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Una vuelta con el Volvo FH decorado de José Manuel Cañadas

José Manuel Cañadas ya ha pasado por varios departamentos de Transportes JM Cañadas, la empresa familiar que en 1978 fundaran su padre y su abuelo cuando comenzaron en Sant Feliu de Guíxols (Girona) llevando material de construcción, para más tarde crecer a la par que lo hacía el transporte del caolín, una arcilla blanca muy preciada, entre otros usos, para la fabricación de papel.

Así, nuestro protagonista comenzó a los 19 a trabajar realizando labores administrativas hasta que a los 21 se sacó el carnet de camión y puso rumbo fijo a las carreteras españolas y europeas.

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Al volante de un viejo Scania 112 cumplía así su verdadera ilusión, ya que su hobby, su pasión, eran los camiones. Ahora y desde hace cuatro años José Manuel ha vuelto a las oficinas, en este caso para controlar junto a su hermano Carlos la logística de la compañía, todo ello bajo la supervisión de su padre que, como no, acude a diario a la base que la empresa tiene en Riudellots de la Selva (Girona).

Volvo FH Cañadas

Hace 23 años mi padre se bajó del camión y se quedó en la oficina. En ese momento teníamos ocho camiones destinados al transporte en cisterna del caolín. Subido al camión no tienes tiempo de pensar en el trabajo, en organizarse para no viajar en vacío, en buscar nuevas rutas, clientes…

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Al quedarse en la base empezó a abrir nuevos horizontes. De la mano de las papeleras, las químicas y también compañías alimentarias empezamos a crecer”, nos cuenta José Manuel, mientras nos continúa explicando que ahora tenemos 25 camiones en nuestra base de Riudellots, más dos en Zaragoza y dos más en Granada, con 53 cisternas que nos permiten poder intercambiarlas según el producto que transportemos, máxima flexibilidad para ganar en rentabilidad”.

Transportes JM Cañadas ha sabido ganarse, a base de esfuerzo y de estructurar bien las cosas, un hueco en el sector químico, también en el alimentario.

Tanto Carlos como José Manuel tienen gran parte de culpa. Y es que ellos se encargan de “organizar el trabajo, controlamos las rutas, las cargas, los clientes, también todo lo que concierne a los camiones : revisiones, mantenimientos, cambios de neumáticos autodoc.es”, nos explica nuestro invitado.

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“Además, cuando estamos más tranquilos, uno de nosotros se baja al taller para revisar los camiones, lavarlos. Nos sirve de válvula de escape. Lo bueno es que entre los dos sabemos compenetrarnos muy bien. Mi hermano y yo siempre hemos sido unos locos de los camiones.

Aquí, me gustaría agradecer a mi hermano grande Vicente que ahora vive en Almería el haber tenido tanta paciente con nosotros y a enseñarnos todo lo relacionado con la conducción”.

Acostumbrado a palpar los camiones en casa, a subirse a ellos a la mínima que había unas vacaciones por delante, José Manuel tenía claro que quería ser camionero. Dicho y hecho.

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Nada más cumplir los 21, llegó la hora de su estreno. Mi primer viaje fue a Grenoble con un viejo Scania 112 que corría por casa con una cisterna pequeña llevando carbonato cálcico.

Era el camión más viejo de la empresa. Eso siempre lo ha tenido mi padre, quería enseñarme a valorar las cosas, no podía ser que llegara el hijo del jefe con 21 años y se montara en la tractora más moderna. Había que empezar desde abajo, nos detalla nuestro protagonista.

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“En este viaje iba solo, pero yo estaba encantado de la vida. No me importaba ir solo porque el corazón puede más que cualquier cosa. Cuando haces algo con tanta ilusión, no hay barreras, da igual que te manden a Rusia, al final llegas”.

Primero fue un Scania 112, luego llegaría un 113, más tarde un Mercedes, hasta que año y medio después de comenzar su nueva andadura estrenó un Volvo que lo llevó cinco años. Después llegaría otro Volvo, el FH12 500 CV que hoy presentamos en estas páginas.

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Presentar entre comillas, ya que el camión tiene ocho años y ya era famoso entre los decorados. Antes la chapa estaba decorada con guerreros, princesas, vikingos, barcos, carabelas y tesoros.

De hecho, en el Solo Camión Festival de La Jonquera de hace ya unos años paseaba figura. “Con el anterior, Gerard, el aerógrafo, me convenció y al final me quedó muy recargado, con muchos detalles.

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Ahora he destinado unos ahorrillos que tenía a cambiar el dibujo. Lo he redecorado a mi gusto, caras grandes que se distinguieran bien desde lejos. Para mí, éste es el camión más bonito que hemos tenido. Desde luego, el Scania de morro de mi hermano es el más espectacular, nos detalla.

Volvo FH Cañadas

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Así fue. Junto a Ester, su mujer, y estirados en el sofá de casa, se pusieron manos a la obra vía Internet a buscar rostros femeninos para decorar el camión. Al final, y como muestran las imágenes que ilustran estas páginas, las elegidas fueron Laetitia Casta, que decora la parte derecha de la tractora, y Michelle Bundchen, que se deja en el lateral izquierdo y también en la trasera del Volvo. Espectacular belleza todo el conjunto.

“Además lo he querido conjugar con orquídeas, que es una flor que me gusta, y el color fucsia. Estoy muy contento de cómo ha quedado, además todo el mundo me da la razón, a todos les ha gustado”, nos dice orgulloso José Manuel.

La última sorpresa ha sido colocar en el frontal la imagen de su mujer, toda ella rodeada de flores, mientras que el interior lo ha dejado igual que la versión anterior: un barco y un pergamino que recuerda la boda de nuestro protagonista y de su mujer son detalles que no ha querido que sean borrados.

“Me gustaría reseñar que este camión lo dedico a personas muy importantes para mi como son mi abuelo Sebastián Cañadas y mi tío Jose, que falleció en un accidente cuando yo era pequeño. También quiero dedicárselo a mis padres por enseñarme a ser humilde, a querer este oficio y a disfrutarlo”, nos relata.

Cuando José Manuel dejó la carretera, el Volvo lo cogió un veterano chófer de la casa. “El camión no puede estar parado”, le decía su padre. Así se pasó dos años hasta que el conductor estrenó otro camión. Desde entonces, y ya han pasado otros dos años, el FH está parado.

Volvo FH Cañadas

Sólo lo coge nuestro protagonista para viajes esporádicos y cercanos. “Hago una ruta dos o tres veces a la semana que me sirve de distracción y para quitarme el gusanillo. Necesito conducir, tengo esa ilusión. El camión tiene 924.000 kilómetros y hago unos 100 km a la semana, a ese ritmo no llego al millón”, dice entre risas. Claro que sí.

A José Manuel sólo le queda disfrutar cada kilómetro al máximo, y más cuando ha dejado el Volvo reluciente con tan esbelta figura decorando este sueño dorado.

Nosotros le rendimos este homenaje y nos quedamos con la frase que el maestro Salvita le decía a un joven José Manuel mientras éste le escuchaba alucinado “el camión es como un niño cuando se levanta, le das al contacto y se encienden las luces como si abriera los ojos. El primer golpe de llave para que arranque es como un bostezo de buenos días”. Dicho queda.

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