Hay hechos que resultan de un plan, planes que provienen de un sueño; y sueños que afloraron en Barakaldo.
La explanada y campas de Ansio acogieron la 5ª edición del Barakaldo Truck Festival.
Durante casi 48 horas se reforzó en nuestro interior la convicción de percibirnos como parte de una profesión que para nosotros marca la diferencia con cualquier otra (sin considerarnos ni más ni menos que nadie), única y exclusivamente por un motivo: Es la nuestra y creemos en ella.







Los beneficios de esa autoestima no tienen límites, y no sólo no ofenden a nadie, sino que nos favorecen a todos.
Una jornada rutera puede discurrir sobre una autopista y la siguiente sobre un fangal, porque pedirle a nuestra profesión tener dos días iguales es más difícil que un trabalenguas en Euskera, pero una cosa es desear que algo cambiara en la misma, y otra decir que la cambiaríamos por otro trabajo. No, no, no… Como nos cantaría Amy Winehouse.





















No es lo mismo unir, como apelábamos en el titular de esta crónica, que atar; y para captar la diferencia de ambos conceptos es interesante la reflexión que hace Gorka de la Fuente, presidente del Club organizador de este evento: “Mi trabajo es el de mecánico de camiones y con el tiempo he aprendido a distinguir al vuelo a aquel que es transportista por vocación y al que lo es sólo por deber.
En una concentración así los miembros del primer grupo, los vocacionales, se esperan como agua de mayo y se encuentran de la manera más natural.
Personalmente – prosigue de la Fuente – acabé agotado, pero en lo emocional es imposible acabar más satisfecho y gratificado.





Todo salió casi al milímetro, y la colaboración que en todo momento mostraron los conductores del centenar y medio de camiones presentes, se unió al entusiasmo de muchas de sus familias y la curiosidad de grupos de gente ajena al camión.
Todo funcionó, desde el Aurresku de bienvenida, hasta el levantamiento de piedra de la soberbia Aroa, el concurso de dibujo infantil, la tronada por los que nos dejaron, el concurso de escapes o la gran iluminación nocturna de los camiones; pero permíteme que resalte el espectáculo que nos brindó el grupo de Batukada Danbayán, porque su percusión me puso pilas nuevas para seguir tirando millas”.
Desfile, sí o no
Los responsables del Barakaldo Truck Festival no rehúyen de uno de los debates abiertos en esta concentración, aunque sea por puro contraste con la que aquí mismo se desarrolló el pasado año: La supresión del desfile de camiones.







“Esta claro, no hay por qué negarlo, que muchos te preguntaban por cuándo iba a ser el desfile, y las reacciones al saber que no lo iba a haber fueron por lo general variadas, pero siempre respetuosas”.
Quien toma la palabra ahora es Luis Pozas, miembro también del Club organizador, además de transportista y propietario de un DAF decorado que lució con una hermosa caja frigorífica.
“Lo deliberamos con cuidado en el grupo – reconoce Pozas -, pero una gran mayoría optamos por permutar el desfile, que el año pasado nos había suscitado diversos problemas estructurales, por actos alternativos que mantuvieran al público en un recinto que, en caso de desfile, prácticamente queda vacío durante una hora, determinando que luego cueste más que el público vuelva a retomar su presencia”.
“¿Nos quitó esa decisión asistencia de camiones? – es Ainhoa Egaña, miembro también del equipo organizador, la que se hace esta pregunta para SOLO CAMIÓN -.





Pues quién sabe. Puede ser que alguno faltara por ese motivo, aunque a mí me constan más explícitamente los que me mostraban su acuerdo con la medida.
Lo que es innegable es que la presencia de tuneados y decorados fue de un nivel altísimo. Había quienes te buscaban como locos, ya fueran amigos, compañeras o desconocidos, para darte las gracias por el fin de semana, pues no concebían el irse sin despedirse.
Una de las cosas que más me satisfizo – concluye Egaña – fue la amplia presencia de un público, vamos a decir, generalista y no profesional. Que se conozca, divulgue y entienda más nuestra profesión a través de eventos como este supone responsabilidad y satisfacción a partes iguales, lo cual también nos motiva”.



