Tras una primera buena vida, muchos camiones siguen sumando kilómetros como usados certificados con todas las garantías y acaban encontrando una tercera vida en otros mercados lejanos. Todo ello bajo la atenta mirada de marcas especializadas como Truckstore.
Los camiones se producen con la intención de que su vida no acabe más allá de la primera matrícula. Entran en servicio como vehículos nuevos, impecables, recién salidos de fábrica, y empiezan a sumar kilómetros.
Cinco, diez, quince años después, cuando muchas mecánicas ya habrían dicho basta, los más rudos siguen en la carretera, reconvertidos en usados, encontrando trabajo allí donde hace falta un camión fiable que no falle.
Todo suele empezar en una gran flota de larga distancia o en las manos de un autónomo. Rutas internacionales, plataformas logísticas, centros de distribución, en dos o tres años puede haber recorrido entre 200.000 y 550.000 kilómetros, si hablamos de esos seminuevos que luego busca el mercado.

Al terminar el contrato de renting o leasing, el transportista tiene que renovar parque para seguir siendo competitivo, pero eso no significa que el camión haya llegado al final: en realidad, apenas está cerrando su primera temporada.
En ese punto entra en juego el mercado del usado y actores especializados. Uno de ellos es TruckStore, la división de Daimler Truck que lleva más de 30 años en España gestionando la segunda vida de estos vehículos, con centros en Madrid, Barcelona, Galicia y Valencia, además de un outlet en Sevilla que completa la red.
«Intercambiamos stock entre centros o importamos vehículos de otros países, gestionando traslados, homologaciones y todas las legalizaciones necesarias”, nos explica Diego Fernández Gil, responsable de TruckStore en España, que resume así su papel: “para usados, la inmediatez es clave: lo ves, lo pruebas y te lo llevas”.

De este modo, el camión que ayer recorría rutas por toda Europa ahora espera turno en una campa de usados, rodeado de otros veteranos con un perfil similar al de un Actros 1848 o 1851 con cabina StreamSpace o BigSpace, con retarder, con doble depósito, doble litera, nevera, siempre bien equipado.
Aquí, mecánicos y técnicos de la red oficial lo examinan de arriba abajo: revisión mecánica exhaustiva, mantenimiento al día, comprobación de que no hay fugas ni defectos, chequeo de frenos, motor y caja de cambios, y un reacondicionamiento estético para que vuelva a presentarse en sociedad con buena cara. “Tenemos un documento técnico de un taller oficial confirmando que todos los componentes del vehículo están en perfectas condiciones”, subraya Fernández Gil.
Superado ese examen, el camión se gana el sello TruckStore Certified y pasa a formar parte de un amplio stock. Desde su ficha en la web, accesible a cualquier cliente europeo, se puede ver qué ofrece: potencia, configuración, tipo de cabina, equipamiento, historial de mantenimiento y rango de kilómetros. A partir de ahí la suerte está echada, solo a la espera de que entre en escena un segundo propietario.
En este punto, podríamos estar hablando de un autónomo que quiere dar el salto a un camión más moderno, una pequeña empresa que necesita reforzar su flota para una nueva ruta o una compañía que combina vehículos nuevos y usados para cubrir picos de campaña.
Para todos ellos, el camión ya no es una incógnita: llega con un pasado conocido, con la revisión recién hecha y con una garantía que puede ser de 6, 12 o 24 meses según modelo y antigüedad, sin límite de kilometraje y válida en cualquier taller de la red europea, lo que facilita tomar decisiones rápidas y reducir al mínimo los tiempos parados, como bien nos cuenta el responsable de TruckStore en España.

Comienza así la segunda vida del vehículo. Cambia el tipo de trabajo, las rutas, pero siempre dando el do de pecho.
Una parte importante de estos camiones se queda en el mercado español, que es el segundo más importante de Europa para TruckStore por detrás de Alemania, trabajando en larga distancia, distribución regional o transportes más especializados, mientras un 25% del stock encuentra mejor vida en algún país fuera de España o de Europa que ha apostado por un usado Mercedes-Benz con elevados estándares de calidad.
Sin embargo, incluso los más resistentes tienen un límite. Llega un momento en el que la antigüedad supera los ocho años, el contador se acerca o rebasa el millón de kilómetros y ya no es posible ofrecer garantías en Europa.
Cuando parece que la historia llega a su fin todavía podemos sumar un tercer capítulo. Como apunta Diego Fernández Gil, “hay mercados como el de Oriente Medio, donde se le da una tercera vida al camión”.

Allí, en otros mercados donde se valora por encima de todo la robustez y la fiabilidad de un Mercedes-Benz con buen historial, estos camiones vuelven a empezar.
Nuevos propietarios, nuevas carreteras, climas más extremos, donde quizás ya no acumulen tantos kilómetros al año, pero darán lo máximo hasta el momento final.



