Albert Llovera: La sonrisa del Dakar

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Con 17 años se convirtió en el atleta más joven en participar en unos Juegos Olímpicos de invierno, que discurrieron en Sarajevo. Un año después, en 1985 y en la misma ciudad de la extinta Yugoslavia, padecía un grave accidente en uno de los vertiginosos descensos.

Desde entonces convive con una paraplejia en el nivel dorsal superior. La silla de ruedas se convirtió entonces en un elemento inseparable en su vida y para su movilidad. Pero este tipo lleno de vitalidad es muy claro: ”Hay que asumir las situaciones más adversas y superar las barreras con las que te encuentras. Me incliné por mi otra gran pasión: el automovilismo”.

La adaptación a la silla y su dependencia no fue nada fácil pero… ”prioricé mis objetivos en correr en coches, hice y hago de todo: quads, Copa Peugeot, circuitos, campeonatos de velocidad, pruebas del Mundial de Rallys, Campeonato de España de Rallys de tierra…”.

Un día u otro, Albert tenía que cruzarse con el Dakar, o la carrera se cruzó con él, qué más da. En 2007 se plantea por vez primera correr la prueba más dura del mundo. Lo hace a los mandos de un pick-up Isuzu D-Max del equipo oficial. Luego vendrían dos participaciones más en la categoría de buggys.

Su forma de correr, de ir rápido y de conducir llamaba la atención a todos y cada uno de los participantes, mecánicos, prensa que cada final de etapa se interesaba por cómo le había ido la misma. Llega entonces el equipo Tatra que le propone pilotar uno de sus camiones en 2016. Con la marca checa repetirá en 2017: “No soy un camionero que conduce habitualmente este tipo de vehículos, pero cuando me pongo a los mandos de uno, me transformo”.

Ya entonces De Rooy se fijó en él y en su pilotaje. Incluso el mismísimo Vladimir Chaguin, siete veces ganador del Dakar con Kamaz, quedaba impresionado viéndolo circular por las pistas hasta el punto que “por las noches se acercaba al vivac nuestro para interesarse por mi en carrera”. Albert me cuenta que todas las noches acababa con los brazos y los dedos molidos: ”Había finales de etapa que no podía ni quitarme los guantes de lo hinchados que tenía los dedos”.

Incluso tuvieron que operarle el pulgar izquierdo y el anular derecho. Nos explica a continuación que el acelerador es un aro metálico sobre el volante, al igual que el freno es otro que va por debajo. Que el embrague es una tecla que acciona con el anular… ”Claro, durante los cambios, embragas y aceleras con estos dedos en solitario, luego cuando vas en pista mantienes el gas o aceleras con los dos pulgares, pero durante los cambios, no; y de ahí las lesiones que se me produjeron. En una etapa cambias entre 3 y 4 mil veces de marchas, así que la degradación muscular es bestial, tanto que tuve que pasar por el quirófano”.

En el caso de Tatra, el aro accionaba una varilla que iba directa al pedal, no había cambio automático “y cada año me llaman, pero el camión requeriría algunos cambios que se adaptasen mejor a mi situación”¿Cómo llega De Rooy?…Nos puso en contacto Moi –se refiere a otro ilustre dakariano: Moisés Torrellardona–. Con De Rooy nos conocíamos de otras ediciones y fue a Moi a quien le comunicó que le gustaba lo que yo hacía y el modo en que pilotaba: hablé con él y me dijo: busco el cuarto piloto, ¿quieres correr el Dakar?”. Al día siguiente ya estaban volando hacia Eindhoven. Se entrevistaron, intercambiaron pareceres y regresaron.

Al cabo de un mes fue De Rooy quien lo llamó y le dijo a Albert que pilotaría el Trakker: “Le dije que no automáticamente y se quedo un tanto sorprendido”. Cuando se interesó por el porqué, Albert respondió: “Porque en el cabina chata voy sentado literalmente sobre la suspensión y debido a mi lesión no tengo musculatura abdominal”. “Mi lesión es muy alta, en la tercera dorsal”, me aclara.

Gerard de Rooy consultó con el médico del equipo y al día siguiente, le anunciaba “que pilotaría un Power, de morro”. El camión salió en una góndola de la empresa de transportes familiar hacia Roma. Allí lo esperaba el ingeniero Tonino Patti, de la firma Guidosimplex, un líder mundial en tecnología y adaptaciones especiales de vehículos para personas con movilidad reducida.

Patti es el ángel inseparable de Llovera, su sombra.”Hace 25 años que trabajo con ellos y prácticamente intuye mis necesidades. Este año hemos estrenado un acelerador electrónico de aro, aparte del mecánico de gatillo y otro tipo slider que pulsas únicamente con el pulgar”.

Con el camión adaptado según las indicaciones de nuestro hombre, el piloto voló a Roma y realizó un ligero test por los alrededores de la “citta aperta”. Tonino Patti aplicó algunos retoques tras ese primer contacto con el camión que sugirió Albert. Luego el Power viajó a Marruecos para testarlo.

Antes estuvo tres días en Holanda para adaptar los asientos. A África también voló Gerard de Rooy, un ingeniero de amortiguación del equipo y el ingeniero jefe de Goodyear. El primero en subirse con Albert haciendo de taxista fue De Rooy: desierto, pistas, gas, polvo, más gas, saltos, caminos pedregosos y regreso al campamento.

El dueño del equipo bajó del camión, dándole vueltas perimetralmente y sin decir ni pío. Finalmente Llovera le preguntó: “¿No me dices nada, no me preguntas nada?”. Y De Rooy respondió: “No tengo nada que decir”… o posiblemente sería irreproducible aquí.

Los ingenieros en amortiguación y neumáticos hicieron sus aportaciones técnicas y todo quedó listo para la salida. Nuestro invitado quiere repetir con el equipo de De Rooy pero me apunta: “Quisiera hacer una temporada de entrenamiento con el camión. He ido al Dakar habiendo hecho tan solo 300 kilómetros de pistas en el test marroquí”.

Albert ha sido un pionero que ha abierto las puertas y las posibilidades a muchas otras personas con discapacidad. Ha sido el buque rompehielos que, junto con Patti, han ideado, diseñado y desarrollado numerosos sistemas para adaptar la conducción deportiva a personas con movilidad reducida.

Forma parte actualmente de una comisión permanente de FIA en lo que respecta a la homologación previa de estos nuevos dispositivos. También la RFEDA, la federación española, cuenta con su propia delegación, de la cual Llovera es presidente: “Hemos abierto las puertas de la competición a gente que se halla en la misma situación que yo. La verdad es que me siento muy orgulloso por el trabajo que venimos realizando en este sentido”.

Con iniciativas como la de este piloto también se han rotos muchos moldes. Albert ha sentado precedente… otros como él se han lanzado a la práctica del automovilismo: “Es cierto y no puedo esconder el orgullo. Inglaterra y Finlandia ya tienen pilotos que se hallan en idéntica situación que yo. El trabajo que hemos hecho en este sentido ha sido muy importante para ellos, pero sobre todo para la sociedad en general”, apostilla este piloto que no pierde esa sonrisa perenne que no le cabe en el rostro. Suerte y gracias por entregarte a nosotros en primera persona.

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