La comarca de Las Merindades, con su brutal arquitectura natural, cogió el testigo cedido por las citas de Barakaldo y Hoznayo.
En los páramos y montañas del Valle de Valdebezana floreció una vigorizada colonia de camiones tuneados, decorados, americanos y restaurados.












Una vez más, la burgalesa Soncillo dio un do de pecho que resonó en los bosques cercanos y llegó hasta la cordillera Cantábrica y ese Puerto del Escudo que para el camionero alberga sensaciones de todo tipo.
Los Clubs Camión Cantabria y Camión Euskadi aunaron energías con el Ayuntamiento de Soncillo y la Asociación Sonvalle (en defensa del mundo rural); lo cual devino en una Quedada a la que acudieron cerca de 80 camiones dispuestos a recitar los últimos versos del verano festival-camionero de 2025.
















En un sector laboral tan imperativo como el nuestro, es fundamental el saber aprovechar las oportunidades que te da el camión para atravesar puertas que te llevan a la familia y la amistad.
“Sólo falla una cosa – declara a SOLO CAMIÓN Luis Fernández, uno de los varios responsables de la organización –; y es que se hace corto.







Estamos tan a gusto que uno quisiera que toda esa emoción condensada durara mucho más. ¡Cómo la gozaría mi padre – se emociona seguidamente – si aún estuviera entre nosotros; él que fue uno de los impulsores de esta Quedada en Soncillo, pensada para poner el cierre, ya otoñal, a las concentraciones sancristobaleras”.
Nombres propios como los de Jorge González, cántabro graduado en Actividad Física y Deporte, que realizó una charla sobre el ejercicio físico adaptado a las peculiaridades del camionero; o Raúl Gutiérrez, que protagonizó una exhibición de Trialsin, disciplina consistente en superar obstáculos en una bici; brillaron junto a los de los homenajeados Ana e Ismael; así como los de Colmentino (decoración), Manu Maza (luces) o Patrick Smith (lejanía).






















Soncillo, una vez más, lució presente y presagió futuro.





