La Guardia Civil de Toledo, junto con la Policía Municipal de Madrid, en el marco de la operación CAPAGA, ha desarticulado un grupo criminal especializado en el robo de mercancía de camiones estacionados en áreas de descanso.
Los delincuentes han sustraído género valorado en más de 500.000 €, y se ha recuperado mercancía por más de 150.000 €.
Se ha detenido a ocho personas, dos de ellas por delitos de receptación, y a una más se la ha tomado manifestación como investigada, por 15 delitos de robo cometidos en localidades de las provincias de Madrid, Segovia, Valencia, Burgos, Lérida, Vizcaya, Toledo, y uno en Francia.
A raíz de varios avisos de ciudadanos que alertaron a la Guardia Civil sobre movimientos extraños de un vehículo en la localidad de Camarena, agentes del Área de Investigación de la Guardia Civil de Valmojado iniciaron, el pasado mes de julio, una investigación para determinar si los ocupantes de este vehículo estaban relacionados con varios delitos de robo en camiones que se habían producido en su demarcación.
De forma simultánea, la Policía Municipal de Madrid del distrito de Puente de Vallecas, se ponía en contacto con estos agentes por estar investigando a su vez hechos de similares características cometidos en las localidades de Ciempozuelos y en Ontígola.
A partir de ese momento, agentes de ambos Cuerpos policiales iniciaron una investigación conjunta que dio origen a la Operación CAPAGA.
Esta investigación les llevó hasta un hombre que residía en el barrio madrileño de Puente de Vallecas y hasta a las personas que utilizaban el vehículo investigado.
Los agentes comprobaron que se trataba de un grupo de delincuentes perfectamente organizados que estudiaban y analizaban las distintas áreas de descanso donde los transportistas paraban para descansar y pernoctar.
Uno de ellos hacía labores de vigilancia mientras que los demás estacionaban uno de los dos camiones que utilizaban para transportar los efectos robados, junto a los demás vehículos para no levantar sospechas.
Después rajaban las lonas de protección de los semirremolques y comprobaban qué carga llevaban, y si era de su interés, cortaban el precinto y fracturaban la puerta de acceso. En pocos minutos trasladaban la carga de un camión a otro y huían con el género hasta Madrid capital, utilizando un vehículo lanzadera que les alertaba de posibles controles policiales.
Estos delincuentes intentaban “colocar”, en apenas unas horas, la mercancía robada y el resto lo llevaban hasta un almacén ubicado en la localidad madrileña de de Rivas Vaciamadrid, donde unos receptadores lo ponían a la venta en pequeñas cantidades como “venta de oportunidades”.
En el transcurso de esta operación, los investigadores localizaron e interceptaron 3.600 kilos de langostinos sustraídos en cajas que, con la colaboración de los servicios sanitarios, fueron retirados y destruidos cuando estaban intentando comercializarlos en Mercamadrid.




