V reunión de Torrelavega

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Una concentración de camiones no se improvisa en unos días. Cuando acaba la del año correspondiente, casi al día siguiente se empieza a planificar la próxima: corregir posibles fallos de organización, pedir los permisos para reservar el recinto y los desfiles de los camiones por las calles… hasta que el viernes anterior a la inauguración ya comienza el trabajo más duro, pero a la vez más placentero: dar vida a lo que se ha estado estudiando durante tantos meses.

Y como no podía ser de otra manera, así sucedió también aquí. Los integrantes del club, los voluntarios y los responsables de la seguridad se repartieron por el recinto del Mercado de Ganados para encargarse de todos los detalles.

transporte, torrelavega, concentración, camionesUna de las cosas que les dio bastante trabajo fue la exposición de tractores antiguos, ya que tenían que transportarlos en camión hasta allí, descargarlos y hasta depositarlos en el suelo en su lugar exacto gracias a la moderna maquinaria que les ha tomado el relevo para darles su merecido descanso. El Club Camión Cantabria intenta siempre sorprendernos con algo nuevo en cada edición y, aunque a nosotros nos tira más el camión, solemos apreciar cualquier tipo de vehículo mecánico. No pocos se acordaron del tractor que usaba su abuelo para labrar el campo, o simplemente haberlos visto pasar por las calles de su pueblo cuando, como dicen por allí cerca, eran “chavalucos”.

También había que ir montando los stands comerciales: los de productos de la industria auxiliar, el ya clásico circuito de vehículos a radiocontrol, camisetas y gorras con motivos camioneros y moteros, las casetas acristaladas para la exposición de esas pequeñas-grandes obras de arte que son los vehículos a escala, fotografías antiguas que nos recuerdan lo que han cambiado las cosas desde que algunos de nuestros padres conducían esos camiones y nosotros queríamos trepar por ellos para sentarnos al volante… y todo sin olvidar que en la campa exterior ya iban entrando poco a poco los participantes.

En primer lugar, gente de los pueblos cercanos que no tenían que realizar muchos kilómetros para llegar, más adelante ya se podían ver camiones de lugares más lejanos, que habían podido gestionar un buen viaje para estar allí presentes, hasta que por fin echaron el freno camiones venidos de Cataluña o una buena representación de Málaga y Almería que vinieron a poner su granito de sal en estas tierras del norte.

Y ya conocemos el ritual: bajar de las góndolas a los camiones clásicos, pasar por el lavadero, secar el camión y frotarle hasta sacarle brillo con productos especiales. Aunque todavía era viernes por la tarde, entre saludos y cortas charlas, el ambiente se iba animando.

transporte, torrelavega, concentración, camionesEl sábado amaneció un poco más nublado de lo que las previsiones habían anunciado, pero parecía que no iba a llover, lo que animaba a mucho público a acercarse para dar una vuelta entre estas grandes máquinas haciendo las fotos y vídeos correspondientes.

Los niños eran los que más disfrutaban posando delante del morro de los camiones americanos, viendo qué alto es ese camión que tantas veces han visto pasar por la carretera, sus dibujos aerografiados y dando saltos en el castillo hinchable.

Tampoco podías aburrirte viendo cómo los conductores de unos coches 4×4 preparados intentaban subirse por lugares que parecían imposibles gracias a la gran labor de sus copilotos.

Los camioneros también se fueron animando a llegar, inscribirse y aparcar el camión según las órdenes dadas por la organización: en un rincón los clásicos, los americanos y Scania de morro en otro, los camiones más largos separados de las tractoras y de conjuntos completos, como los de nuestros ya conocidos Poyo, Mario Galano, José Luis Iglesias, Chiqui o Eduardo Ruiz.

A la hora de la comida, podría decirse que ya habían llegado todos los participantes que se podían esperar, así que después de yantar se podía optar por acudir a una charla coloquio para conocer mejor el trabajo y la persona del mítico D. Eduardo Barreiros o salir al exterior para ver la exhibición de corte de troncos.

Fiesta multicolor

Aquí ya comenzaba el momento más distendido del fin de semana. Empezaban a aparecer las pelucas rubias, con crestas multicolores, gorros con cuernos y trenzas de lana colgando junto a las orejas. Los habituales de estas concentraciones ya conocen a esta buena y divertida gente que siempre consigue arrancarte una sonrisa con su humor. Si no aparecen, se les echa mucho de menos a estos amigos.

transporte, torrelavega, concentración, camionesY entre bromas, el tiempo va pasando para llegar a uno de los momentos principales de esta concentración: el desfile nocturno hasta Renedo de los que podíamos calificar como “camiones modernos”, con todas las luces posibles encendidas y acompañadas por las bocinas. ¿Quién puede resistirse a parar en la acera para ver el espectáculo de esta caravana, o asomarse a la ventana y verlos pasar?

Tras la vuelta al recinto ya era la hora de cenar y continuar con la fiesta, pues era sábado y quedaba mucha noche por delante.

El domingo los participantes regresaban con cara de sueño y la maleta desde el hotel. Era el momento de ir desperezándose y arrancando los veteranos motores de los camiones más clásicos, aquellos que no entienden de normas Euro ni de viñetas.

Pasadas las diez era su momento de desfilar hasta el vecino Renedo para disfrutar del paseo en una soleada mañana. Con paso firme y tranquilo atacaban las rampas entre bosques de eucaliptos y prados con vacas paciendo la verde y brillante hierba del valle del río Pas.

Entre tanto, un buen número de coches clásicos aprovechaban para entrar y aparcar dentro del recinto y así ofrecer otro aliciente más a los visitantes que aprovechaban el Domingo de Ramos para descansar de la faena semanal.

Ya de regreso era la hora de pensar en las despedidas para los que habían venido desde más lejos. Entre apretones de manos y promesas de volverse a ver en la siguiente concentración, debían cargar los camiones clásicos en las góndolas, o partir en las tractoras para llegar ya de noche a su lugar de destino. Algunos de los que viven más cerca aprovecharon para llevar algún camión a la campa de la empresa, pero regresaron para no perderse la última comida rodeados de amigos y familiares. Ya partirían más tarde definitivamente, despidiendo por este año la cita del Club Camión Cantabria, pero con ganas de volver a la próxima en 2015.

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