Volkswagen Vehículos Comerciales ha puesto en valor la historia del Bulli en la última edición de la FurgoVolkswagen, el encuentro que reunió en Sant Pere Pescador a cerca de un millar de furgos de todas las generaciones.
La marca destaca que el modelo nacido en 1950 se ha convertido en un icono gracias a su diseño, su continuidad en el tiempo y el vínculo emocional que ha generado entre varias generaciones de conductores.
La cita, considerada la concentración de furgos clásicas más multitudinaria de España y una de las más importantes de Europa, volvió a reflejar la relación entre la marca y sus clientes.

Según Volkswagen, detrás de cada furgo hay recuerdos, aventuras y momentos personales que explican por qué modelos como el Bulli han trascendido su función original para convertirse en parte de la vida de sus propietarios.
Entre las historias compartidas en el encuentro figuran relatos de uso cotidiano, viajes familiares, momentos de refugio en situaciones difíciles e incluso vehículos reconvertidos en altar de boda, ambulancia o compañero de una nueva vida nómada.
La marca subraya que el automóvil, en este caso, no se entiende solo como producto, sino como una experiencia completa que se conduce, se recuerda y se asocia a momentos concretos de la vida.


El director general de Volkswagen Vehículos Comerciales en España, Albert García, resumió ese vínculo al afirmar que en la FurgoVolkswagen “se entiende muy bien por qué el Bulli se ha convertido en un icono” y que allí no solo se ven vehículos, sino “historias, recuerdos y una comunidad que comparte una forma de vida”.
La edición de este año también mostró la evolución del legado del Bulli con la presencia de unidades de ID. Buzz, la reinterpretación 100% eléctrica del T1 original. Con ello, Volkswagen refuerza la idea de que el espíritu del Bulli sigue vivo, pero adaptado a una nueva etapa marcada por la sostenibilidad y la electrificación.
La historia del modelo comenzó con la primera T1, fabricada en 1950, y se consolidó en los años 60 y 70 como símbolo de libertad, contracultura y viajes por carretera.


Su proyección en la cultura popular, reforzada por iconos como Woodstock, ayudó a convertir al Bulli en un vehículo asociado a la libertad automovilística y al estilo de vida alternativo.



