Siguiendo la senda marcada por países como Reino Unido, Francia, Alemania, Italia o Luxemburgo, en 2006 el Gobierno español, en aquella época encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero, puso en marcha lo que vino a denominarse carnet por puntos. Una medida que tenía la clara intención de reducir la alta siniestralidad. Ahora, diez años después de que entrara en vigor, lo celebramos como una medida que, junto con otras, ha servido para paliar esa sangría que teñía de rojo las carreteras españolas.
Las estadísticas que nos facilita la Dirección General de Tráfico (DGT) demuestran que el número de víctimas mortales ha descendido en estos diez años en un 50 %. En 2006, la cifra pasaba de los 4.000 muertos en las vías urbanas e interurbanas. En 2015, el último período recogido, ese dramático número no llega a las 2.000. Podemos decir, por tanto, que esta medida, junto con reformas en el Código Penal en materia de seguridad vial, incremento de los controles de alcohol, drogas y velocidad y, cómo no, a un cambio de aptitud, de concienciación, de todos los conductores, ha permitido ese reducción de la siniestralidad.
En la última década, siete millones y medio de conductores han sido sancionados por cometer alguna infracción que acarreaba detracción de puntos, esto supone el 25 % del censo de los conductores. A través de la página web de la DGT, cualquier usuario puede consultar su saldo de puntos. Durante el período que lleva vigente el carnet no ha variado su funcionamiento. Todos los conductores parten con un saldo de 12 puntos, excepto los noveles con menos de tres años de carnet, que lo hacen con 8. Estos se equiparán con el resto de los usuarios si a los dos años no han cometido ninguna infracción.
De igual manera que se pierden puntos, las autoridades también tuvieron a bien premiar las buenas prácticas de aquellos chóferes que no cometían ninguna infracción. De este modo, si durante tres años no te restan ningún punto, se premia otorgando dos puntos adicionales. Si pasan otros tres años sin multas al saldo, se añade un punto más, hasta alcanzar el tope de 15 puntos.
En cambio, los que pierden todos los puntos, para comenzar se les retira el permiso de circulación. Después de esperar seis meses sin él podrán obtener uno nuevo superando un curso de sensibilización y reeducación, además de una prueba teórica en la Jefatura de Tráfico correspondiente. El nuevo saldo será de ocho puntos. Cabe reseñar que conducir sin el carnet supone un delito tipificado en el Código Penal. Su artículo 384 señala que “será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o con la de multa de doce a veinticuatro meses o con la de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días”.
Reeducación vial
En el caso de perder algún punto (no la totalidad), el usuario puede optar por dos formas de reponerlos. Por un lado, realizar un curso (solo puede hacer uno cada dos años) con el que se puede rescatar un máximo de seis puntos.
La otra opción supone que si en dos años no pierde más puntos, volverá a tener los 12 iniciales. En el caso de que la pérdida de puntos fuera por una infracción muy grave (6 puntos), deberá esperar tres años para recuperar la cifra inicial.
Desde el inicio de la puesta en marcha de esta medida, se han registrado 503.291 asistentes a los cursos de recuperación total o parcial de puntos. Según señala la DGT, “el carácter reeducador que tienen los cursos se constata en que el perfil de muchos conductores se modifica reduciendo el número de las infracciones cometidas”.
En todos los casos, los cursos se deben realizar en centros concertados y el coste siempre corre a cargo del interesado. Si se deben recuperar todos los puntos, el curso es de 24 horas de duración y además hay que superar un examen en Tráfico. El coste es de 320 €.
El cursillo de recuperación parcial dura 12 horas, para los conductores profesionales se puede realizar cada año y para el resto de los usuarios uno cada dos años. La tarifa es de 170 €.
Y ¿qué más dicen las estadísticas? Pues que en estos diez años de permiso por puntos, tres de cada cuatro conductores mantienen intacto su saldo. A 214.150 personas se les ha retirado el carnet por quedarse sin puntos. De ellos, 8.759 en dos ocasiones y, lo más preocupante, a 219 se les ha retirado tres o más veces.
Durante estos diez años desde la DGT se han tramitado 12,3 millones de sanciones que han supuesto la retirada de 37,99 millones de puntos. Casi la mitad (el 46 %) son infracciones por exceso de velocidad, seguidas por la del no uso del cinturón de seguridad y sistemas de retención infantil (11 %), el uso de teléfono móvil (10 %) y la conducción habiendo consumido alcohol o drogas (9 %).
En el caso de las sanciones por exceso de velocidad, el 75 % de las multas corresponden a tramos entre los 121 y los 150 km/h, que no van aparejadas a pérdida de puntos, pero sí a una pena económica de 100 euros.
Por lo que se refiere con el alcohol, el 34 % de las sanciones impuestas lo han sido a conductores que circulaban con más del doble de la tasa permitida, lo que supone la pérdida máxima de seis puntos.





















