Los grupos de riesgo son aquellos usuarios de las vías que por sus características son más propensos a sufrir un accidente.
El principal grupo de riesgo o vulnerable son los peatones, especialmente si se trata de niños y personas mayores. Aunque los estudios indican que estos dos perfiles de usuarios por separado tienen más accidentes, cuando van juntos se reducen las probabilidades.
Por lo que respecta a los niños, la principal causa de atropello son las imprudencias por el desconocimiento de las normas, así como sus limitaciones perceptivas como un campo visual más limitado a causa de su altura, por ejemplo. Mientras los menores de siete años no son capaces de localizar por el sonido la dirección de un vehículo, los menores de diez años cuentan con un menor control de la atención.
Por su parte, las personas mayores pueden tener dificultad para determinar la velocidad del vehículo que se aproxima o apreciar los colores de los semáforos. Se pueden añadir problemas de orientación o excesiva anchura de algunas calles.
Para evitar atropellos a peatones se deberá moderar la velocidad, sobre todo en núcleos urbanos, extremar precauciones al aproximarse a zonas peatonales, así como extremar la atención al acercarse a un autobús detenido. No hacer señas a peatones para que crucen una calzada, ni estacionar sobre la acera y tomar muchas precauciones si se va a dar marcha atrás.
Entre los conductores se consideran grupos de riesgo los jóvenes de entre 15 y 29 años, las personas mayores y los conductores de vehículos de dos ruedas.
Entre los conductores jóvenes las principales causas de siniestros se asocian a exceso de velocidad, consumo de alcohol y drogas, no respetar las normas de circulación, asumir muchos riesgos al volante y la falta de experiencia. La mayoría de estos accidentes ocurren mayoritariamente durante los meses de verano, fiestas navideñas, fines de semana y de madrugada.
Los mayores representan el 10% del total de los conductores, pudiendo tener más accidentes en situaciones complejas que exigen de respuestas rápidas, ya sea en intersecciones e incorporaciones y salidas de vías rápidas. Pueden verse afectados por pérdida de visión y/o audición, sumado a la ingesta de medicamentos.
Entre los conductores de vehículos de dos ruedas distinguimos las bicicletas, motos y ciclomotores. Los accidentes de ciclistas suelen ocurrir en fines de semana, en carreteras convencionales. Mientras que el tipo de accidente más común entre motos y ciclomotores es la colisión frontolateral al realizar maniobras de adelantamiento, su mayoría en vías urbanas.
Para evitar el atropello de ciclistas es muy recomendable dejar una separación lateral suficiente al adelantarles de al menos 1,5 metros. No iniciar ni continuar adelantamientos si circulan ciclistas en sentido contrario y evitar las señales acústicas cerca de ellos.
En el caso de las motos y ciclomotores para evitar accidentes se recomienda no circular en paralelo a uno de estos vehículos de dos ruedas, antes de cambiar de carril, cerciorarse de que no circula ningún vehículo de estas características por él, mantener la distancia de seguridad, así como respetar las prioridades de paso.
Harina de otro costal, son los recién incorporados a la circulación VMP (Vehículos de Movilidad Personal) que según un estudio publicado por Formaster, Asociación Profesional de Empresas Formadoras en Logística, Transporte y Seguridad Vial, los patinetes eléctricos y vehículos de movilidad personales ya están involucrados en el 4,13% del total de accidentes de tráfico de una ciudad.
Cabe destacar que, desde el 2 de enero de 2021, con la aprobación de la modificación del Reglamento de Circulación, los patinetes eléctricos, ya sean particulares o de sharing, tienen prohibido circular por las aceras o con más de un ocupante.



