Las obras maestras personalizadas por Carrocerías Somonte bailan por el asfalto al son de cualquier tonada del repertorio rutero. Cuando a la especialización se une la experiencia, el lujo está servido.
El asfalto y sus afluentes, tales como fábricas, polígonos y demás hábitats camioneros, convidan a disponer de una carrocería que te lo ponga todo, a ser posible, en bandeja.
Con ese cometido entre ceja y ceja Carrocería Somonte gusta de estudiar, junto a su cliente, la creación de su propia carrocería, confeccionando proyectos personalizados para un posterior montaje y mantenimiento.


“Hay clientes que tienen muy claro lo que quieren desde el principio, mientras que otros están deseando escuchar tus consejos. Unos priman la practicidad, sin concesiones, y otros buscan más la elegancia en el acabado”.
David Fernández, que es quien pronuncia estas palabras, es el jefe de máquinas de esta empresa gijonesa dedicada a la fabricación y reparación de vehículos industriales, en especial remoques y semirremolques.
Cierto es, y de justicia es destacarlo, que una de las grandes especialidades que sitúan a esta firma como una de las líderes entre los carroceros industriales de Asturias y norte de la Península es la elaboración de conjuntos propios de volteo lateral para el transporte de chapa ancha, con una medida de hasta 3,8 metros, así como sus vistosos y operativos extensibles, doble King Pin (unión entre semirremolques), portabobinas, twist locks, ejes BPW, llantas de aluminio, etc.




Sus trabajos, ya sean sobre volquete, lona, caja cerrada, botellero, cunas portabobinas o enganches para contenedor; tanto en rígidos como en trenes de carretera, son de exquisita composición.
Nacidos en el 2000
En las primeras fotografías antiguas que David me enseña en su despacho podemos ver el enclave que hoy ocupa Carrocería Somonte, pero con unos alrededores sin asfaltar. Que su empresa fuera la primera en establecerse en el Polígono Somonte, de Gijón, por entonces totalmente en ciernes, da idea de un atrevimiento emprendedor de esta familia, rayano en la osadía. La jugada salió perfecta, pero para la fórmula hay que valer.

David es de esos hombres a los que 13 horas al día en su lugar de trabajo no se las quita nadie. A su lado, eso sí, con unos cuadrantes horarios algo más generosos, parte del día lo pasa con su esposa Marian, que hace labores administrativas; y su padre Federico, que a los 68 años sigue disfrutando entre carrozados más que MacGyver encerrado en una ferretería.
“Cuando yo empecé a los 14 años – dice Federico con un deje astur que hechiza los oídos – hacíamoslo todo en la fragua, ya fueran herrajes, pilares o lo que hiciera falta. Pasábaste el día machacando hierro, que aún con todo era mucho más cómodo para trabajar que la madera.



La llegada del aluminio lo fue facilitando todo. Ahora llegan al taller kits para montar en el que vienen puertas, frontales y demás cosas ya hechas”.
Federico Fernández es un jubilado que ya se ganó de sobra el no tener que ir consultando el reloj, pero cuando llega al taller pasea por aquí, supervisa eso o echa una mano en aquello, siempre con expresión afable y airosa. Para saber que su palabra es aún autorizada no hay más que ver el templar de mirada con el que David escucha a su padre cada vez que este contesta a alguna de mis preguntas.



Biografía Express: Federico empezó con 14 años como empleado en un taller de carrocerías, en los 90 montó una sociedad relacionada con el sector y en 2000 fundó junto a su hijo Carrocerías Somonte.
Hoy es David quien lleva la batuta de una empresa que empezó con 5 trabajadores y ahora cuenta con 12, ya que el radio de acción de la misma no deja de expandirse.

Ampliar cometidos
Desde esta oficina en la que hoy estamos en Gijón se gestiona también la compra y venta de remolques y semirremolques, al margen de otros tipos de industriales y vehículos de ocasión, con un servicio posventa que concentra el más amplio grado de complacencia entre sus clientes.
“A veces vienen las lonas inmaculadas y aquí le ponemos cajones, remates, focos y demás acabados. También puede venir el chasis limpio – continúa David Fernández – y lo carrozamos nosotros por completo.

El haber pasado a ser distribuidores de Lecitrailer nos ha otorgado una mayor amplitud de producto, más catálogo y una mejor posventa e imagen de marca. Antes de rematar nuestra faena en el taller con nuestra faldilla de Carrocerías Somonte – concluye su responsable -, podemos haber pasado en una carrocería 40 horas o 300, pues pocas veces tenemos dos trabajos iguales.
Sí es habitual que en tautliner nos venga el conjunto únicamente con larguero y ejes, y nosotros le acabemos haciendo la cama y la parte superior, aunque sin duda el más apreciado de nuestros trabajos, y que nos da mayor personalidad, es nuestra especialidad en carrocerías de volteo para llevar chapa lateral”.


El trabajo de Carrocerías Somonte, ya sea reparando o transformando; con la soldadura o la pintura, es siempre elegante. El servicio integral de esta empresa familiar en todo tipo de armadura camionera es todo un ejemplo.



