal para pantallas de ordenador.
Revista de camiones: «Suscríbete a nuestra revista. 1 año, 16 €». Destaca en la posición 02 para ordenador de sobremesa con la portada amarilla de CAMIÓN y nuestro exclusivo banner A.
Un buceador explora el fondo marino cerca de un iceberg, lo que pone de manifiesto que siempre hay más por descubrir bajo la superficie de lo que se ve desde arriba: perfecto para tu banner A, posición 01 en la versión de escritorio.
En el banner B aparece un camión Volvo con los faros encendidos junto a un motor suspendido, con la inscripción «VOLVO» en la parte inferior izquierda.
Más entradas de Actualidad